Propósitos 2016, ¿los he cumplido?

Como ya dije en su momento, creo que 2016 es el primer año para el que me propongo metas por conseguir. Puesto que no creo en los cambios de hoy para mañana, sino en el trabajo constante día a día, nunca me había hecho una lista de metas por alcanzar durante el año. Aunque muchas veces no he sido consciente de ella, de hecho la he recordado en pocas ocasiones, sí que tenía claros en mi mente los pasos que quería dar para mejorar todo aquello que no estaba como yo lo deseaba.

Creo que para ser la primera vez he hecho un buen manejo de mi lista de propósitos para 2016, así que toca revisarla a ver si se han cumplido o no. ¡Vamos allá!

1. Aprender a decir que no

Este es el primero de ellos, y estuvo motivado principalmente por la época navideña. El año pasado decidimos hacer un amigo invisible en la familia para el Día de Reyes, y a finales de diciembre me vi dando vueltas en el centro comercial, haciendo colas y recorriendo tiendas con mi hijo yo sola, para hacerles el favor de buscarles el regalo a esos que no sabían qué comprar.

Es algo que no me pesa, puesto que a mi me gusta ayudar, me gusta regalar y me gusta elegir cosas pensando en los demás, pero en esos días me sentí mal porque nadie me dio siquiera las gracias. Me dijeron “mira, a Fulanito le tocó Menganita y como él no sabe comprar y tú tienes buen gusto, mira a ver si le encuentras algo”. Y punto. Ni Menganita sabe que ese regalo lo compré yo, ni mucho menos las vueltas que di para encontrarle algo, ni Fulanito me dijo jamás y nunca “gracias por las molestias”, así que al terminar las fechas me dije “NUNCA MÁS”

Lo más simpático es que pretendían que este año hiciera lo mismo, con mi hijo a cuestas y casi 7 meses de embarazo, pero desde que se mencionó el tema de repetir el amigo invisible allá por septiembre lo dije: “este año no soy paje de nadie, quien no sepa regalar que no se meta”. Y lo siento por el que se quede sin regalo o reciba cualquier cosa, no es mi responsabilidad.

Con cosas similares ha sido así alguna que otra vez también durante el año, y es que con el paso del tiempo más cuenta me doy de con quién puedo contar y con quién no, así que toca ser un poquito egoísta en este tema y hacer yo lo mismo. Para lo que me lo van a agradecer bastante hago, y me siento mucho mejor conmigo misma.

2. Comprar en Amazon

Pues sí. Aunque parezca un propósito estúpido tenía yo mi espinita clavada al ver que todo el mundo me hablaba bien de Amazon y sus comodidades y yo ni siquiera me había hecho una cuenta, así que una de mis ideas era comprar algo en la web durante el año. Y casi que no lo cumplo, porque mi pedido lo hice a finales de noviembre, aprovechando esto del Black Friday.

Un sólo pedido, pero bueno, objetivo cumplido, y bastante contenta que estoy, no sólo con el servicio y el estado impecable de mi paquete pese a haber venido de Polonia a Gran Canaria (nada menos), sino también con lo que me ahorré.

Mi compra fue una mochila ergonómica para mi segundo hijo, la Manduca, a ver si con él podemos experimentarlo y nos quitamos la espinita de probar las bondades del porteo, porque con su hermano fue totalmente imposible.

Esta mochila la había visto en tienda, a casi 130€, y me costó puesta en casa, con costes de Aduanas incluidos, 96€. La mochila en sí fueron 74€, así que el ahorro fue bastante importante, y estoy más que feliz con mi compra y la experiencia. Repetiré seguro.

3. Leer, al menos, 20 libros

Este punto no lo cumplí, aunque estoy bastante contenta con los resultados obtenidos. En mi defensa diré que durante el año intenté prepararme unas oposiciones que tuve que dejar por falta de tiempo y por la densidad del temario, que mi marido y yo nos apuntamos a clases de inglés y que tuvimos que dejar pasados unos meses por el gasto económico y de logística que nos suponía, y que también nos apuntamos a un curso para mejorar nuestra labor como padres (que también incluye leer libros) y que ese por su densidad y el esfuerzo que supone lo estamos llevando poco a poco. Al fin y al cabo no se trata de terminar y ya, sino del cambio personal y el aprendizaje, y no es sencillo.

Así que he tenido en mente otros proyectos y no he podido leer los 20 libros que me propuse, pero sí han sido 13 (ahora estoy leyendo el nº 14. Me siento satisfecha, más teniendo en cuenta que he estado 24h al día hasta septiembre con mi pequeño gran terremoto en casa y hacer algo individual cuando él está es casi misión imposible.

El caso es que hice ya una primera entrada con los tres primeros, y me he olvidado por completo de continuar con la idea, así que lo seguiré haciendo poco a poco aunque cambiemos de año. Creo que ofrecer ideas que leer siempre es una buena opción, y es una sección que no quiero dejar aunque no sea tan constante.

Pronto traeré la segunda parte 😉

4. Aprender a respirar hondo varias veces antes de enfadarme

Muy a mi pesar tengo que reconocer que este punto no lo he cumplido, y es que tengo tantos patrones arraigados de mi infancia que me cuesta un mundo ignorar esa chispa que me enciende en un momento. Pero oye, intentarlo lo intento.

Al menos soy consciente de que no estoy feliz con ello, y cuando ocurre me siento culpable y con más ganas de mejora. Cierto es que voy dando mis pasitos, pero aún me queda para lograr ese cambio que deseo y aprender a tener más paciencia.

Cada día es una oportunidad de mejorar, así que confío en ir limando asperezas poco a poco. Ahora con un bebé en casa no va a ser más sencillo, pero nadie dijo que iba a serlo, y en los retos está el aprendizaje.

5. Avanzar en mis proyectos con el blog

No me he vuelto rica, ni lo seré nunca, pero estoy contenta con los pasitos dados y con lo que he ido obteniendo poco a poco. Lograr la confianza de las marcas no es sencillo, pero lo he logrado con algunas que han querido repetir la experiencia, y eso es un grado de satisfacción muy importante. Con conseguir un pequeño aporte económico o una ayuda de vez en cuando me doy por más que satisfecha.

6. Dejar la carne por completo

Lo logramos, que como meta fue un paso importante, y dimos un paso atrás. Es decir, el objetivo se cumplió, pero hemos decidido volver a comer carne de forma esporádica, y como parte de los platos, no como plato principal.

Lo hemos decidido más por nuestro hijo, que no ha mostrado oposición a la hora de probar la carne (como sí lo hacía antes), y dado que es de poco comer, y cuando enferma preocupa mucho, decidimos volver a incluirla en nuestra dieta aunque fuera poco. Dos veces en semana como mucho, y como parte de los platos, esto es, preferimos un salteado de verduras con arroz y pollo, que un pollo asado con papas. No se si me explico. Que por un día puede darse, pero no es la idea.

A ver cómo nos va en esta nueva etapa…

7. Completar el #proyecto366 en Instagram

Para este aún me queda porque se debe cerrar al terminar el año, pero a estas alturas, pese a que he tenido temporadas en que me ha costado ser constante y he tenido que ponerme al día luego, lo tengo actualizado. Así que de una forma o de otra, ¡va viento en popa!


Hasta aquí llegan mis propósitos para 2016, algunos cumplidos, otros no, otros a medias…así que en general hago un buen balance. Para 2017 no creo que me ponga ninguno, porque bastante reto va a ser ya reorganizar nuestras vidas y adaptarnos al ritmo de un bebé y al de un niño de 4 años, así que creo que tenemos para empezar.

La vida al fin y al cabo se trata de adaptarse, saber tomar buenos caminos y aprender de los erróneos, e ir poco a poco volviendo al cauce. Y creo que, de una forma o de otra, no lo estoy haciendo mal.

Veamos qué nos depara 2017. Y tú, ¿has cumplido tus propósitos para este año que ya se acaba? ¡Cuéntame en los comentarios!

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