Tardes de parque

Nunca he sido muy fan de los parques, pero cuando tienes hijos toca reinventarse. Y caemos como moscas.

Cada vez que llevo a mi hijo al parque y me siento en el banco a verle, dedico mi rato a estudiar a los demás padres que hay por la zona, pero no con afán de crítica sino de mejora, porque nunca sabes quién te puede aportar algo sin querer.

En este tiempo me he dado cuenta de la gran variedad de padres que pueblan los parques, y he de decirlo, no todos me gustan. Respeto todo tipo de posiciones, pero el respeto se tambalea cuando su forma de hacer las cosas choca y su hijo “molesta” al resto.

Hasta hoy, los clasificaría en cuatro grupos: los padres helicóptero, los padres invisibles, los padres sin hijos y los padres espectadores.

Los padres helicóptero son aquellos que acompañan a sus hijos en todo momento por todos los columpios que conforman el parque infantil, incluso a veces se suben para ayudar mejor a sus hijos. Y no importa que el hijo tenga 5 años, los padres consideran que el hijo no va a poder y va a necesitar ayuda para todo, mientras tú desde fuera ves la cara de deseo del niño de zafarse de sus padres y jugar como los demás. Que sí, que hay niños a los que las cosas les cuestan más, pero si se lo haces todo y ni siquiera dejas que lo intente, no estás ayudandole nada.

Los padres invisibles son eso, invisibles. ¿O no te ha pasado que empiezas a relacionar padres con hijos y de repente ves que hay niños solos? Te planteas dónde estará su familia y al cabo de un rato ves al niño correr hacia el bar de enfrente y ahí están sus padres tranquilamente sentados tomando algo. Que está muy bien, pero no están siendo conscientes de algunos actos corregibles de sus hijos (como pasar por encima de otros niños para subir al tobogán o jugar con otro que también suele estar solo a tirarse piedras) y todo el mundo tiene que aguantarse eso. Este es uno de los tipos de padres que no me gusta, porque utilizan el parque como un parking para dejar a sus hijos mientras ellos descansan, y mientras tanto sus hijos haciendo y deshaciendo como mejor les parece.

Los padres sin hijos son similares a los anteriores sólo que estos sí están en el parque, pero móvil en mano o quizás observando las escenas que se suceden entre los niños. Pero misteriosamente, nunca intervienen, ni aunque sus hijos hagan algo mal. No se ustedes pero yo tengo la necesidad de revisar un parque infantil en busca de personas extrañas o sospechosas, una que es así de paranoica. Y estos padres pasan por una de ellas. Son seres sentados, absortos en su mundo tecnológico, que miran a los niños, pero que tú te preguntas “¿que hacen aquí si ninguno es suyo?”, y rato después ves que informan a alguno de ellos de que es hora de irse, probablemente uno que estaba tocando la moral al resto de usuarios del parque con piedras o demás. Y se levantan y el niño ¡se va detrás! ¡Pero era suyo! Si ha visto tanto como yo, ¿porqué c*** no ha corregido a su hijo? Me hierven la sangre más que los anteriores.

Los padres espectadores son los que mas me gustan, porque son aquellos que, para mi gusto, hacen uso del parque como debe ser. Estos padres son observadores de todo lo que ocurre, y rara vez se levantan, dejando el terreno de juego libre para los niños. Son padres que dan libertad de juego y desenvolvimiento a sus hijos, pero que puntualizan detalles cuando los creen necesarios para que su hijo haga un buen uso del parque sin dañar a los otros niños.

Al fin y al cabo el parque es para los niños, y los bancos para los padres, es normal que si llevas un niño más pequeño le ayudes o estés mas pendiente, pero un niño que perfectamente se maneja solo tiene que ser libre y aprender a hacer un buen uso del parque, respetando a los demás.

Y es que siempre he tenido eso claro: los niños son el reflejo claro de lo que ven en sus padres, y de tal modelo, tal copia. Esforcémonos más en darles buenos ejemplos y buenos valores, por su bien y por el de todos 😉 .

¿Añadirías algún tipo más? ¿Cuál es el que más te fastidia encontrar cuando vas al parque?

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