2 años y 11 meses (35 meses)

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Ya estamos al borde de los 3 años, y me parece mentira que el tiempo haya pasado tan rápido. Sí es cierto que hay veces en que siento que no avanza, sobre todo cuando la etapa que atravesamos se pone complicada, pero ahora miro atrás y veo a mi hijo, con la cantidad de cambios que va a suponer este 2016 para él, y me pregunto dónde se ha ido todo este tiempo.

Del bebé que un día fue ya no le queda absolutamente nada, y si me lees con continuidad ya habrás sabido porqué. Igualmente, te lo cuento más abajo. Por tanto, como la etapa “bebé” ya tocó a su fin, esta será la penúltima de esta serie de avances mes a mes, para dar paso a la etapa de niño mayor.

CARÁCTER Y PERSONALIDAD

Negar que mi hijo tiene un carácter fuerte, y sobre todo, esperar que eso cambie es un gran error. Y he tardado casi 3 años en darme cuenta. En todos los posts anteriores he dicho que tiene carácter fuerte, eso es cierto, pero también lo es el hecho de que sentía que, en algún momento se iba a relajar y a dejar de reaccionar de forma brusca la mayor parte de las veces que te diriges a él. Pero conforme pasa el tiempo más cuenta me doy de que esto no va a ocurrir.

Tiene un carácter complicado al despertar, mejor no le digas nada, casi que ni le mires, y deja que él solo venga a ti una vez se le pase el cabreo mañanero. No han sido pocos los desplantes tipo “no me hables, déjame en paz” o “vete de aquí que no quiero estar contigo” desencadenados por haberle dado los buenos días. Por supuesto, son el motivo claro para enfurecer la mañana y que todo salga al revés. Porque podemos entender que se levante de mal humor, pero ese tipo de trato no se lo permitimos ni por despiste. Respeto ante todo.

Esas respuestas son usuales cuando no tiene interés en entablar relación contigo, ya sea porque está viendo los dibujos, porque no quiere ir a vestirse o por lo que sea, así que nos pasamos el día montados en el burro y peleando con esas actitudes. Muchos me han dicho “déjale que ya se le quitará”, pero pienso totalmente lo contrario, que hay que quitarlo de raíz y sobre todo hacerle saber lo mal que nos sentimos los demás con sus desplantes. Maquillarlo o ignorarlo no soluciona un problema.

Por tanto, nos pasamos el día muchas veces enfrascados en peleas uno con el otro por estos motivos. No se de dónde saca esas respuestas, pues si algo pretendemos nosotros es respetarle siempre y responder a todas sus preguntas, de forma que se sienta uno más del equipo. Pero cuando vas con buenas intenciones y recibes un golpetazo de este tipo, te replanteas todo.

Por otro lado se pasa el día con el “no puedo”, “no se cómo se hace”, “¿el qué?” cada vez que tiene que hacer algo, lo que hace que se te suba el nervio por las paredes. Es algo que evidentemente hace para llamar la atención, porque lo que provoca conflicto ya sea apagar la tele, lavarse las manos o vestirse por ejemplo, es algo que lleva haciendo meses y que, posiblemente, hizo hace media hora. El papel de “no se nada, házmelo todo” 24h al día agota, y llega un momento en que psicológicamente ya no eres la misma, ni respondes con las mismas ganas la primera vez que la última de la noche.

Sin embargo, cuando le pillas de buenas es todo muy diferente, tiene ganas de ayudar y de jugar juntos, se muestra colaborador y amable, así que sabemos que, en el fondo, no lo estamos haciendo mal.

Son sobre todo esos detalles de educación y respeto a los demás que suelta por sí mismo que me hacen ver que vamos por muy buen camino, aunque tenga tantas piedras. Detalles como que alguien tosa y él sea el primero en decirle “salud”, aunque luego no reciba respuesta 😦 , subirse a un sillón y tener muy en cuenta que los zapatos deben estar fuera hasta el punto de hacer posiciones complejas para moverse en él sin subir los pies, prestar sus juguetes a niños desconocidos y querer saber porqué pasa lo que pasa y preocuparse por los demás cuando entiende que hay algo que no va bien. Por ejemplo, hace unas semanas vimos un incendio y aún hoy pregunta qué pasó y porqué, que si a la gente le pasó algo, que si se apagó el fuego y, en resumen, que si todo ya volvió a la normalidad.

HABLA

En el habla seguimos avanzando, aunque ya son pocos los cambios que quedan por dar, más que perfeccionar esas palabras que aún no le salen bien, por ejemplo “cuibi” (kiwi), “se cupó” (se equivocó), “abón” (jabón) y algunas más que nos sacan alguna carcajada cuando las suelta. Espero que tarde en modificarlas porque me encanta ese pequeño resquicio de lengua de trapo que aún tiene.

ADIÓS AL PAÑAL

Pues sí. Sin esperarlo y sin previo aviso, en la transición de los 34 a los 35 meses, mi Terremoto se decidió a dejar el pañal y lo consiguió sin problemas en poco más de una semana. De día y también de noche. Como comentaba al principio, este es el paso que nos faltaba para dejar atrás la etapa bebé, para entrar de golpe en la de niño mayor. Si aún no lo has visto, ya conté todos los detalles de nuestra experiencia dejando el pañal.

ALIMENTACIÓN Y SUEÑO

Este último mes, mi pequeño pajarito ha dado un cambio enorme a la hora de sentarse en la mesa. Mi hijo jamás comió primer plato y postre, y rara vez hacía merienda en condiciones, y ahora me tiene completamente asombrada con la fase en la que entramos.

Desayuna en la mesa con nosotros, por ejemplo leche con cereales, me recuerda que antes de dormir la siesta tiene que comer (como si yo no lo supiera) y se come su plato y dos piezas de fruta de postre. Nada más levantarse de la siesta me pide comida, a lo mejor un sandwich con fruta detrás, y un rato antes de que llegue papá ya está pidiendo de nuevo comida y preguntando si ya viene papá para cenar con él.

Estoy más que feliz con este cambio, que atribuyo a un estirón por el crecimiento y mayor demanda de alimento, así que espero que venga para quedarse. No es que antes comiera mal, sino lo justo para crecer, y ahora verle pedir comida y comer con gusto es todo un espectáculo digno de admirar.

En cuanto al sueño, no hay mucho más que decir salvo que sigue durmiendo con nosotros, y así será hasta que él quiera. Quizás puedas pensar que esto también es seña de la etapa bebé, pero como conozco gente que ha dormido con sus padres incluso hasta los 16 años por pánico a dormir sólo, no lo relaciono con ser un bebé, sino con tener necesidades afectivas en este terreno.

A nosotros no nos molesta, e incluso alguna vez que ha dicho que quiere dormir solo (sobre todo estas últimas semanas que ha hecho un frío importante) le hemos intentado desviar la atención para que volviera al calor de nuestra cama.

INTERESES

Una de sus grandes pasiones siguen siendo los libros, que disfruta como si no hubiera mañana. El último en entrar a formar parte de su lista de favoritos ha sido PicoPico, una historia tipo comic que aún hoy sigue siendo protagonista de nuestras noches.

Además, le encanta que juguemos en familia y compartir tiempo juntos, ya sea para dibujar, contar cuentos, ver películas o pasar el rato con juegos en familia.

Otra de sus grandes pasiones en ayudar en casa, y en particular en la cocina, aunque no le gusta mojarse las manos. Es feliz sabiendo que creamos la comida que luego nos vamos a comer.


Y hasta aquí llega nuestro avance al cumplir los 35 meses. ¿Recuerdas como fue esta etapa para ti? Cuéntame en los comentarios qué es lo que más te está costando estés en la etapa en que estés. ¡Dicen que las penas compartidas duelen menos!

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