2 años y 8 meses (32 meses)

2 años y 8 meses

¡Ay la etapa! Estamos atravesando un campo de minas con aros de fuego por cada lado. Y es que vivimos en una montaña rusa de emociones tan grande que en ocasiones no sabemos cómo actuar para evitar que nuestro hijo explote en la emoción contraria a la que esperamos. Si ya de por sí esta etapa se caracteriza por eso, en esta casa hay que añadirle el fuerte carácter que se gasta nuestro Terremoto y la facilidad que tiene para pasar de la tranquilidad al enfado en unos segundos. Eso sí, aunque hay días en que se nos hace cuesta arriba, ¡avanzamos! Vamos por partes…

APARIENCIA FÍSICA

Aunque no hay nada nuevo que contar en este aspecto, es interesante mencionar el tremendo estirón que ha pegado mi hijo en estos meses. Vale que los niños crecen, pero me ha chocado muchísimo volver a ponerle una camiseta de manga larga que le puse por última vez en abril, y ver que le deja al aire ¡dos dedos de barriga! ¿¿Pero cuándo ha crecido tanto?? Para muestra un botón, ¡en los últimos dos meses ha crecido 3,5cm! Y pueden comprobarlo ustedes mismos viendo lo que medía en el post de los 2 años y 6 meses.

Nos hemos establecido en la talla 2-4 años (98-104cm) de Lidl, aunque de Primark hay alguna 2-3 años que aún podemos aprovechar, sobre todo las largas. Eso sí, misteriosamente tiene un suéter y dos polos que no le entran por la cabeza. Tengo que experimentar a ver si puedo modificarlos de alguna forma para aprovecharlos, porque le encantan, pero ponérselos y quitárselos es un suplicio. ¿Tienes alguna idea? De zapatos lleva la talla 25 pero ya justo para dejarla.

No ha engordado un gramo desde el mes pasado, pero sí ha subido de altura. Mide 98,5cm y pesa 13,7kg. Lo dicho, mi hijo crece para arriba, pero para los lados no.

CARÁCTER Y PERSONALIDAD

Su fuerte carácter y su impaciencia son su seña de identidad, y es que si algo no le sale a la primera estalla por dentro, se enfada y empieza a gritar y a lanzar el objeto en cuestión contra el suelo. Estoy mentalizada de que tenemos un largo camino por recorrer para intentar aplacar esa furia un poco y ayudarle a gestionar mejor esa emoción, porque nos contagia a todos de mal humor en un momento.

Además de ser impaciente es insistente, de modo que te pide algo y antes de que llegue a tu cerebro, lo proceses y le respondas (¿qué se tarda, dos segundos?) ya está de nuevo repitiéndolo con mayor insistencia. Eso agobia y mucho, porque lo hace constantemente. No tiene espera de ningún tipo y como no le respondas rápido, se altera enseguida y se pone a lloriquear.

En estos tres aspectos, aunque la impaciencia y la insistencia vayan de la mano, intentamos trabajar cada día, pero nos cuesta mucho porque no está por la labor de poner de su parte. Es decir, que le pidas lo que le pidas, por lo general responde que no, aunque de verdad quiera hacerlo. Me lo tomo como una forma de ponerme a prueba a ver hasta dónde llegar, porque lo hace con una sonrisa. Además, a ciertas horas del día le pedimos que ya juegue con más tranquilidad porque no son horas de dar golpes, y su reacción es, además de enfadarse y montarla gorda (haciendo más ruido aún), seguir jugando de la misma forma pero mirándonos de reojo a ver si nos enfadamos. Es una actitud un tanto de rebeldía, que tratamos de ignorar para no fomentarla. Así todo, esta etapa está siendo dura siempre con un no por delante.

Siempre digo que estamos en la etapa del “esquemami” y el “peromami” y es que para todo encuentra una excusa: “pero mami no puedo cambiame el panial, etoy ugando”, “esque mami no quero baniame (bañarme)”, “esque mami no quero ii”…

Aunque hay muchas mejoras y me quedo más con eso que con lo anterior.

Ha mejorado su forma de comer, y por lo general responde de buena gana, o al menos más veces que antes, cuando le decimos que vamos a comer. He estado poniendo a prueba algunos trucos que ya comenté en el blog y me han funcionado a la perfección. Puedes leerlos aquí. Además, se mancha cada vez menos.

Ha mejorado su actitud en cuanto a la ducha. Antes era una completa odisea que se dejara bañar. Se retorcía en la ducha cual anguila eléctrica, mojándolo todo, lloriqueando y cerrándonos el agua para evitar que lo bañáramos. No hemos cambiado nada en este aspecto, porque ya nada más nos quedaba por intentar (explicarle con buenas palabras porqué hay que bañarse, decirle que nos vamos a bañar porque nos prepararemos para salir, llevar algún juguete para bañarlo con él, invitarlo a enjabonarse y echarse el agua, preguntarle cómo le gusta más el agua si más fría o más caliente, invitarlo a ayudarnos a preparar la ropa y todo lo demás…). Aunque todo lo hiciera de buena gana, el momento de echarle agua siempre era una odisea, pero parece que mejora. Ya no sólo se deja hacer, creo que por rendición propia viendo que de nada le sirve el escándalo que monta, sino que cuando nos ve alrededor de la ducha siempre pregunta si no le bañamos a él. Así que mejoramos en esto.

Siguiendo algunas pautas hemos mejorado mucho las batallas diarias, pero aún nos queda un largo camino por recorrer.

Y como no quiero resaltar sólo lo no tan bueno, hay que resaltar que le encanta ayudarme a cocinar, hacer las camas, preparar y poner la lavadora, y en el supermercado llevando la lista de la compra y recordando cosas cuando vamos por los pasillos. Cuando quiere es un niño tranquilo, risueño, amable, colaborador y muy cariñoso (a veces demasiado), pero cuando se le juntan los cables y empata positivo y negativo saltan chispas, y ahí, ¡sálvese quien pueda!

APRENDIZAJE Y HABILIDADES

Este mes se ha caracterizado por el juego simbólico más que nada, porque le encanta jugar con sus juguetes de forma libre, inventando conversaciones entre ellos. Últimamente le presta más atención a los transportes que a otra cosa, pues aunque siempre han sido su fuerte, este mes ha descubierto que puede hacer grúas y tirar de un coche a través de otro, y eso le chifla. Todo lo que sea recoger cosas con el tractor y cargarlas en el camión para descargarlas más allá es éxito seguro.

Como vengo contando desde hace algunos #mesames, ha cogido apego por los peluches. Nunca ha sido niño de objetos de apego, aunque empezó a mostrar interés en un peluche del burrito de Winnie the Pooh, y a veces por Mickey Mouse. Pero no ha sido hasta hace poco que se enamoró de un peluche de un caballo en Ikea que ha encontrado a su verdadero compañero de juegos. Se lo lleva a todos lados, y aunque luego no le haga caso, se siente bien sabiendo que está cerca. ¡Podría hacer un álbum de las experiencias que ha vivido este caballo!

Una habilidad que ha desarrollado hasta casi la perfección este mes, y que a mi me tiene fascinada es vestirse sólo. Creo que no hay nada más enorgullecedor para un padre o una madre que enseñarle algo a su hijo y ver como poco a poco y con esfuerzo mejora hasta conseguirlo sin problema. Desde hace un tiempo había mostrado algún interés, y al no estar preparado aún, lo que hacía era colaborar metiendo los brazos y las piernas. Pero a principios de mes, y pensando en que ya va siendo hora de que aprenda cositas sobre su cuidado personal y todo lo que respecta a su higiene (como antesala al adiós al pañal que llegará más adelante), le he ido alentando a ponerse la ropa él solo. Empezamos por la camiseta, y cuando casi la dominaba añadimos el pantalón. Como siempre apliqué algo que considero fundamental en la crianza de un hijo: “inténtalo, y si no puedes pídeme ayuda, pero inténtalo tú solo primero”. Y así, poco a poco y con mucha fiesta por mi parte, en menos de un mes ha cogido perfectamente la habilidad de ponerse la camiseta, el pantalón, los calcetines y los zapatos. Otra cosa es que llegado el momento quiera hacerlo, pero sabe 😉 . También le he enseñado a desvestirse sólo, y aunque la camiseta hay veces que se le resiste, casi le tiene el punto pillado y se lo quita todo él solo. Se le resisten los cierres, así que es hora de trabajar en ello, ya les contaré en cuanto tenga hecho algo que ronda mi mente.

En cuanto a la operación pañal, avanzamos, pero estamos lejos aún. Ha pasado de negarse y resistirse al cambio de pañal pese a que casi lo arrastre por el suelo y la casa se inunde de ese aroma característico que todo padre y madre conoce 😉 , a responder que sí ha hecho algo la mayoría de las veces que le preguntamos y dejarse cambiar e incluso colaborar en ello, pasando incluso por una vez que, en medio de una tienda, nos dijo “mamáypapá voy a hacer caca” y empezó a hacer fuerza en medio del pasillo. ¡Quien tiene hijos no pasa vergüenza!

Además continúa su amor por los libros, y aquí está su madre trabajando duro para encontrar buenos ejemplares que añadir a nuestra biblioteca particular para pasar grandes momentos en familia. ¡Si tienes alguna recomendación para más de tres años no te calles y cuéntamelo en los comentarios!

En cuanto al habla, mejora a pasos tan agigantados que me quedo boba viendo como sus medias palabras se terminan de completar y ya no habla tan a media lengua. Sin ir más lejos hasta hace unas semanas decía “tupatú” en vez de “chupa-chups” cuando veía alguno, y yo me moría de amor. Pero hace unos días me dijo “chupa-chup” claramente, y me descolocó por dentro. ¿Por qué crecen tan rápido? 😦 .

Algo que marca este mes sin duda son sus largas explicaciones, empata una palabra con otra y se alarga y se alarga, y aunque ya le hayas entendido lo que pide tienes que esperar a que termine, porque sigue hablando. ¡Me encanta! 😀 Y además, no sólo viene y te cuenta sus historias, sino que busca que le preguntes para contártelas, y a cada rato me dice: “mama dígame, ¿qué paso?”, “mamáypapá dígame, ¿que estás haciendo?”, “abuelita pegutame, ¿done fuite?”. Y eso significa que le tienes que preguntar, por ejemplo, “¿qué estás haciendo?” para que él te lo cuente con lujo de detalles. Y otras de las cosas que marca esta etapa es que entona las preguntas y las exclamaciones con un ritmo como si estuviera casi cantando. Es muy curioso cómo se esfuerza en entonar lo que percibe que nosotros decimos con otro tono. Asombroso lo que llega a conseguir sin que nadie le diga nada.

DENTICIÓN

Desde hace unos meses las muelas empezaron a brotar pero se frenaron el mes pasado. Ahora, sin darnos cuenta, han terminado casi de salir.

SUEÑO Y ALIMENTACIÓN

De la comida ya he hablado más arriba. No sólo ha mejorado su actitud frente a la comida, sino que además se anima a probar cosas nuevas y ha mejorado su destreza y se ensucia menos que antes. Todo positivo en este terreno.

En cuanto al sueño, no ha cambiado gran cosa. Lo positivo es que nos mantenemos en la rutina de dormirle entre las 22:30 – 23:00h, y por sí solo se levanta (y nos levanta a todos) entre las 8:30-9:00h de la mañana. Al mediodía, duerme siesta una o dos horas. Así que este tema, también es positivo.


Por tanto, con nuestros mas y nuestros menos, hacemos un buen balance de este mes. Los aspectos positivos nos enorgullecen, y los aspectos menos positivos nos alientan a esforzarnos en mejorar. Veamos qué nos depara noviembre.

¿Te identificas con algo en particular? ¿Cómo era o es tu hijo a esta edad? ¿Cómo ves nuestros avances?

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