Tardes en casa: circuito de obstáculos

Hace unas semanas publiqué en Instagram un collage de fotos de una actividad que habíamos hecho para pasar una tarde de lluvia y truenos en casa.

Para los niños es esencial moverse y gastar energía, además que es fundamental para trabajar la motricidad gruesa y desarrollar todos esos aspectos que necesitan un poco más de práctica, como los saltos, saltos con una sola pierna, el equilibrio, la coordinación de manos y piernas…

Por eso, una buena forma de pasar el rato cuando no podemos salir de casa es hacer circuitos de obstáculos. Es una actividad entretenida, barata, que favorece la imaginación del creador 😉 y ¡con risas aseguradas!

Y no, no necesitas tener un salón sin figuras que se vayan a romper, ni sacar el coche del garaje, ni una casa grande. Mi casa no tiene más que 40m cuadrados (tenemos un patio pero si llueve no nos sirve), y no tengo salón. Así todo, hicimos un circuito de 7 actividades diferentes. Así que es posible tengas lo que tengas. Lo mejor es que no tienes que comprar nada, y puedes montarlo en familia.

Recuerdo que mi hijo tiene algo más de 3 años (por si me lees por primera vez o directamente no lo sabías). Es por eso que este circuito puede resultar más complejo para niños más pequeños o sencillo para niños mayores, pero comparto simplemente mi mecánica para dar ideas e inspiración. Cada circuito debe ser hecho pensado en las posibilidades del niño, pero que tampoco sea coser y cantar, sino que tenga también pequeños retos que conseguir con las repeticiones.

Te cuento cómo lo hicimos nosotros…

Fotos circuito

  1. El primer paso es un camino de equilibrios. Como ven, está planteado para que coloque un pie cada vez: primero derecho, después izquierdo, luego derecho… Y en este caso empieza con el pie derecho. Lo hice sencillo los cinco primeros pasos, pero el sexto lo coloqué de forma que tuviera que cruzar las piernas sin perder el equilibrio. Al principio le costó pero fue posible. ¿Cómo hacerlo? En mi caso son ocho pasos, surgidos de cortar dos folios en cuatro partes iguales (primero los cortas a la mitad, y cada mitad la divides en dos). Los pegué al completo con cinta adhesiva al suelo, para que no se movieran o rompieran al pisarlos, y listo.
  2. El segundo paso consiste en trepar. En este caso, por un sillón. La idea es que trabaje la fuerza y la coordinación de todo el cuerpo para subirse por un extremo, caminar o reptar hacia el otro, y bajarse. ¿Cómo hacerlo? En mi caso no he hecho más que despegar el sillón de la pared (lo que nos da el tercer paso), pero si no es posible en tu caso, puedes lograrlo con varias sillas juntas, o dos sillas ligeramente separadas para darle más dificultad, teniendo que subir y bajarse de cada una.
  3. El tercer paso, pasar por sitios estrechos. Al haber rodado el sillón para el paso anterior, logré un pasillo estrecho entre éste y la pared, de forma que volver por ahí se convirtió en un paso más. ¿Cómo hacerlo? Si no has podido mover tu sillón, puedes hacerle un pasillo juntando varias sillas con el respaldo frente a frente (pero dejando un espacio para que pueda pasar). Si no tienes muchas sillas, puedes colocar estratégicamente las del paso anterior para que pueda regresar pasando por debajo de ellas gateando.
  4. Salto de obstáculos. Le coloqué dos sillas para que el espacio de salto fuera reducido y entre ellas puse un peluche pequeño, de forma que tenía que saltar por encima de él sin tirarlo. ¿Cómo hacerlo? Si tienes más espacio, puedes hacer una hilera de obstáculos que saltar similar a la del paso 1, y poner varios objetos que no rueden ni le hagan tropezar para que pueda saltarlos. El reto estará en qué altos sean esos objetos y qué tan distanciados estén.
  5. Espacios bajos. Tan sencillo como pasar debajo de la mesa. ¿Cómo hacerlo? Pasar debajo de sillas, de un palo sujeto en dos sillas o incluso algo tan bajo que tenga que pasar reptando son buenas ideas.
  6. Salto de aros. Específicamente, tres saltos con un sólo pie, y colocados en forma de zig-zag para dificultar un poco más la actividad. ¿Cómo hacerlo? Yo en casa siempre tengo un ovillo de hilo grueso al que le saco un montón de jugo, pues me sirve para hacerle un montón de cosas, como grúas con sus camiones, colgarle cosas, o incluso para mí, para atar los cables y que no se hagan un lío, así que te lo recomiendo si no lo haces. Es tan sencillo como cortar tres trozos grandes y anudarlos cada uno por separado haciendo círculos. Tan sólo pégalos con cinta adhesiva al suelo, y listo. Si no tienes hilo en ovillo, te sirven perfectamente los cordones de los zapatos, o círculos hechos con tiras de papel, similares al paso 1. Te recomiendo jugar con el tamaño de los círculos para hacerlo más complejo 😉 .
  7. Canasta final. Todo circuito tiene un final que le da sentido, o al menos, debería tenerlo. En esta ocasión escogí una canasta en la que tenía que encestar tres veces.  ¿Cómo hacerlo? No hace falta una canasta como tal, una cesta donde guarde los juguetes o una caja de zapatos sirve perfectamente. Para lanzar sirve una pelota cualquiera (cuida que quepa en la cesta y que no rebote para salirse), y si no tienes alguna que te sirva, pequeños juguetes que no se rompan sirven. En mi caso, escogí tres huevos de los que traen dentro el juguete en los huevos Kinder, los amarillos, pues al ser pequeños y manejables en sus manos, fueron perfectos.

¡Y listo! La gracia está en la imaginación y en, como dije antes, adaptar las actividades a las capacidades del niño pero poniéndole pequeños retos, para que se supere a sí mismo y no se le haga monótono. Tampoco te pases, para no desanimarle.

Diseñalo como mejor se te ocurra, poniendo flechas para guiarle por las actividades, si es pequeño. Y explícale detenidamente cómo funciona todo, incluso mejor que lo hagas tú y seas ejemplo. Anímale mientras lo hace, y grábale si puedes. No veas lo que les gusta después verse en acción 😀

¿Qué te parece esta idea para pasar un buen rato en casa? ¿Has hecho algo parecido?

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