2 años y 7 meses (31 meses)

31 meses

Cumplimos un mes mas en esta intensa aventura de ser padres de nuestro Terremoto. Hay días que podría calificar como buenos, otros que borraría del calendario, y es que esta etapa que atravesamos nos trae a todos de cabeza. Cada día subimos y bajamos en una montaña rusa de emociones y sensaciones difícil de explicar, pero siempre intentamos mantenernos en pie.

Hemos cumplido 31 meses casi sin darnos cuenta, porque aún le miro y no dejo de pensar que hace nada hablaba con lengua de trapo todavía o que no recordaba todo lo que hacía. Ya es todo un pequeño hombrecito que día a día nos sorprende con algo nuevo.

APARIENCIA FÍSICA

Es algo que no cambia. Desde siempre ha sido alto y de peso controlado, y eso es una constante. Es normal, no para un segundo y todo lo que come lo quema, así que ni le sobra ni le falta nada.

En tallaje, tal y como adelanté en el #mesames anterior, hemos subido una talla de camiseta. Si bien los primeros días parecía tirada de lejos, la talla 98/104cm (de Lidl) ya le queda fenomenal. Estamos en una transición, pues en Primark por ejemplo sólo encuentras camisetas de 2-3 años y de 3-4 años, así que una le queda pequeña de alto y la otra enorme. Sin embargo en Lidl, la talla 2-4 años le va bien, y es la que estamos utilizando ahora. En cuanto a pantalón sigue utilizando cortos, así que nos seguimos apañando. Misteriosamente he tenido que aflojarle algunos botones a la cinturilla del pantalón, pero no ha engordado nada. De zapatos, continuamos estables en la talla 25.

Nuestro pequeño Terremoto sigue como un roble con su 97 cms de altura y sus 13,7 kg de peso.

CARÁCTER Y PERSONALIDAD

En cuanto al carácter poco de nuevo puedo decir, más que en lugar de mejorar, intensificamos lo no tan bueno. Ahora le está dando por contestarnos con tono de “me tienes harto ya” cuando le pedimos que haga algo que no quiere hacer, y eso enciende la llama enseguida. Que reaccione dando golpes no lo mejora. Su carácter fuerte e indomable sale a flote en cada situación, así que si una pieza de puzzle no entra a la primera, lo intenta a la segunda con puñetazos, patadas o lo que tenga en la mano, y con gritos de enfado.

Es como un pequeño escape de gas que, cuando está de buenas nunca notas, pero que a la mínima que encuentra una chispa explota de forma incontrolada. Y esto nos pasa unas veinte veces al día, porque está en una etapa en la que quiere rebatir todo lo que le dices; le digas lo que le digas, aunque sabes que respondería que sí, primero viene el no; se opone a a absolutamente todo de entrada y hay que convencerle de lo bueno que es para el universo que acceda.

Sin embargo, el otro 50% del día es un muñequito amoroso, que te llena de besos y abrazos a la mínima que te despistas, que te hace comiditas con plastilina para que comas porque tienes hambre, que despide a su padre cada día con un beso, un abrazo, un “te quiero musho” y un “que te ivietas (diviertas)”, que está siempre disponible para hacer cosas juntos y ayudarte en todo lo que hagas, que se pasa el trayecto en el coche cantando las canciones de un disco que nunca ha oído, que le encanta jugar en familia, que le hagamos cosquillas y le persigamos por la casa.

Es como una moneda, con dos caras completamente opuestas que te desarman cuando cambia de una a otra en unos segundos para luego volver a cambiar. Porque eso sí, él la monta, su padre y yo nos ponemos morados de los nervios, pero luego te suelta un “notefare mamá y papá, soy un niño moito” (no te enfades mamá y papá, soy un niño bonito), y se va tan pancho el tío, como si no hubiera pasado nada. Es todo un personaje digno de conocer.

Entramos también en una parte nueva de esta etapa que me cogió por sorpresa y sin tener idea de cómo proceder, y a cuyo golpe sobreviví gracias a mi Tribu 2.0 que está siempre a un click dispuesta a ayudar. Resulta que entramos en una fase en la que tiene un amor odio conmigo, me acepta cuando no hay nadie más porque no le queda otra, y me quiere un montón y quiere estar conmigo, pero según llega su padre o están los abuelos maternos en escena, no sólo pasa olímpicamente de mí, sino que me habla de malas formas, no quiere que yo le haga nada sino papaíto, y si por él fuera, me sacaría del plano mientras dure toda la obra. Así que nada, he optado por aceptar su petición a gritos de querer estar con otras personas e interactuar con ellas sin tenerme siempre a mí de referencia. Por tanto, durante el día sólo le ofrezco mi ayuda para algo cuando única y exclusivamente me lo pide. De resto no me ofrezco, porque se que si me necesita vendrá a buscarme. Y cuando llega papá, soy un completo cero a la izquierda, una sombra pululando por la casa, así que aprovecho esos ratitos y me los tomo como “semilibertad” para hacer cosas que me gustan y perderme en las redes sociales.

APRENDIZAJE Y HABILIDADES

Desde hace unos días ha empezado a tener interés por la bicicleta de balance que le regalaron los Reyes, aunque a la calle solo hemos salido dos veces con ella. Y él, sin darte cuenta, va cogiendo confianza consigo mismo y va viéndose capaz de subirse, bajarse y patalear sentado. Aún le queda mucho por aprender, pero para las veces que la ha cogido es todo un avance.

En cuanto al lenguaje, sigue mejorando. Está teniendo episodios de tartamudeo porque el cerebro le va a antes que la lengua, y no le sale todo lo que quiere decir, o se despista mirando a los celajes y se olvida, o no sabe qué palabra decir. Así que los eh, eh, eh, eh, eh, eh, eh se han convertido en compañeros de cada conversación. Lejos de hacerlos ver, los ignoramos e intentamos ayudarle a expresar lo que busca decir sin darle mayor importancia.

Ha aprendido a utilizar las frases en condicional perfectamente, y ya se maneja con ellas. Del tipo, “pero mami, si toy ugando no cojo los uguetes poque toy ugando”, porque eso si, el “pero” es la antesala a todas sus frases cuando le pides que haga algo.

Ha empezado a mostrar verdadero interés por los libros y pasa buenos ratos con ellos, aunque seguimos trabajando en que los use para lo que son y no como rampa para los coches ni como sombrero cuando ya se cansa. Esto nos ha hecho tirarnos de cabeza a la búsqueda y captura de nuevas lecturas que ofrecerle. Sigue teniendo muchos intereses que ya nombré en los 30 meses, así que pásate por allí si quieres saber más 😉

DENTICIÓN

Parece que las muelas que venían saliendo se han frenado y nos dan una tregua. Aunque nunca ha sido niño de quejarse por dolor de dientes, sí que le alteran y se pone de mal humor, y como es algo que le sale fácil, agradecemos no tener más motivos para ello 😀 . Así que por lo pronto, este tema lo ponemos en “pausa”.

SUEÑO Y ALIMENTACIÓN

Con la comida seguimos teniendo algún encontronazo porque como siempre ha sido, todo es más importante que comer. Así que se pasa el rato dándole vueltas al plato, hablando o haciendo todo lo que no sea comer, a ver si nos despistamos y se consigue librar. Toda excusa es buena para intentar evitar comer. Eso sí, el cacao de la mañana y la noche es sagrado y no hay quien se lo quite, pero hecho siempre por papá 😉 .

Y con el sueño, pues más de lo mismo. De noche se duerme en su cama de la habitación de mayor o en su cama de la habitación de papá y mamá, donde él elija, aunque siempre amanece con nosotros. Intentamos irnos siempre a la cama a las 22 :30 – 23:00, que aunque se que no es la mejor hora, es lo más decente que hemos podido conseguir hasta ahora. Como al día siguiente no tiene motivo para levantarse pronto, pues no me complico mucho con la hora de acostarle, aunque de las 23h no pasa. Por la mañana se levanta a eso de las 9:00 ya pidiendo su cacao con exigencia y apuro, de forma que nos levanta a todos deprisa y corriendo, y ya empezamos el día con intensidad.

Por la tarde, intento que duerma aunque sea una hora al mediodía, porque aunque aguanta perfectamente el día (y hasta que el mundo se acabe, porque jamás de los jamases pide ni acepta irse a la cama tan fácilmente), se pone irritable y a eso de las 6 de la tarde ya todo le molesta, no le puedes decir nada porque todo es lloriqueo y todo lo hace a golpes. Así que, como aún nos queda día por delante y el plan es llegar a la noche con cordura, intento siempre dormirle un ratito. Eso si, previo convencimiento de que es lo mejor para el universo en esos momentos, aunque he de decir que no siempre lo consigo y nos cae el chaparrón.


Así que, así estamos a estas alturas del camino. Sintiendo que estamos inmersos en una tormenta de verano, de estas que a la misma que brilla un sol picón, se va y vienen nubarrones y lluvias fuertes, con lo que nunca sabes qué ropa ponerte para pasar bien el día. Pero bueno, poco a poco aprendemos a elegir ropa que nos valga para ambas situaciones, y cuando nos equivocamos, nos toca calarnos hasta los huesos y aprender la lección. ¡A la próxima seguro que elegimos mejor modelito!

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