Sexismo en los juguetes

Sexismo en losjuguetes

Durante la época navideña es cuando más se toca este tema. En las redes sociales surgen iniciativas a favor de los juguetes sin género, y hay marcas que son alabadas, socialmente hablando, por crear catálogos con niños y niñas jugando con cualquier tipo de juguete sin tener en cuenta su género.

Pues, bien, para que mi opinión no se vea contagiada ni maquillada por la vorágine de la campaña navideña, la publico ahora que ya ha terminado todo y han pasado unos días desde el Día de Reyes.

Yo no soy partidaria de que los niños jueguen con coches de carreras y las niñas con casitas de muñecas, así como tampoco estoy de acuerdo en que, para romper estereotipos las niñas tienen que jugar con mesas de bricolaje y los niños con cocinitas.

Soy una persona capaz de decidir lo que le gusta y lo que no, y que se siente libre de hacer lo que quiere hacer, lo que le gusta y lo que desea sin esperar la aprobación de los demás ni temer el descontento de la sociedad por sus acciones.

Y es por eso que no soy yo quien decide con qué debe jugar mi hijo, así que no le compro coches porque es un niño, ni le compro una muñeca para romper estereotipos. Le compro, sencillamente, lo que a él le gusta en cada etapa de su vida. Porque quiero que crezca libre, y que se sienta lo suficientemente capaz de jugar con lo que él quiera jugar, sin que la sociedad le imponga nada.

Así, si entras ahora mismo en la habitación de mi hijo, encuentras una pista de trenes, transportes de todo tipo (desde aviones hasta camiones de basura), animales de diferentes entornos, legos, bolos, un tractor con su remolque, una casa donde él puede meterse a jugar, un baúl lleno de peluches, un muñeco de tipo Nenuco, una cocinita con sus accesorios, y libros, muchos libros, todos de temáticas diferentes y con contenido de todo tipo. Seguramente me dejo algo, pero creo que el ejemplo es suficiente para demostrar que un niño puede ser feliz y jugar con lo que le plazca si sus padres, principales ejemplos en su vida, le permiten ser libre y decidir lo que le gusta sin imponerle nada.

Le compré a mi hijo el muñeco un día que entré a Lidl a hacer la compra y lo vi. Y lo compré porque llevaba días jugando con sus peluches a alimentarles, a acurrucarles para dormirlos y a taparles cuando tenían frío. Todo lo que se le hace a un bebé mi hijo lo hacía con peluches, y pensé que sería mejor que tuviera uno que de verdad se pareciera a un bebé. No lo compré pensando en su futuro, en romper estereotipos, ni lo dejé atrás pensando que eso son cosas de niñas. Sencillamente, lo compré porque sabía que a mi hijo le iba a hacer feliz, y no me equivoqué.

Ahora por Reyes, mi hijo recibió una cocinita con accesorios y comidas tipo frutas y verdurasLlevaba ya unas semanas jugando a hacer comidas con bloques de construcción de madera y cápsulas de magdalenas de silicona. Cuando jugábamos con la plastilina siempre me hacía comidas para que me las comiera, y él era feliz cuando le decía qué rico estaba todo. Por eso, pensamos en que una cocinita con accesorios para “cocinar” de verdad sería una muy buena opción, y no nos equivocamos. Y no, tampoco lo decidimos pensando en romper estereotipos ni en que creciera con el ejemplo de que algún día tiene que aprender a cocinar. Simplemente, lo decidimos porque sabíamos que le iba a hacer feliz.

Estos son solo dos ejemplos, pero muy claros de lo que hay que tener en cuenta cuando se piensa en regalar algo a un niño. No hay que tener en cuenta su género, no hay que pensar en lo que pensarán los demás, no hay que tener en cuenta lo que le dirán sus amigos si se enteran. Una vez más, en la crianza de un hijo, lo único que hay que tener en cuenta es lo que él opine, lo que le gusta, y lo que le hace feliz. Lo demás, sobra.

Y aclaro que cuando hablo / escribo, digo niño / hijo, porque esa es la palabra que siempre se ha usado para definir a ambos sexos. No la considero machista, porque yo, como mujer, no me identifico con el valor que se le da a una palabra. He visto mucho por ahí hijxs / niñxs y me choca muy mucho, porque ni se puede pronunciar, ni veo género en esa palabra, y mi hijo sí que tiene género. Por lo pronto tiene género masculino porque así ha nacido, pero eso cambiará si él demuestra lo contrario.

En definitiva, no creo que por tener un género u otro un niño deba verse limitado a nada, ni a juguetes, ni a clases extraescolares, ni a futuras profesiones. Cada uno debe ser libre de elegir, de decidir y de disfrutar lo que más le gusta sin esperar a que los demás aprueben sus decisiones.

Nada me haría más feliz que, el día de mañana, mi hijo me dijera con una gran sonrisa qué es lo que quiere ser de mayor, y me va a dar igual que quiera ser bailarín, albañil o cocinero, lo que me va a importar de verdad es que me lo diga con una sonrisa de ilusión, con el cuerpo tenso de ansias por comenzar el camino hacia su sueño y con el corazón tranquilo a sabiendas de que sus padres le van a apoyar en cualquier camino que tome, le llevarán a donde tenga que ir con una sonrisa de orgullo y aplaudirán de pie y con lágrimas de felicidad en los ojos el día que haya alcanzado su meta.

A mi forma de verlo, no hay juguete alguno que sea capaz de anteponerse ante los sueños e ilusiones de mi hijo.

Y tú, ¿vas a frenar las ilusiones de tus hijos, o estás dispuesto a ignorar lo que digan los demás con tal de verle feliz?

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