¿Cómo adaptarme a las rutinas del hogar cuando llegue mi bebé?

He hablado de este tema algunas veces en el blog, pero han sido ocasiones en las que he querido compartir lo que iba descubriendo y lo que me iba funcionando en esas etapas de mi maternidad.

Hoy va a ser algo diferente, porque este post  está pensado en familias que van a tener un bebé por primera vez y no saben cómo va a ser enfrentarse a la rutina diaria y cuidarle al mismo tiempo.

Si ya llevas tiempo pasando por aquí quizás lo sabes, pero lo digo para quien me lea por primera vez, y es que yo no trabajo fuera de casa. Como mi marido trabaja mucho tiempo y con horario irregular decidimos que yo me quedaría con nuestro Terremoto hasta que entrara al colegio, y ya luego buscaría algo con lo que mejorar nuestra situación económica.

Por tanto, este post está pensado para esa mamá o ese papá que se queda solo en casa al cuidado del bebé y de la casa.

Antes que nada, es importante que sepas que todo mejora. Que al principio es muy difícil sobrellevar la situación, sobre todo si no puedes o no decides portear a tu bebé en una mochila las 24 horas del día para poder hacer cosas, y necesitas esperar a que se duerma para poder hacer todo lo que tienes pendiente, pero el truco está en reinventarse y modificar las rutinas conforme el bebé crece.

Vamos por pasos…


DESDE QUE EL BEBÉ NACE

HASTA QUE AÚN NO GATEA/CAMINA

Esta etapa no es la más sencilla. Puede parecerlo porque el bebé no se desplaza, y se queda allá donde lo pongas, con lo cual no tienes peligro de que se vaya a hacer daño si no lo estás mirando constantemente.

Sin embargo, en esta etapa son mucho más dependientes que en las siguientes: comen cada poco tiempo, ensucian muchos pañales, es frecuente que ensucien ropa y tengas que cambiarles… Además, hasta que le cojas el truco a la forma de ponerle bien el pañal, es muy posible que se le escape algún pis que empape las sábanas y tengas que cambiar la cama/cuna de nuevo.

Por tanto, en esta etapa, es normal sentir que te pasas el día dando palos al agua y con todo a medias, pero conforme te habitúas a la rutina de tu bebé, es más sencillo llegar a todo.

Yo siempre he sido partidaria de disfrutar de ellos cuando están despiertos y dedicarnos a lo demás cuando duermen. Así que, en esta etapa que suelen dormir bastante recomiendo usar la primera siesta de tu bebé para hacer lo más importante: cocinar, hacer la cama y ducharte. Si no te da tiempo a las tres cosas, empieza por la que veas más urgente según tu caso.

En la segunda siesta del día dale una pasada rápida a los baños, limpia la loza y tiende una lavadora de ropa. Y si tu bebé hace una tercera siesta, aprovecha para hacer aquello que en las dos anteriores no pudiste.

**Recomendaciones para esta etapa**

  1. El día que tengas el tiempo más justo, cocina algo por la mañana que luego puedas calentar y listo, o algo que se coma frío de nevera (según en la época del año en que estés): lentejas, ensaladilla rusa, ropa vieja, pescado/carne en salsa…
  2. Viste las camas con poca ropa para luego tardar menos en hacerlas (por ejemplo si eres una persona calurosa y solo te tapas con una sábana, dejando el edredón enrollado en los pies, sustituye ambas cosas por una colcha fina con la que taparte, o una funda de nórdico sin el relleno)
  3. Organízate con un planing semanal para limpiar cada día una estancia de la casa y así cuando tu bebé se duerma ya sabes por dónde empezar.
  4. Minimiza esfuerzos en la limpieza: antes de ser madre yo limpiaba con un barreño de agua y limpiahogar, pero desde que nació mi hijo sustituí esa opción por una botella con pulverizador donde echar el agua y el producto y tenerlo siempre preparado.
  5. Aprovecha cuando tu bebé está despierto para poner en marcha esas máquinas que hacen las cosas por ti: la lavadora, lavavajillas si usas, el horno si no has podido preparar comida…
  6. Si tienes la opción, aprovecha antes de que tu pareja se vaya a trabajar para ducharte tomándote tu tiempo. Así puedes mimarte un poco y recargar pilas para empezar el día sin miedo a dejar solo a tu bebé.

 

CUANDO TU BEBÉ

EMPIEZA A DESPLAZARSE

El temor de todo padre y madre es que su hijo se haga daño con algo que se podía haber evitado. Por tanto, en esta época es más difícil aprovechar tanto las siestas del bebé porque al moverse más y saber desplazarse, tememos que se nos pueda caer de la cama o bajarse si ya sabe hacerlo y merodear por ahí sin supervisión. No tendrás mucho problema si tu bebé hace siestas en la cuna, pero si es como el mío que sólo quería dormir en el sillón y saltaba por encima de los cojines que le ponía de barrera, hablamos el mismo idioma: en esta etapa es clave aprovechar bien el tiempo.

Ahora más que antes prima la practicidad, y uno de mis lemas es: entre menos ensucias, menos tienes que limpiar luego. Aunque esto es algo que debería ser ley de vida, fue en esta etapa cuando me di cuenta de que tenía que tenerlo más presente. Aunque muchos puntos anteriores aplican aquí, hay algunas cosas a tener en cuenta:

  1. Si al salir de la ducha ves que el espejo tiene salpicaduras, coge un trapo y límpialo, no esperes a que tu hijo se duerma y tengas tiempo de limpiar el baño a fondo. Un buen truco para esto es tener los útiles de limpieza del baño, en el mismo baño (lo digo porque yo antes los tenía todos en el mismo sitio, pero terminé viendo que era más práctico y cómodo tener en el baño los productos del baño, y en la cocina los de la cocina).
  2. Si se te antoja un café a media tarde, cuando te lo bebas, lava la taza y la cafetera. No dejes nada en el fregadero porque la loza se irá incrementando y luego será pesado llevar la tarea a cabo.
  3. Si no lo haces ya, pásate a la aspiradora y barre el suelo en momentos puntuales. De esta forma vas más rápido y evitas que tu hijo juegue con la basura, se la eche a la boca o te la reparta de nuevo por la casa.
  4. Opta por ciertos trucos de cocina que, además de sumar un ahorro, puedan ayudarte a economizar el tiempo. Por ejemplo: hacer croquetas para congelarlas y tener una buena reserva preparada para casos necesarios, congelar las hierbas que utilizas en la cocina, congelar salsas, cremas y potajes.

 

CUANDO TU BEBÉ YA SE ENTRETIENE SOLO

CON ALGÚN JUGUETE O LA TELEVISIÓN

Aunque no soy partidaria de que los niños se pasen la tarde pegada al televisor, mentiría si dijera que mi hijo no ve la tele o que ésta no me ha salvado el pellejo en numerosas ocasiones.

Así, cuando apura el tiempo para hacer comida y tu hijo no quiere dormir ni jugar, una buena opción (que no la ideal) es ponerle algún capítulo de dibujos que le guste y que te de a ti el tiempo necesario para preparar alguna comida rápida.

Pese a que ya no es necesario porque mi hijo tiene casi 3 años y me da más margen de movimiento en casa, yo continúo con los truquitos mencionados en las etapas anteriores y algunos nuevos, porque me brindan más tiempo libre para dedicarle a mi hijo o para mi misma cuando él quiere su espacio. Y eso, quieras o no, es de agradecer.

En esta fase en la que el peque ya tiene capacidad de entretenerse solo con sus juguetes es todo mucho más sencillo, porque tienes una pequeña ventaja de tiempo con respecto a las etapas anteriores. Además, cuando tu peque vaya teniendo cierta capacidad de movimiento puede ayudarte en las labores de casa. No solo es aconsejable que lo haga, sino que le encantará compartir esas tareas contigo y tú tendrás ayuda.

Por ejemplo, cuando ya caminan y se manejan más o menos bien con su cuerpo, pueden llevar su pañal sucio a la basura, meter la ropa sucia en la cesta o ayudarte a vaciarla para lavarla, ayudarte a recoger sus juguetes o colocar su ropa limpia en su lugar.

Más adelante, pueden ayudarte a cocinar haciendo trasvases de líquidos, lavándote las verduras que tú cortas o metiendo todo en la olla, separar la ropa sucia en distintos grupos para lavarla o incluso poner él mismo la lavadora si quiere intentarlo.

En esta etapa las cosas son más sencillas porque tu hijo se entretiene solo y porque tiene interés en ayudarte, no desperdicies ninguna de las dos opciones porque son beneficiosas para él. Por eso, mis consejos son los siguientes:

  1. Siempre que tu hijo muestre interés en ayudarte, permíteselo, encargándole de las tareas más sencillas conforme a su edad.
  2. Cuando esté entretenido, no le molestes, y aprovecha esos momentos para hacer algo que tengas pendiente.
  3. Continúa aprovechando los trucos de las dos etapas anteriores, porque así tendrás más tiempo libre para disfrutar con tu pequeño, o para tener momentos propios cuando él requiera su espacio personal.

 

Confieso que todo esto que expongo aquí lo fui aprendiendo a base de golpes contra la pared, por eso quiero que pueda servir de ayuda a quienes empiezan en este terreno para que no se vean tan perdidos como estuve yo al principio.

¿Qué te han parecido estos consejos? ¿Añadirías alguno? ¿Te costó, o te está costando, adaptarte a la rutina diaria con tu bebé?

¡Cuéntame en los comentarios!

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