Receta: Croquetas de zanahoria

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Ser vegetariano te abre la mente a un mundo nuevo de posibilidades y opciones que antes desconocías. Eso es así. Si además le añadimos que la decisión de ser vegetarianos influye en todos los miembros de la familia, niños incluidos, cocinar se convierte en todo un reto para encandilar a todos los paladares del hogar.

Es por eso que me paso el día investigando, buscando ideas e inventando nuevos platos para que mi Terremoto pruebe los nuevos alimentos y las verduras en diferentes opciones.

Ser vegetariano no es sólo comer verdura, hay miles de opciones más, pero no podemos negar que las verduras son una parte fundamental de nuestra dieta. Y a un niño rara vez puedes ponerle un salteado de verduras tal cual y que se lo coma con gusto. Habrá veces que lo acepte, pero si se lo pones a diario se cansa, así que toca reinventarse y probar nuevas opciones.

He experimentado a hacer tres tipos de croquetas, de zanahoria, de brócoli y de espinacas, y aunque puedan sonar extrañas, están de maravilla. De hecho, esta es la única versión en la que mi hijo acepta el brócoli y las espinacas con gusto, y las come con ansia.

Así que hoy quiero compartirles la receta de las croquetas de zanahoria que tanto éxito han tenido en casa. A raíz de esta foto en Instagram varias personas me pidieron la receta, así que aquí está.

Croquetas IG

Primero que nada hay que aclarar que en el mundo croquetil no hay nada escrito, pues todo depende de la cantidad que quieras preparar y de la consistencia que quieras darles. Como ya comenté en esta receta de croquetas de atún hace tiempo, las croquetas es algo que yo suelo hacer en cantidades industriales y congelarlas para tenerlas listas para freír, y por supuesto, estas también se pueden congelar.

*** Ingredientes (para aprox. 20 croquetas) ***

-2 zanahorias
-2 dientes de ajo
-leche
-harina
-sal
-especias al gusto: yo le pongo cebolla en polvo y curry
-aceite

Para empanar: yo aún lo sigo haciendo con huevo y pan rallado, pero puedes utilizar la opción que más te guste.

*** ¿Cómo se hace? ***

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Empezamos por pelar las zanahorias, picarlas y ponerlas a hervir en un calentador, sólo con agua. Lo que pretendemos es que queden un poco tiernas, no que se cocinen exageradamente. Comprueba el punto de hervor cuando puedas cortar uno de los trozos fácilmente con un cuchillo o tenedor. Una vez lo tengas, escurre toda el agua y tritura la zanahoria con ayuda de un tenedor. No lo pases por batidora porque suelta agua y luego la masa quedará muy líquida.

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En una sartén pon un poquito de aceite y fríe dos dientes de ajo previamente machacados con mortero. Yo esto lo hago porque a mi familia no le gusta encontrarse los trozos de ajo, pero si no es tu caso, puedes picarlo fino con un cuchillo y listo.

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Cuando el ajo empiece a dar olorcito, sin que llegue a dorarse, añade la zanahoria y darle unas vueltas para que se integren los sabores.

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Pasados unos minutos añade las especias y la sal al gusto. Un truquito es añadir el curry (un toquecito nada más) directamente en el sartén, y removerlo unos segundos en el aceite antes de mezclarlo con lo demás. De esta forma se potencia el sabor y queda mucho más rico. Remueve todo varias veces para que se integren los sabores.

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Una vez todo esté preparado y huela bien, añade la harina. Mi recomendación es que la pongas a cucharadas soperas, yo en este caso puse dos. Y si más adelante necesitas, añade un poco más.

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Remueve bien para que todo se reboce con la harina y ésta “desaparezca”.

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En este punto añade leche de poco en poco, chorrito a chorrito. Intégralo todo bien y si aún notas la masa seca ponle un poco más. Es mejor así que pasarse. Es mejor que lo hagas a fuego medio-alto. En mi caso utilizo leche de avena, así que con leches vegetales también se puede hacer 😉 .

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Cuando la mezcla tenga este aspecto: es compacta, puedes moverla toda al completo con la cuchara y parece plastilina, puedes apagar el fuego. La masa está perfecta y sólo tiene que reposar.

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Para ello pasa la mezcla a un recipiente limpio, cúbrela con film de cocina y deja que repose a temperatura ambiente.

Una vez puedas tocarla con las manos sin quemarte, ya puedes manipularla. Con ayuda de una cuchara de las de postre coge porciones de masas iguales, haz bolitas o la forma que prefieras y empánalas pasándolas primero por pan rallado, luego por huevo y por último de nuevo por pan rallado. Si prefieres una alternativa al huevo utilízala, pero siempre pasa la masa por el ingrediente seco antes que por el húmedo.

Y listo, puedes freírlas y comer al momento o congelarlas y utilizarlas cuando las necesites.

¡Espero que te gusten!

¿Las habías probado? ¿Qué otro tipo de croquetas preparas tú?

NOTA: En la foto principal, las dos croquetas “verdosas” de atrás son de espinacas. Tanto esta versión como la de brócoli son muy similares de preparar, pero si quieres que publique la receta con paso a paso en fotos, dímelo en los comentarios y las tendrás en breve 😉

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