Dos hijos con un sueldo, ¿es posible?

Hace algo más de un año, cuando estábamos buscando nuestro segundo embarazo, lancé esta pregunta en mi Facebook personal, y recibí un aluvión de experiencias, a cuál más enriquecedora, de otras familias que tienen dos hijos o más y viven con un sólo sueldo.

Hoy, cuando nuestro segundo hijo ya tiene 5 meses, y seguimos en las mismas y asquerosas condiciones laborales y económicas, certifico que sí, es posible.

Cuando él comience el colegio quizás tengo que revisar este post y añadir algo, pero teniendo en cuenta que la leche, los pañales y las vacunas hay que pagarlas y no tenemos ayuda económica externa, creo que aún así la experiencia es válida.

Es cierto que con el pequeño nos hemos ahorrado mucho, pero porque en su momento ya fuimos precavidos y compramos pensando en el futuro. Hace cinco años, cuando buscábamos a mi Terremoto, ya teníamos claro que íbamos a tener un segundo hijo cuando el mayor tuviera como máximo 4 años, y tuvimos suerte en conseguirlo. Por eso, en aquel entonces, pensamos en comprar bien y tratar de reutilizar todo lo posible con el segundo bebé.

Y así fue, aunque no llegó todo como esperábamos.

El carrito, el huevito del coche, y mucha de la ropa de mi Terremoto están perfectos, pero no fue así con la cuna, ni con la siguiente sillita de paseo, ni tampoco con la silla del coche que utilizó mi mayor al cumplir el año. Además de eso, utensilios como los biberones, baberos, chupetes y demás, lógicamente hubo que comprarlos de nuevo con su correspondiente desembolso.

A esto se le añade que ya la familia y los amigos, al menos en nuestro caso, no tiene tanto interés por ese segundo bebé, y los regalos han sido muchos menos, aunque esto lo contaré mejor en otro post porque da para rato.

La cuestión es que hemos tenido que hacer un desembolso económico importante, que no ha sido excesivo, pero sí ha corrido todo por nuestra cuenta.

Y con un sueldo humilde, ¿cómo se hace?

Pues recortando, como con todo. Si antes ya íbamos a hacer la compra mirando al céntimo para poder meter en la lista la mayor cantidad de productos por el mismo dinero, ahora esto se extrema al máximo. Pensar en darnos un capricho como ir a una cafetería, pedir comida a domicilio, o si compramos helados esta semana en la compra, depende mucho de los pagos que tengamos los próximos meses y qué tanto se puede estirar el sueldo este mes.

No vivimos al día, nunca ha sido así. De hecho ya he comentado por aquí varias veces que la encargada de la distribución económica y la organización de los pagos soy yo, de forma que me paso el año controlando lo que se gasta y lo que tenemos que pagar a muchos veces vista para ir ahorrando desde ya.

Yo ahorro para el colegio de mi hijo durante todo el año, y cualquier cosa que nos piden desde allí, el dinero de una excursión, un disfraz de carnaval o nuestra parte para celebrar el cumpleaños del trimestre, sale todo de ese ahorro.

Para pagar el seguro del coche ahorramos durante todo el año, mes a mes, nos apartamos cómodas partes para tener el dinero cuando llegue el momento. E, incluso, hemos vendido el coche de mi marido, ya no sólo por ahorrarnos un dineral al año entre seguro, impuesto, ITV y gasoil, sino para poder hacer unas reformas que necesitamos en casa, y que quedarán en pausa hasta que podamos seguir porque el dinero no da para todo. Ahora nos organizamos con un sólo coche, y mi marido se mueve en bici la mayor parte del tiempo, porque trabaja cerca de casa. Si sale un trabajo más lejos, ya se verá.

Pero avanzamos.

Este año sabíamos que no íbamos a tener vacaciones como tal, pues nunca sabemos cuándo las vamos a tener y no había liquidez suficiente para hacer un modesto viaje, así que, como ya conté, decidimos pedir las vacaciones en la semana 38 de embarazo para que estuviéramos juntos en el momento en que se desencadenara el parto. Se nos juntó la paternidad con las vacaciones, y listo, hasta el próximo año. Y para el próximo año ya estoy ahorrando para poder hacer algo que nos de a todos la desconexión y el relax que necesitamos como al aire.

Y así es.

No tenemos para lujos, nunca los hemos tenido y ahora mucho menos, pero las necesidades se reajustan. Antes no gastábamos un euro en nada innecesario, y si lo gastábamos era siendo conscientes de que había que restarlo de otro lado y vivir con ello, y ese es el plan que mantenemos. Las cuotas de ahorro para los grandes pagos se han aplazado más, y donde antes reuníamos todo en 4 o 5 meses, ahora necesitamos algunos meses más para hacerlo. Las prioridades se cubren, pero también tienen que esperar. Los gustos, ya se verán.

Si algo hemos aprendido de esta situación que nos asfixia desde hace ya casi 6 años, es que lo importante no se puede comprar, y que lo que realmente necesitamos es tenernos unos a otros y disfrutar de la oportunidad de estar juntos.

Mi marido sólo libra un día a la semana, llueva, truene, sea festivo o sea el cumpleaños del Rey. Él no descansa si no es su día libre, y en este sentido, todos preferimos que venga un trabajo mejor en horario que le permita estar más con nosotros, aunque traiga el mismo sueldo a casa.

Y es un hecho, lo importante para nosotros es ver crecer a nuestros hijos, disfrutar con ellos, que nunca le falte lo básico, y que podamos darles un caprichito modesto de vez en cuando. Lo fundamental en esta vida no se compra con dinero y tampoco vale que nadie te lo regale. Lo que más importa son esas personitas que vemos cada día al abrir los ojos, y crear un vínculo tan fuerte e intenso con ellas que nada pueda deshacer. Y lo demás, ya se verá.

Por tanto, ¿nos ha afectado en la economía tener un segundo hijo? Sí. ¿Es motivo para haberlo pensado mejor o haber esperado más tiempo? No.

Para nosotros, nuestros hijos no son una opción, son una prioridad, y por tanto, no cambiaríamos nada de lo que hemos vivido con ellos ni de los esfuerzos que hacemos para que lo que reciben día a día no se resienta. Llegaron cuando sentimos que era el momento adecuado para nuestra familia, y volveríamos a hacerlo mil veces con tal de poder disfrutar de sus sonrisas y su alegría cada día.

Quien dijo una vez que el dinero no da la felicidad tenía toda la razón del mundo. ¿Tú también necesitas hacer malabares para llegar a fin de mes con cordura, o tu economía no se ha resentido con la llegada de más hijos?

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