Receta: croquetas de espinacas

Desde hace un tiempo estoy haciendo croquetas vegetales y están siendo un éxito en casa. Por ahora he experimentado a hacer croquetas de zanahorias, croquetas de brócoli (que tengo pendiente de publicar porque no tengo fotos) y croquetas de espinacas, que son las favoritas de mi Terremoto y las que les traigo hoy.

Las croquetas han sido un recurso muy interesante a la hora de preparar nuevas recetas, y sobre todo de darle nuevos formatos a las verduras, diferentes a los que estamos acostumbrados. Gracias a ellas he descubierto que no es que a mi hijo no le gusten algunas cosas, sino que las prefiere en un formato a otro. Por ejemplo, las espinacas no le gustan para nada, pero las adora en croqueta; y la zanahoria, su favorita, sólo la quiere cruda.

Así que es sólo cuestión de ir probando, por lo que te invito a que pruebes diferentes formas de ofrecer los alimentos a tus hijos antes de desesperarte porque nada les gusta 😉

Yo siempre hago un plato de varios tipos de croquetas cuando vamos a comer, con lo cual estas cantidades son para unas 2 personas (9 croquetas aprox.), así que si quieres hacer más cantidad sólo tienes que doblar cantidades.


Ingredientes


-Espinacas (frescas o congeladas). Yo las compro congeladas, y para esta receta utilicé unas dos hojas aprox.
-Un diente de ajo
-Sal al gusto
-Ajo en polvo
-Aceite (un chorrito)
-Harina (al gusto)*
-Leche caliente (al gusto)* Puede ser leche vegetal 😉
-Lo que utilices para empanar: en mi caso pan rallado y huevo

*La harina y la leche son para hacer una bechamel al momento, pero si quieres tenerla ya preparada o comprada, lo puedes hacer. En ese caso no haría falta utilizar estos dos ingredientes.


Preparación


El primer paso es hervir las espinacas en agua hasta que estén tiernas (unos 8 minutos aprox.) y escurrirlas quitando bien el agua. Yo las escurro con el colador de la leche, presionando bien con una cuchara para que suelte todo el líquido posible.

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En un mortero vamos a machacar el ajo junto con las espinacas y una pizca de sal para integrarlo todo bien y lograr una pasta homogénea como esta.

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Una vez la tengas, ponemos una sartén al fuego con un poquitín de aceite y sofreímos esta pasta para integrar los sabores.

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Una vez empiece a dar olorcito, tenemos dos opciones: hacer la bechamel integrándola con las espinacas o añadir bechamel previamente preparada. Si escoges la segunda opción, ve añadiéndola poco a poco, vigilando que se integren los alimentos y que el resultado final no vaya a quedar demasiado líquido.

Si escoges la primera opción, seguimos con la receta 😉 .

Hacemos un hueco en el centro y añadimos una cucharada sopera de harina, porque nos interesa que se cocine un poco antes de integrarse. Removemos hasta que las espinacas la absorban y añadimos una segunda cucharada repitiendo el proceso.

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Una vez la tengas, ve añadiendo la leche caliente poquito a poco hasta que la mezcla la absorba. La cantidad es orientativa, todo depende del tipo de harina que utilices y de la cantidad de masa que vayas a hacer, pero la norma a seguir es que todo se integre y se separe de las paredes de la sartén sin ningún problema. Es en este punto cuando hay que retirarla del fuego.

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Como esta última foto te debe quedar el resultado final, utilices la bechamel que utilices. A mi me quedó con algunos grumos porque olvidé calentar la leche y ya era tarde para rectificar, pero si utilizas leche caliente se integra mucho mejor. De todas formas, cuando te las comes no se nota nada.

Ahora sólo queda poner la mezcla en un recipiente, tapar con papel film y dejar reposar, al menos, hasta que temple y puedas trabajar la mezcla con las manos. Si no te corre prisa, mete la mezcla una o dos horas en la nevera.

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¡Y listo! Ya sólo queda armar las croquetas con la forma que tú quieras (yo hago bolas, que son más rápidas y me resultan más bonitas en el plato), empanarlas con lo que hayas elegido y freírlas en abundante aceite hasta que doren.

NOTA. Al freírlas no les des demasiado tiempo de fuego porque se pueden rajar y abrirse.

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¡Espero que te gusten!

¿Las habías probado? ¿Preparas algún otro tipo de croqueta vegetal? ¡Cuéntame en los comentarios!

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