Ideas de desayuno para el colegio

Estamos de vuelta en el cole, el nuevo curso ha empezado y a los padres nos surgen las mismas dudas de siempre. ¿Qué les voy a poner para comer a media mañana?

Lo ideal es que tratemos de que lleven una dieta lo más equilibrada posible, libre del exceso de azúcar, y con un buen aporte de frutas, verduras e hidratos de carbono para que tengan la energía necesaria para afrontar la jornada. La cosa se complica cuando son niños pequeños que comen poco o cuando hay muchas cosas que no les gustan, y sobre todo la rutina, que nos hace tirar por la vía rápida y enviarles siempre lo mismo o comprar lo primero que veamos en la tienda cercana al colegio.

Para evitar caer en eso y que tu hijo lleve una alimentación lo más sana y casera posible también en el colegio, te voy a dar algunas ideas que a mí me sirvieron de mucho el año pasado cuando mi hijo empezó, y que sin duda mantendré este año. Además de eso, algunos trucos para fomentar la independencia de los más pequeños.

1. HAZ UNA LISTA

Yo soy la loca de las listas y quien me conoce lo sabe. Necesito tener todo claro, y donde mejor lo veo es anotado en un papel. Por eso, lo mejor es empezar por hacer una lista de aquellos alimentos que les gusten a tus hijos. El mayor éxito de que todo esto funcione es que la comida que les envías les guste.

Probablemente esta lista irá cambiando a lo largo del curso, sobre todo con los más pequeños, porque de repente tienen una época en la que algo no les gusta y semanas más tarde pillan afán por ese alimento y lo piden a todas horas. Y al revés, lo que les apasiona llega un momento que les cansa y ya no les hace tanta gracia.

Pan, galletas, frutas, verduras, embutidos, alimentos para untar (chocolate, queso fresco, mantequilla, mermelada, mantequilla de cacahuete…), etc, apunta todo lo que se te ocurra que siempre puedes descartar.

2. COMBINALOS

En este sentido te doy mi truco. Mi hijo come poco, así que siempre he preferido que coma variado en lugar de una cosa sola, así que le pongo pocas cantidades de diferentes cosas.

De ese modo, si yo se que él sólo se va a comer medio sándwich, porque uno entero es mucho, le pongo un cuarto de sándwich y una macedonia de frutas o palitos de zanahoria.

Al hacer la lista con aquellos alimentos que les gustan a tus hijos, elabora otra con posibles combinaciones entre ellas, que sean lo más saludables posibles aunque tampoco te fustigues si un día le envías un zumo envasado o un sándwich de embutido. Es algo posible, pero no es lo ideal para diario.

3. EL DÍA DE LA FRUTA

Normalmente en los colegios establecen un día de la fruta, donde la norma es que sólo se puede llevar fruta para comer ese día, ya sean zumos, batidos caseros o fruta como tal.

Sin embargo, esto es sólo una iniciativa, lo ideal es que los niños tengan la fruta como una parte más de su dieta y no que lleguen a rechazar el día X porque sólo pueden llevar fruta y no el sándwich de chocolate de diario.

Por eso, lo mejor es que lleven fruta a diario, dependiendo de qué otras cosas lleven. Por ejemplo, medio sándwich y un plátano, un puñado de galletas y una macedonia de frutas o medio sándwich con cuatro uvas y un puñado de nueces.

4. PRUEBA TUS COMBINACIONES

Todo tiene que ser al tamaño de lo que coman tus hijos, es evidente, así que lo mejor es ir probando en casa y ofrecerles, en la merienda de la tarde, las posibles combinaciones que has pensado para el colegio, y ver si son poca cantidad, mucha, si algo no les gusta o si prefieren más cantidad de uvas que de kiwi, por ejemplo.

5. LOS DÍAS ESPECIALES

Pese a la rutina que suponen las clases en sí, hay días que son diferentes al resto, porque van a celebrar el Día de la Paz y van a hacer una actuación de teatro, porque es Carnaval y van a bailar, porque tienen deporte o porque viene un grupo de cuenta cuentos a contarles historias durante 3 horas.

Ten en cuenta esos días, ya que el colegio suele avisar con anticipación para que adaptes su comida esos días. Es decir, el día que hagan actuaciones o deporte gastarán más energías que un día normal de clases, y el aporte calórico de su desayuno debe estar a la altura. El día del cuenta cuentos van a estar bastantes horas sentados, con lo cual no necesitarán una alimentación especial.

6. SÉ REALISTA

Ya lo hablábamos antes. Lo ideal es que la dieta sea lo más equilibrada posible y que el desayuno del colegio sirva para que tu hijo consuma alimentos de todo tipo, pero no te martirices si te vas quedando sin productos en la despensa y tienes que tirar de un bollo y un zumo en la tienda de la esquina un día, o si ya llegas tarde y le das lo primero que pillas sin tener muy en cuenta el azúcar o la grasa que pueda llevar el producto.

La idea es que se siga una alimentación sana, pero no va a pasar nada porque un día a la semana te saltes lo saludable y vayas a lo rápido.

Eso sí, evita caer en eso con la excusa de que los niños lo queman todo. Lo queman, sí, pero además de darle cosas que no son muy sanas para su salud, les estamos enseñando que la alimentación no es tan importante y cualquier cosa vale para pasar el día.

Un día, dos, tres, puede ser necesario, pero evita que sea la norma.

7. PERO, ¿QUÉ LE PONGO?

Como al principio, lo ideal es que eso lo decidas en base a lo que le gusta a tu hijo, pero nunca vienen mal ejemplos para uno inspirarse.

Sándwiches (preferibles de pan integral): de jamón y queso tostado (aunque se lo vaya a comer frío), de atún, millo y mayonesa, vegetal tostado (lechuga, zanahoria rallada, huevo duro y mayonesa), de chocolate, de mantequilla de cacahuete y mermelada (si es casera mejor), de queso fresco y mermelada, de queso fresco y jamón, de tortilla francesa, de aguacate… En muchas opciones también puedes cambiar el pan y hacerle un wrap en lugar de sánwich para darle un poco de variedad al plato.

Galletas: intenta que sean lo más sanas posibles, así que una buena opción es buscar galletas bajas en azúcar y a ser posible de productos ecológicos, o cocinarlas en casa como plan de tarde con los peques. Busca en internet recetas de galletas saludables como las de plátano y avena, y prueba a ver si les gustan a tus hijos.

Verdura: verdura cruda tal cual, como tomates cherry o palitos de zanahoria, pero también puedes darle una vuelta y hacerle chips de verduras al horno y darle un poco de gracia al asunto. Chips de batata, de zanahoria, de patata… son una opción super sana y quedan como las patatas de bolsa. Busca recetas, te sorprenderá 😉

Fruta: piezas de fruta enteras o una macedonia de varias de ellas. Lo ideal son siempre las frutas de temporada, pero lo primero de todo es tener en cuenta los gustos del niño. Cerezas, uvas, plátano, fresas, kiwi, melocotón, nectarina, melón… Córtalas en trozos pequeños (por ejemplo las uvas y cerezas yo las cortaba a la mitad), y envíaselas en un envase hermético y con un tenedor de plástico para que las pueda comer mejor.

Zumos o batidos: preferiblemente caseros, pero si tienes que tirar de zumos envasados, no está de más que se lo envíes en una botella pequeña rebajado al 50% con agua si tienen mucha azúcar. Aunque lo ideal es que siempre beban agua como acompañamiento.

Otras opciones: yogur, batido de leche y cacao puro, postres caseros (queque o bizcocho, compota de manzana…), dips (es decir, palitos de pan o nachos con una crema o salsa para mojar: hummus, crema de aguacate, crema de atún, chocolate…), o frutos secos.

A continuación, algunas ideas para presentar diferentes opciones:

 

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8. SORPRÉNDELE

Envíale una nota entre la comida (si es pequeño y no sabe leer, crea un código con él, de forma de sepa que un corazón significa que le quieres o que con un trébol quieres desearle suerte para el día de hoy), hazle sándwiches con formas un día especial, envíale su aperitivo favorito aunque no sea el más sano del mundo un día que sabes que será difícil para él.

A nadie le amarga un dulce y es un refuerzo muy positivo 😉

9. MENOS RESIDUOS

En lugar de enviarle paquetes de galletas (y comprarlos siquiera), envíaselos en un envase con cierre hermético que sepas que puede abrir sin problema.

En lugar de envolver un sándwich en papel de aluminio utiliza uno de esos envases aunque tengas que cortar el sándwich a la mitad.

En lugar de comprar zumos pequeños, compra uno grande y envíaselo al colegio en botellas que puedas reutilizar lavándolas bien con un poco de lejía para la desinfección del agua y los alimentos.

Trata de darle mensajes a tus hijos en todas las acciones que llevas a cabo, y cuidar el planeta es fundamental. Dales un buen ejemplo en este sentido.

10. TRUCOS PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Y por último pero no menos importante, quiero darte algunos trucos que a mi me fueron genial para fomentar la independencia de mi Terremoto también en el colegio, y que no fuera un impedimento para él comer fuera de casa. De por sí el siempre ha sido un niño muy independiente y ha querido aprender a hacer muchas cosas por su cuenta, así que sabía que si necesitaba que una profesora le ayudara a pelar un plátano iba a sentirse mal por no poder hacerlo sólo.

Por eso, adapté algunos trucos que le comenté a él para que el inicio fuera más sencillo en su primer año escolar.

Lo principal es que practique en casa a abrir paquetes, porque aunque tú no se los mandes pueden darle un paquete de galletas en alguna fiesta que hagan en clase, por ejemplo, o incluso puede ayudar a algún compañero a abrirle el suyo y sentirse importante.

Si le envías una pajita, pajilla, o como lo llames en tu país para beberse el zumo o batido, y ésta trae plástico para envolverla, hazle un corte al plástico para que tu hijo pueda tirar de él y abrirlo sin ayuda.

Si le envías una botella con tapón de rosca y tienes miedo de que se bañe a la hora de beberse el líquido, ponle dentro una pajita grande que hayas cortado para adaptarla al tamaño de la botella.

Utiliza envases para alimentos herméticos que tu hijo pueda abrir sin problema. Para eso lo mejor es llevarle contigo a la tienda y probar a abrir los envases a ver cuál se le da mejor. Busca tamaños pequeños acorde a la cantidad de comida que le vas a poner para que no sean demasiado grandes.

Envíale la fruta cortada preferiblemente, pero si no es posible como en el caso del plátano (que se pone negro), hazle sólo un pequeño corte vertical a la cáscara y díselo a tu hijo, para que pueda hundir sus deditos en el corte y tirar hacia los lados para abrir la cáscara.

Envíale el agua en una botella que pueda abrir y cerrar sin ayuda. Puedes optar por estas metálicas que hay ahora con diferentes dibujos y enviarle agua fresca cuando la necesite, o puedes optar por botellas de plástico con boquilla para niños que puedas reutilizar lavándolas bien. Pero ojo con estas botellas, porque tienen boquilla para niños pero no todas son una buena opción: algunas están duras y no las pueden abrir solos, otras tienen una membrana que impide que la botella vuelva a recuperar la forma si se escacha al succionar… así que prueba varias opciones hasta que des con la mejor para tu hijo.

Pídele que traiga para casa todo lo que le sobre, si le sobra un poco de zumo en un envase que no puede volver a cerrar bien mejor no, pero si deja fruta, pan o galletas, recuérdale que vuelva a meterlas en la mochila para que tú puedas comprobar qué tanto ha comido.

Cada día al salir de clase pregúntale que tal le fue con la comida de la mañana, si le gustó, si no, si fue mucho o poco, de esa forma ellos sentirán que cuentas con su opinión y tú podrás adaptar mejor lo que le preparas.

Anímale siempre a probar cosas nuevas, pero los experimentos alimenticios mejor en casa. No te aventures a enviarle piña en rodajas por primera vez porque si no le gusta se queda sin comer, y esa no es la idea. Prueba, experimenta cosas nuevas en casa por las tardes y coge información de ahí para saber lo que le puedes ofrecer y qué alimentos es mejor esperar un poco para dárselos.

Equilibra con las comidas en casa. Si una mañana le has mandado bastante fruta (y se la ha comido), puedes relajarte y darle algo menos sano para merendar (o al revés).

Espero que te haya servido todo lo que has leído aquí, son ideas que yo tuve en cuenta todo el curso pasado y me siento muy orgullosa de ello, porque mi hijo terminó consumiendo alimentos que a principio de curso no quería ni ver, y yo me quedé tranquila al verle probando cosas nuevas y feliz cuando me las pedía por su propia voluntad. ¡Ánimo con la vuelta al cole o el inicio si empiezas este año!

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