Organizador de tareas para los peques

Mi Terremoto siempre ha sido un niño independiente, desde bien pequeño ha querido experimentarlo todo por su cuenta. De hecho, él se viste y se prepara sólo, incluso desde antes de entrar al colegio.

Sin embargo, pasados los 4 años y medio estamos en una etapa bastante compleja en esto de la crianza, puesto que ahora que entiende que puede tomar decisiones y que éstas cambian el rumbo de las cosas, su carácter ha dado un cambio. No sólo se fija atentamente en lo que nosotros hacemos para reprocharnos lo que hicimos mal, sino que quiere que se le escuche y se le haga caso constantemente.

En resumen, espera poder organizar y decidir tal y como lo hacemos los mayores, y aunque se le da la oportunidad en muchas ocasiones, hay ciertos aspectos de la vida en los que tiene que ceder aunque no quiera.

Por todo esto, la preparación previa al colegio en las mañanas se nos estaba yendo de las manos, se quedaba absorto ante la tele y yo repitiéndole lo que le faltaba hasta la saciedad, e incluso en ocasiones se vestía aún con el pijama debajo por no estar pendiente de lo que hacía. Cuando llegamos al extremo de los enfados, las peleas y las carreras nada más salir de la cama decidí implantar un cambio: hacerle totalmente responsable de sus cosas por la mañana.

La ropa se la preparo yo por las noches, como siempre, ya que él no tiene preferencias por nada en particular y a mi no me lleva más de dos minutos hacerlo antes de acostarme, tal y como preparo la mía y la de su hermano.

Además de eso juntos revisamos la mochila cada día que llega del colegio, para ver si trae notas en la agenda, sacar la basura de la comida (que siempre me la trae porque sabe que me gusta verla), y revisar si algo necesita pasar por la lavadora para mañana.

Estos dos aspectos son los únicos en los que yo intervengo, todo lo demás depende de él.

Para ello, decidí hacerle un organizador de tareas, para que sepa qué tiene que hacer todas las mañanas antes de irse al colegio. Antes, nada más despertar encendía la tele y se bebía el cacao viéndola, si yo veía que se extendía más de la cuenta se la apagaba. Como eso dejó de funcionarme, ahora está prohibido encender la tele hasta que no haya hecho todo lo que tiene que hacer. De esa forma, si termina pronto, tiene tiempo de ver la tele o jugar, lo que él decida. Curiosamente, decide jugar de forma general, con lo que la tele ya no se enciende por las mañanas.

Por si te ves en una situación similar, o te interesa esta idea, te cuento paso a paso cómo la hice.

MATERIALES NECESARIOS

6 rectángulos de papel de 9x20cm (en mi caso son 6 porque tiene 5 tareas más la tarjeta que indica haber terminado, así que esto variará según el caso)

2 rectángulos de cartulina de 29x12cm

Chinchetas

Goma eva

Lápiz, goma, regla, tijeras, pegamento, colores…

¿CÓMO SE HACE?

  1. En primer lugar, lo ideal es hacernos una idea mental, un boceto o un esquema del resultado que queremos lograr.
  2. Doblamos cada rectángulo de papel por la mitad, de forma que tengamos un cuadrado de 9x10cm.
  3. En la cara interna de este cuadrado, dibujamos la tarea a realizar (si te resulta más sencillo puedes poner fotos o dibujos que encuentres en Internet). Lo ideal es que sean lo más sencillos y claros posible para fomentar su autonomía.
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  4. En la cara externa dibujaremos un símbolo que signifique “logrado”, puede ser una manita con el pulgar hacia arriba, un check (V), una estrella… En mi caso he optado por una carita sonriente.
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  5. Una vez tengamos todas las tarjetas de las tareas hechas, sólo falta darles color.
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  6. A continuación, marcamos la posición de las tarjetas en la tira de cartulina. Las medidas están pensadas para que quede 1cm de distancia entre las tarjetas, de forma que la tira mide 29cm de largo y las tarjetas se colocarán, una en los primeros 9cm, la otra entre los 10 y 19cm, y la última entre los 20 y 29cm. Una vez tengamos bien establecida la ubicación, las pegamos en el orden que hayamos decidido. Yo lo pegué con pegamento, pero siempre me gusta reforzarlo con cinta adhesiva porque el pegamento escolar no es que sea el más fiable de todos.
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  7. El paso que sigue es buscar la forma de cerrar las tarjetas una vez se haya completado la tarea. En mi caso opté por chinchetas y goma eva. Para ello, corté 4 tiras de 29x2cm de ancho, y las pegué de dos en dos, logrando así dos tiras más gruesas. El objetivo de esto es que la chincheta tenga superficie donde clavarse.
  8. Una vez las tengamos, tenemos que colocarlas por detrás de la cartulina, justo a la altura donde se cerrarán las tarjetas, de forma que nuestro peque pueda clavar la chincheta sin problemas. Yo decidí poner unos trocitos más de goma eva donde iba a poner la cinta adhesiva para agarrar el organizador a la pared, para que la superficie fuera más firme.
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  9. Y listo. Ya sólo nos queda decidir dónde colocarlo, lo ideal es que esté a la altura del peque y en un lugar visible, y explicarle cómo funciona.

¿CÓMO SE USA?

Cada noche, antes de irse a dormir hay que abrir las tarjetas para que estén listas para el día siguiente (esto es algo que podemos hacer nosotros, o meterlo en la rutina de noche).

De esta forma, al despertar, verán qué es lo que tienen que hacer, y una vez vayan completando las tareas deben ir cerrándolas. Así podrán saber lo que les falta.

De manera adicional, le he dicho a mi Terremoto en qué momento tenemos que salir de casa (a las 8:20h), así que si termina antes de que la aguja grande llegue al cuatro, el tiempo que le queda es para jugar o ver la tele, lo que él elija.

NUESTRO ORGANIZADOR

En nuestro caso, mi hijo empieza el día bebiéndose el cacao, lo único que desayuna en casa y sin lo cual no es persona. Al terminar tiene que pasar por el baño, hacer lo que necesite y lavarse los dientes y la cara de paso. Vestirse y revisar la mochila son los últimos pasos para cumplir con lo necesario antes de salir de casa.

Si él decide, puede cambiar el orden de las tareas a realizar, salvo que no puede lavarse los dientes antes de desayunar. Sin embargo, ha decidido que esa es la rutina que va a seguir, aunque debo aclarar que organicé las tareas conforme a lo que solía hacer normalmente, de forma que su rutina no se resintiera más que por tener ahora nuevas normas.

Debo decir que hasta ahora ha sido un éxito en los días que llevamos utilizándolo. Lo bueno es que llegará un momento en que no lo necesite y él solo pillará el ritmo. O eso espero.

Yo me despierto antes que él, lo que me da tiempo para prepararme y estar disponible para preparar a su hermano, preparar la comida del colegio, recoger la casa antes de salir y supervisar, de lejos, que sigue el ritmo establecido.

¿Has probado algo así? ¿Cómo organizas las mañanas para no terminar como los locos?

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