Segundo embarazo: el primer trimestre

Escribo esta serie de posts que aquí comienzan para quitarme una espinita y es que en mi primer embarazo aún no se me había pasado por la cabeza abrir este espacio, así que quiero aprovechar esta nueva etapa en mi vida para hablar también un poco de esta parte de la maternidad.

Tengo que decir que eso de haber vivido un embarazo ya y tener por ello experiencia al respecto no se me está cumpliendo para nada, y es que me siento completamente primeriza de nuevo.

Estoy viviendo un embarazo totalmente diferente al de mi Terremoto, y con síntomas que no había experimentado jamás, así que muchas veces me descubro pidiéndole opinión a San Google e incluso buscando en Baby Center cómo es el embarazo en la semana que estoy viviendo. ¡Y no lo puedo evitar!

Pensé que el hecho de tener la cabeza en mil cosas más que en mi primer embarazo iba a suponer que en cierto momento se me “olvidara” que estoy embarazada, todo lo contrario. Es tremendo como mi mente tiene capacidad para añadir mi estado y todo lo que ello conlleva a mi día a día. Es en este momento en el que empiezo a entender eso que dicen las ya bi-madres cuando afirman que el amor por los hijos se multiplica.

El cambio del tercer al cuarto mes ha sido grandioso, pues por fin puedo decir que mis malestares se han frenado un poco. Sigo con náuseas y ascos, pero muy esporádicos, y el ácido que quiso amargarme el final del tercer mes parece que lo tengo bajo control. Aún así, tengo mis días, pero por lo general hago un buen balance de cómo me siento ahora mismo.

En el tercer mes tuve, por fin, la primera ecografía (y única por ahora) y al parecer todo marcha perfectamente. Mi lentejita se mueve con mucha alegría, aunque aún no siento sus movimientos (a las 16 semanas), y no hemos podido descubrir si es un niño o una niña, algo que esperamos descubrir en la ecografía exhaustiva de las 21 semanas.

En cuanto a los síntomas completamente nuevos para mí están los dolores en el bajo vientre. Los he tenido desde casi el principio de este segundo embarazo, y tengo días en los que me hacen polvo. Son los ligamentos que sostienen el útero, y como éste está creciendo a un ritmo más rápido que la primera vez, me molestan bastante. Con reposo generalmente se me pasan, aunque a veces tenga que tirarme una hora acostada.

El crecimiento de la barriga es algo que me está sorprendiendo y mucho, pues con 4 meses tengo más barriga que cuando tenía 6 en mi primer embarazo. De hecho, en el embarazo de mi Terremoto se me empezó a notar realmente el embarazo ya entrados los 6 meses, y el crecimiento de la barriga los últimos meses fue mucho más notorio, aunque no excesivo. En mi primer embarazo tuve una barriguita cómoda y pequeña, pero en este segundo embarazo siento que voy a tener un barrigón, no se porqué. Ojalá que me equivoque para no gastar mucho en ropa 😀 😀 .

Otro síntoma que tengo muy nuevo para mí es el necesitar líquidos constantemente y, por ende, orinar mucho más. Si ya en mi es normal que beba y orine mucho por mi enfermedad (diabetes insípida, puedes leerlo todo aquí), este segundo embarazo no me lo está poniendo fácil, pues aún con mi medicamento habitual, la ingesta de sólo agua pasa de los 6 litros diarios. Los orino, por supuesto, pero es súper incómodo porque mi vejiga sigue reteniendo mucha orina y cuando me avisa para vaciar es con molestias.

Y otro es el carácter. Hay días que no me soporto ni yo misma, y sólo tener que cumplir con mis obligaciones me coloca el cartel de “mejor no me hables” por el resto del día.


Por lo pronto, así estoy. Incómoda por momentos, lo que me hace pensar qué será de mi ser llegados los 7-8 meses, y molesta conmigo y con la vida. Pero avanzando, que es lo importante.

¿Recuerdas cómo fue tu segundo embarazo con respecto al primero? ¿Notaste muchas diferencias?

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