La sabiduría de los niños

Los niños son grandes maestros. Tienen el don de hacernos ver la realidad, y el poder de enseñarnos los más bellos detalles de la vida.

Son personas puras, naturales, bondadosas y neutrales ante todo. Las únicas sobre la faz de la Tierra que conservan estas virtudes.

Hay personas a las que no les gustan los niños, y es totalmente respetable, pero no saben lo que se pierden, porque todos deberíamos aprender mucho de ellos. Todos deberíamos tener, al menos, a un niño cerca para ser mejores personas.

Cuando te enfadas con un niño, cuando le llamas la atención, cuando le gritas…él nota el desequilibrio que hay en ti. Se da cuenta de la falta de cariño que tienes en ese momento, y pese a lo que hayas hecho no solo no te guardará rencor, sino que te intentará ayudar.

No saben guardar rencor, no saben ser malos porque sí, y hagas lo que hagas ven bondad en tus actos. Ellos son capaces de ver en ti hasta aquello que tú mismo desconoces, y te querrán seas como seas.

Los niños no discriminan, no entienden de razas, opción ni religión. No conocen el mal, solo conocen sentimientos.

Día a día siento que vivo con un pequeño maestro a mi lado, que llegó para enseñarme la verdad de la vida.

Es como un pequeño espejo que me persigue por la vida, demostrándome uno a uno todos mis defectos.

Y es que quiero ser mejor para él, quiero ser un buen modelo, pero a veces tengo mis patrones tan arraigados que se me escapan, y meto la pata. Sin embargo, él me perdona, se preocupa por cómo me siento, y viene a abrazarme sin pedírselo. Algo que yo, desgraciadamente no siempre hago.

Vivimos enfrascados en el día a día sin darnos cuenta del gran tesoro que tenemos en la sociedad, y que tan poco estamos contemplando.

Y es que eso hay que hacer con los niños, no guiarles, no enseñarles, no dirigirles, tan solo sentarnos con ellos, callarnos, observar y aprender.

A todos, yo la primera, nos iría mucho mejor…

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