Nuestras minivacaciones (Septiembre 2015)

Como sabrán si me siguen por las redes, los cuatro últimos días de septiembre pudimos disfrutar de unas minivacaciones en familia. A MaridoBello le dieron los días correspondientes a las horas extras que tiene en el trabajo y me volví loca buscando opciones y planes que hacer para exprimir esos días. Sacando cuentas, no nos salía rentable cruzar el charco, así que optamos por el plan B, quedamos en la isla y disfrutar de aquellas cosas que no hemos hecho ni visto aún.

Así pues, buscando cosas que hacer descubrí que hay un sinfín de opciones que nunca hemos disfrutado por el mero hecho de pensar que están destinadas a los turistas. Hablo de atractivos y experiencias que, si bien se salen de presupuesto y no se pueden hacer en un día cualquiera, pueden quedar como opción para las vacaciones. Y eso hemos hecho, dejar los viajes para otro momento y disfrutar de todo lo que nuestra tierra tiene para ofrecernos.


Día 1. La mañana del domingo la dedicamos a organizar todo lo que tenemos pendiente en casa, y a coger medidas y pensar juntos cómo queremos hacer las modificaciones que necesitamos para aprovechar el espacio al máximo. Porque estar en vacaciones no sólo implica disfrutar, sino hacer todo aquello que normalmente no puedes hacer por la rutina diaria, y dedicarse a la casa también entra en esos planes 😉 Por la tarde, salimos a dar un paseo, fuimos al camping a ver a los abuelos y a llevarles a nuestro perrito, que pasó con ellos esos días, muy a nuestro pesar, pero con él no podemos ir a la mayoría de los sitios.


Día 2. Para estas vacaciones el plan general era ver animales porque al peque le encantan. He de ser sincera y reconocer que me siento culpable de haber ido al Loro Parque en Tenerife. Es un parque temático como muchos otros, donde hay animales para nuestro disfrute y entretenimiento. Animales que no deberían estar metidos en una jaula o pecera mientras la gente les hace carantoñas o les golpean el cristal, sino felices, en libertad y con los suyos, y que así sería si no “alimentáramos” este tipo de sitios con nuestra visita. Pues bien, yo quería que mi hijo viera animales de cerca, y tenía la ilusión de ir porque sabía que le encantaría, pero si hubiera pensado así antes de tiempo, los hubiéramos descubierto de otra manera, porque no es así como quiero fomentar el amor y respeto hacia los animales. Pero bueno, ya no hay vuelta atrás.

Por eso, para este segundo día quería hacer algo relacionado con animales, pero no sabía bien por dónde tirar. En la isla tenemos dos parques de animales, pero al informarme descubrí que uno de ellos no es un parque temático, sino un refugio-hogar para todos esos animales que algún gracioso ha sacado de su hábitat para tenerlos como mascotas, pero se les ha ido de las manos. Evidentemente, ¿quién tiene un cocodrilo como mascota? Pues eso, que son animales que han comprado sin pensar en qué pasaría cuando crecieran (porque crecen, y mucho) y los han terminado abandonando o entregando a este mismo parque. Otros son animales que el Seprona ha encontrado en libertad porque esa gente los ha soltado por ahí, y al no ser este su hábitat natural podría ser un desastre que anden sueltos. Por eso, surgió la creación de este lugar, una especie de hogar para todos esos animales, de orígenes muy diversos, que han terminado siendo abandonados aquí y que por algún motivo no podrían adaptarse en su entorno o no es posible trasladarlos. Al pagar la entrada estamos dando dinero para el mantenimiento y cuidado de los animales, y no para su explotación turística, ya que el precio súper reducido lo demuestra. Nosotros, por ser residentes canarios, pagamos 11€ los dos, porque el peque no paga, pero aún así el precio normal rondaba los 9€ por persona, frente a los 30 y pico que te encuentras por ahí.

IMG_20150928_152335

Un escrito que podemos encontrar en un cartel del parque.

No se, a mi forma de verlo es una buena forma de concienciarnos del cuidado animal, porque yo más que atractivo sentí tristeza al ver esos guacamayos enjaulados en lugar de estar volando felices muy lejos de aquí, o ese tigre de bengala, solo ante tantos ojos sin más compañía que los adornos de su jaula. El sitio no está muy cuidado, a esto me refiero con que la pintura de la decoración no es reciente, pero es una prueba más de que es un refugio y no una explotación turística. Lo que si no vimos bien fue el tema del agua en los animales, lo que nos hace pensar que hay algún problema con el sistema de drenaje de las aguas, porque estaban llenas de limo. Aún así, la experiencia mereció mucho la pena, y la recomiendo sin dudas, como concienciación y como enseñanza.

Cocodrilo Park (1) Cocodrilo Park

IMG_20150928_153217

Además de visitar este lugar, fuimos también a un parque extra grande que hay en el sur, pero al que no habíamos podido ir nunca porque nuestro perro no puede entrar. Y como él es parte de nuestra familia, los días libres salimos eso, en familia, y si él no puede entrar, pues nosotros tampoco. Pero aprovechando que no estaba, pudimos ver el parque por dentro, pasear y jugar en los columpios.

Es un parque de estos de ocio, para correr y hacer deporte, para pasar un rato con los peques, para hacer picnics en el césped, para leer en tranquilidad…un parque tan grande que seguro encuentras tu hueco para disfrutar de él como te plazca.

Untitled design

Después del parque nos fuimos a casa para ver en familia una de las tres películas que alquilamos para estos días. Esa noche tocó “Río 2”, porque tenemos la 1 y está siendo todo un éxito en casa.


Día 3. Quería hacer algo especial, algo que marcara la diferencia en las vacaciones, y eso llegó al tercer día. Una excursión en barco de 2 horas de duración para ver animales en libertad en el océano: delfines, ballenas, orcas, tortugas… Como están en libertad y solamente vamos a curiosear en su entorno, no es algo controlado con horarios, y tampoco sabes qué te vas a encontrar. Aunque los chicos del barco tienen el truco cogido y ya saben más o menos en qué momento del recorrido parar para ver algo. Así, cuando aparecen los delfines y se acercan al barco a curiosear, el capitán lo para unos segundos para poder disfrutarles en el silencio de la inmensidad del océano. Ha sido una de las mejores excursiones en barco de mi vida, de las pocas que he hecho (no cuento traslado por viaje, claro, hablo de excursiones), porque pude contemplar la paz y el fresco que se respira en el océano, lejos de tierra firme y de la contaminación de los coches, además de poder ver en libertad y completa felicidad a unos animales tan preciosos. Sin duda, otra experiencia que les recomiendo si vienen por aquí. En nuestro caso sólo tuvimos la oportunidad de ver delfines y tortugas, pero debe ser impresionante poder ver una ballena tan de cerca. La excursión no es tan barata, 54€ los adultos (los niños hasta 3 años no pagan), pero con mentalidad de vacaciones y de disfrutar de nuevas experiencias merece mucho la pena. Les dejo algunas fotos, y en mi perfil de Instagram colgué algunos vídeos de la experiencia, porque sacarles fotos buenas me era imposible.

Untitled design (1)

Por la noche, de nuevo cine en familia, esta vez, “Ice Age 4”.


Día 4. El último día lo disfrutamos tranquilos, dando un paseo por Ikea y Leroy Merlín para hacernos un presupuesto de lo que necesitamos para empezar a reorganizar la casa y darle ese toque nuestro y práctico que necesito. Después de eso fuimos a casa de los abuelos a recoger a Micky y regresamos a casa para ver, juntos la última película de las vacaciones, “Aviones”.


Estas minivacaciones nos han venido muy bien para desconectar la mente al completo, de las obligaciones del día a día y de los “tengo que hacer” que siempre surgen. Esta vez en casa sólo nos limitábamos a estirar la cama por las mañanas y a lavar la ropa, todo lo demás podía esperar. Los tres días (quito el domingo), comimos fuera, e hicimos todo aquello que haríamos si estuviéramos de viaje en otro lugar. La idea era que no podíamos salir de viaje, pero sí podíamos cambiar el chip y meternos en la “mentalidad de vacaciones”, donde todo horario vale, cualquier comida es buena para pasar el rato y seguir la ruta, y si podemos comer helado dos veces, mejor que una 😉

Y hemos vuelto a la rutina con las pilas cargadas, con ganas de cosas nuevas y felices de haber aprovechado nuestros días. ¡A la espera de las siguientes!

Anuncios