Repasando 2016…

El año toca a su fin, ya sólo quedan unos días para decir adiós a este año bisiesto que tantas oportunidades ha traído, tanto buenas como menos buenas. En nada estaremos dando el pistoletazo de salida a 2017 para ver qué cosas nos tiene preparadas.

Por nuestra parte, el año 2016 ha traído bastantes experiencias en distintos aspectos. Ha sido un año en general positivo, aunque no nos ha regalado ese cambio laboral que tanto deseábamos. Hemos tenido la oportunidad de crecer como personas, de mejorar en muchos aspectos, de aprender de los fallos cometidos y, sobre todo, hemos tenido muchas reflexiones sobre nosotros y el mundo que nos rodea.

Mi marido y yo somos amantes de los documentales, pero sobre todo de aquellos que nos hacen reflexionar y obtener un punto de vista diferente al nuestro. Creemos que somos personas en crecimiento, y que aprendemos y cambiamos constantemente conforme el entorno nos trae los mensajes adecuados. Es por eso que nos gusta dejarnos llevar por temáticas diferentes a las usuales, que buscamos documentales y películas que nos lleven a reflexión y, sobre todo, buscamos información de diversas fuentes que nos muestren el mundo real, ese que se empeñan en escondernos.

Así pues, hemos tenido una gran revelación sobre nuestra alimentación durante 2016, que empezó en 2015 con la decisión de dejar de consumir carne o, al menos, hacerlo de forma muy esporádica. Poco a poco fuimos teniendo más curiosidad en este terreno, y ha sido en 2016 donde nos hemos planteado el consumo de ciertos alimentos, hemos descubierto mucho sobre los alimentos procesados y envasados y hemos optado por girar nuestra alimentación poco a poco hacia un plano más natural y casero. No es que antes consumiéramos precocinados ni nada de esto, pero sí que hemos descubierto que ciertos alimentos que considerábamos poco perjudiciales no son nada fiables, y poco a poco nuestra lista se ha reducido bastante.

También en nuestras relaciones personales 2016 ha influido mucho, pues ya a principios de año veníamos notando cambios en nosotros que avecinaban una gran revolución personal. Lo más interesante es que ha sido un crecimiento similar en mi marido y en mí, a través del cual hemos aprendido a confiar menos en la gente, a decidir por nosotros mismos esas compañías que queremos tener en el camino (y no las que el propio camino te impone), y sobre todo, hemos entendido que esa gente a la que uno llama familia no siempre sabe el significado real de esa palabra, y daña más de lo que ayuda. Es por eso que hemos experimentado un crecimiento personal importante en este sentido, y que nos ha unido mucho más, si cabe, como pareja y como familia.

Pero lo mejor que nos ha traído 2016 ha sido la noticia de que volveremos a ser padres. Ya bien entrados en la semana 32 de este segundo embarazo estamos siendo conscientes de todo lo que supone, no sólo a nivel de logística y economía, sino también del gran reto que nos plantea la vida al hacernos responsables de la crianza de dos varones. Porque sí, si aún no lo sabes nuestro segundo hijo también será niño, algo que nosotros nos tomamos como un verdadero reto. Un reto con nosotros mismos pero, sobre todo, un compromiso con la sociedad. En esta casa enjuiciamos mucho los actos machistas, algo que desgraciadamente nos encontramos cada vez más en los noticiarios, y como tal, nos sentimos en deuda y responsabilidad con la sociedad a la hora de criar a dos varones. Que si hubieran sido niñas tendríamos también una gran responsabilidad en este sentido, pero sentimos que siendo chicos tenemos dos oportunidades de mejorar un poco más la situación y, como tal, la presión educativa crece.

Sin duda, 2017 será un año de crecimiento, de retos, de cambios y de muchas perspectivas diferentes. Sabemos y sentimos que tras cada experiencia hay una aventura, un sendero por descubrir repleto de nuevos aprendizajes que nos cambiarán de un modo o de otro. Lo mejor de todo este proceso está siendo el legado que dejamos a nuestros hijos, a quienes enseñaremos sobre todas las cosas, a buscar diferentes puntos de vista antes de crear el tuyo propio sin dejarte llevar por la opinión de los demás. Un reto nada despreciable, pero que se mantiene, a nuestro juicio, durante toda la vida.

¿Sabremos hacerlo bien? Tenemos toda la vida por delante para intentarlo y para rectificar los errores.

Y tú, ¿qué has aprendido en 2016?

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