Segundo embarazo: el segundo trimestre

Estamos viviendo actualmente en la semana 29 de embarazo, con lo cual estamos ya en el tercer trimestre, ¡parece mentira! A estas alturas podemos hacer un balance de cómo ha sido el segundo trimestre de embarazo tan tormentoso que me está tratado como un auténtico trapo. Por suerte, sólo a mi.

He de decir que tanto en mi primer embarazo como en este, el segundo trimestre ha sido el tramo de tiempo en el que más cosas me han pasado, pero aún así se cumple eso de que por fin puedo disfrutar del embarazo.

Lo mejor de todo es que se me fueron las náuseas, los ascos y la sensación de estar provocada constantemente, aunque estas tres sensaciones volvieron de forma esporádica la semana pasada. Pero por lo general ha sido un gran cambio.

En la semana 19 terminé en el hospital de urgencias por un cólico nefrítico, tal y como ya me pasó en la semana 20 de mi primer embarazo. Esto por suerte no fue a más, pero poco después tuve que estar 10 días con antibióticos por infección de orina que, por suerte, no afectó a los riñones.

Además, el final del mes de octubre y todo el mes de noviembre me los he pasado resfriada. El primero me duró una semana, pero cuando mejoraba volví a recaer peor, y estuve así dos semanas más. Tras una mejoría de unos días que recibí como el mejor de los regalos, he vuelto a caer. Y ahora, me encuentro envuelta en un clima de náuseas esporádicas, aversión a algunos olores, por supuesto ácido y el resfriado. Pero me siento enérgica, feliz y positiva por sentir a mi pequeño guerrero moverse dentro de mí ajeno a todo.

Porque sí, es un niño. Nos lo dijeron en la ecografía morfológica de las 21 semanas donde, para mi tranquilidad y sorpresa, todo estaba estupendamente. En ese momento pesaba 376 gramos de puro amor y se movía con una felicidad que daba gusto verle.

Ahora tengo una barriguita considerable, aunque cómoda aún, y no he tenido que gastar mucho en ropa. Me he comprado solamente un panty premamá y varias blusas normales pero dos tallas superior, sobre todo controlando que fueran largas. Y con mis pantalones de antes haciéndoles un apaño me voy manteniendo por ahora.

La semana pasada (28s) tuvimos la última ecografía, donde pudimos ver a nuestro pizquito, ya con 35cm y 1kg 132gr de peso, lleno de energía, completamente sano y ajeno a todos los males que asolan mi cuerpo ahora mismo. Eso compensa todo lo demás.
En la última analítica, que también fue la prueba de la glucemia, los niveles de azúcar en sangre salieron perfectos, pero sí tengo el hierro un poco bajo. Es por eso que me mandaron dos pastillas diarias (mañana y noche), supongo que hasta ver qué resultados se obtienen en la siguiente analítica, que la tengo en enero.
Además, la doctora al verme resfriada y saber que era ya el tercero me recomendó ponerme la vacuna de la gripe y, viendo la racha que llevo y que no estoy en condiciones de empeorar con fiebre y demás, porque durante la tarde no tengo ayuda alguna con mi Terremoto, decidí ponérmela. Así que al bajar fui a la sala de extracciones y me la pusieron en un momento.

En cuanto a compras para el bebé no tenemos muchas que hacer, pues tenemos casi todo de su hermano. Lo que sí ya le tenemos es su minicuna y la mochila de porteo nos viene de camino. A falta de los útiles básicos de higiene y alimentación, alguna que otra prenda de ropa y poco más, pero para eso tendremos que esperar unas semanas más a contar con el dinero necesario.

Y por la sensación del tiempo, sobre todo este último mes que lo he pasado tan mal debatiéndome entre si respiro, toso o hago achís, ya estoy deseando que llegue el día de conocerle. Aún nos quedan dos meses y medio, más o menos, pero pienso que en cuanto pase la Navidad y Reyes todo será cuesta abajo e irá más rápido. Aún así, en la rutina del día a día las semanas se me van volando y sin darme cuenta nos hemos plantado ya en un tercer trimestre que auguro lleno de sorpresas. A ver qué tal me trata.

Y tú, ¿qué diferencias recuerdas entre tus embarazos?
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