#ProyectoSensaciones2018. Marzo. Esperanza.

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza, y creo que es una verdad y un error a medias.

Si nos aferramos a la esperanza, y nos sentamos a esperar que ocurran las cosas, pasarán los años hasta que nos levantemos, abatidos por el desconsuelo de ver que no sucedió lo que esperábamos. Y ese sí es un gran error, pensar que el tiempo lo cura todo y, en ese sentido, perderlo en vano.

Está bien desear, está bien soñar con que algún día todo cambiará, está bien tener esperanzas, pero todo no se puede quedar en eso. Hay que caminar, tropezar, caer, volvernos a levantar y seguir caminando. Quizás volvamos a tropezar y la herida impida seguir caminando, pero sanará y podremos volver a ponernos en pie.

Porque la vida es el momento más maravilloso del que dispones para cumplir tus sueños, pero para ser realidad necesitan que luches por ellos.

No vale sólo con soñar, desear e imaginar, ese es sólo el comienzo, no te quedes ahí. Llama a cada teléfono que tengas que llamar, toca todas las puertas que necesites, déjate llevar por ese fuego que te arde en el pecho y haz que eso que tanto sueñas se haga realidad.

Mantener la esperanza está bien, pero sólo durante un tiempo prudente durante el cual puedas recuperar las fuerzas perdidas y seguir empujando el carro de tu vida.

No es fácil empezar, no es fácil seguir tras una caída, no es fácil recomponer el puzzle de cristal de tus sueños y pretender que sea igual que antes, porque siempre una pieza se astilla y ya no encaja como lo hacía. Pero está en ti volver a limarla y hacer que encaje de nuevo, y si ya no puede ser, ve a la cristalería y consigue ese trocito que te permita volver a terminarlo.

Busca siempre ese trocito que te falta, y no dudes en pedirlo. Quizás, quien más cerca está de ti, tiene la respuesta que necesitas.

Y es que la esperanza es lo último que se pierde, sí, pero también es el punto de partida para lograr los grandes sueños. ¿Te vas a quedar esperando?

Anuncios