Repasando 2017

2017 toca a su fin, y a mí me parece mentira. Este año se me ha ido volando, y es que día a día ni tiempo he tenido muchas veces de mirar el calendario.

Este ha sido un año intenso, de mucho cambio, y la vida nos ha girado 180 grados en tan sólo 365 días.

Hemos experimentado un crecimiento personal incluso mayor que el del año pasado, y sobre todo yo he ahondado mucho más en mí misma y mi trabajo diario pasa, en gran parte, por limar todas esas asperezas de mí que no me gustan ni benefician. Es un trabajo arduo, largo y revolucionario, pero igualmente necesario, así que no puedo cesar en ello y espero poder hacer este resumen anual dentro de un año y decir que he mejorado en este terreno.

Sin duda, convertirme en bimadre ha sido el gran reto del año, puesto que criar prácticamente sola no es fácil, y mucho menos cuando la vida te pone a prueba y vienen las malas rachas. Pero de todo se sale, he comprobado que sí, y es que definitivamente la vida a veces aprieta demasiado, pero no ahoga. Al menos no durante más tiempo del necesario.

Este 2017 nos ha traído de todo, pero el balance general es tremendamente positivo por tres razones: la principal, la llegada de nuestro Pequeño Guerrero, la pieza perfecta que completa nuestro bello puzzle familiar. Él nos ha traído muchas cosas bajo el brazo, y ha sido en este año donde hemos podido cumplir dos metas que nos ilusionaban pero habíamos aplazado obligatoriamente. Segunda razón. Y la tercera es, ni más ni menos que el cumplimiento de nuestro mayor sueño, eso que siempre deseábamos en los rituales de fin de año y que se hacía mucho de rogar, por fin llegó.

Durante 2017 llegó ese anhelado cambio de trabajo y, con ello, una mejora de vida en muchos sentidos que a principios de año parecía una utopía.

Sin duda tengo muchísimo que agradecer a este bonito año que ya cuenta los días para tocar al fin, y no puedo más que estar agradecida con la vida y con el universo por habernos dado la oportunidad de vivir tantas cosas buenas por fin.

Este año se acaba, y a su vez supone el broche perfecto a una mala racha que empezó hace ya 6 años y que se ha cerrado poquito a poco en estos últimos meses del año.

A 2018 tengo muy poco que pedirle, tan sólo que nos deje como estamos, que lo merecemos, y que lo malo que tenga que venir dure poco.

Y lo mismo para ti que lees esto. Espero que en este nuevo año logres alcanzar aquello que deseas, que luches como nunca por haces realidad tus más bellas ilusiones y que si tiene que venir algo malo para ti, que deje poca huella y muchas enseñanzas. La vida es un camino que se traza andando, y sin duda lo importante no es llegar, sino aprender y crecer mientras avanzamos.

¡Feliz año nuevo!

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