2 años y medio (30 meses)

2 años y medio

Pues sí. Mi Terremoto ha cumplido dos años y medio ante nuestros ojos, y yo no puedo estar más contenta con esta etapa. Cierto es que normalmente no es fácil, pero prefiero quedarme con lo “bueno”, y con lo que lo “no tan bueno” significa.

APARIENCIA FÍSICA

Su constitución es admirable. Es alto, de complexión atlética podríamos decir (porque se le marca algún musculillo por ahí) y ágil como él solo. Tiene un cuerpo práctico, el que necesita para seguirle el ritmo día a día sin cansarse nunca.

De ropa lleva la talla 24-36 meses, aunque ya pronto le tendremos que cambiar las camisetas porque amenazan con quedarse ya pequeñas. De zapatos, la 25.

Mide 95cm. Pesa 13,5kg.

CARÁCTER Y PERSONALIDAD

Tiene una personalidad arrolladora, que no deja indiferente a nadie. Charlatán como él solo, le gusta hacerse oír, participar en una conversación, que le tengas en cuenta y que le dejes expresarse. Es curioso ver como esa personalidad que despuntaba desde bebé y que tantas veces me imaginé cómo sería al crecer, está llegando tal y como lo pensaba.

Tiene carácter, mucho. Le gustan las cosas a su manera y que no le cambies los esquemas. No le gusta esperar. Te escucha cuando pretendes explicarle algo, pero en la cara se le ve que prefiere descubrirlo o inventarlo él a su gusto. Le gusta estar al aire libre y disfrutar, pero también se divierte estando en casa, en la tranquilidad del hogar haciendo lo que le gusta.

Aprende muy rápido, todo lo que escucha lo repite, lo asimila y se lo explica a otro. En segundos. Sus ganas de aprender no cesan y siempre estamos buscando nuevas opciones de aprender y compartir.

Con los extraños, directamente no habla, al menos no de entrada. Con los que conoce pero ve poco, sí que habla, pero elige a sus favoritos y con ellos se maneja bien. Ha visto que puede confiar en la gente que ve que no significan una amenaza para papá y mamá, pero no se queda con ellos si papá y mamá no están. Con quien único se queda es con mis padres, pero es lógico, los conoció durante el embarazo, y les adora.

Se sabe detalles del camino de mi casa a casa de mis padres, pese a tener más de 40 kilómetros de distancia. Conoce lo que hay cerca de casa, dónde está el chino al que vamos, dónde está el supermercado… No en vano, siempre usamos el mismo recorrido para ir a estos sitios, para ayudarle a ubicarse mejor.

Este mes ha empezado a mostrar apego por un peluche que lleva a todas partes. Nunca, jamás, ha sido un niño de objetos, sus mejores objetos de apego hemos sido siempre papá y mamá, pero inesperadamente este mes, y sin motivo alguno, ha elegido a uno de entre todos sus peluches para ser su compañero de aventuras y llevarle a todos sitios. Lo ha llamado “Burrito Bebé” y pese a que abuelos e incluso su padre a veces le dicen que no lo lleve a tal sitio (playa o sitio de tierra) porque se ensucia o se pierde, yo le dejo elegir. Si quiere llevarlo, lo llevamos y si se ensucia, cuando él duerma se lava, eso es lo de menos. Quiero darle libertad de decidir qué hacer con su amigo, y si por ejemplo vamos a hacer la compra, primero le pregunto si prefiere dejar a Burrito Bebé en el coche para que nos espere y que no se pierda. A veces accede, otras se muestra decidido a llevarlo, así que sin más preguntas, va con nosotros. No lo suelta ni en broma, se las apaña para ayudarnos a cargar el carro con la mano que le queda libre porque, todo hay que decirlo, Burrito Bebé es casi de la mitad del tamaño de mi hijo, así que si él es feliz, todo está bien.

APRENDIZAJE Y HABILIDADES

El lenguaje será siempre su mejor baza. Desde ya lo digo, temo por la salud mental de la profesora que le toque en el colegio cuando empiece el próximo año. No para de hablar en ningún momento. Y cuando digo “en ningún momento” es NINGÚN MOMENTO. Me llama, habla y se ríe en sueños; viendo la tele cada minuto pregunta qué está pasando, a dónde va ese, porqué dijo esto o aquello, hasta el punto de que la ves de narices, pero escuchas una m*****; cuando no está hablando conmigo o contándome cuentos, está inventando conversaciones entre sus muñecos, si no saltando por la casa y dando gritos, si no haciendo ruido con los coches, o cantando. Siempre está hablando, y su lenguaje, lógicamente, cada vez es más variado y rico.

Ya usa correctamente y entiende la noción de un “por qué”. No solo comprende nuestros razonamientos (de fácil comprensión lógicamente) aunque no los comparta, sino que también construye los suyos propios ya sin errores. Es fácil mantener una conversación con él, en el sentido de que me cuenta algo, le pregunto porqué y me da la explicación que va acorde a lo que dijo.

Además intenta usar las frases condicionales del tipo “si…”, pero sin mucho acierto. Como cuando empezó con el “por qué” une dos frases que él cree condicionales pero sin sentido alguno, lo que lo hace muy gracioso. Un ejemplo: “no molestes a Micky que está dormido”, “pero mami, si Micky etá domillo…no etá domillo”.

Ya son más las palabras que dice bien que las que no le salen. La mayoría de las que siempre ha usado las usa bien y las nuevas las incorpora con mucho acierto. Claro está que aún no utiliza todas las letras disponibles, la “r” por ejemplo, y en vez de decir “ropa” dice “yopa”, pero se le entiende muy bien. Asombrosamente, sí que usa la “ñ” y dice “niño y niña” perfectamente, la “ll” por ejemplo “llave”, o la “ch” así que ya dice claramente “coche”.

Su padre dice, de forma nostálgica, que ya no hace tanta gracia al hablar, porque dejó la lengua “de trapo” muy rápido, pero yo lo veo como todo un logro y con mucho orgullo, así que no echo mucho de menos esa etapa en la que había que descifrar su idioma.

Las palabras que más dice: “te quello mucho mamá” acompañadas de un beso y un abrazo largo. Es por eso que prefiero esta etapa a ninguna anterior.

Por otro lado, se ha aprendido los números del 1 al 10 a base de repetición contando los escalones de las escaleras, y aunque estuvo mucho tiempo repitiendo 3,4,5,6…3,4,5,6 para contarlas, él sólo fue agregando números a la lista y ya los coloca en orden. Eso sí, aún no le llaman la atención como para jugar con ellos y aprender quién es quién, pero todo llegará. Si que sabe qué es una letra cuando las ve por ahí, pero solamente dice “mira mamá, una letia” pero no presta interés en ellas. Y dice de memoria los números del 1 al 5 en inglés por escuchar a Pocoyó, pero es algo que sólo se da cuando juega con Pocoyó.

Se sabe también los colores, sin atender a tonalidades: amarillo, verde, azul, rojo, naranja, rosa, lila, marrón, negro, gris y blanco. Turquesa, celeste y demás se extraña y me pregunta, pero yo le digo que son azules, porque como aún le cuesta distinguir bien entre azul, amarillo y verde y nombrarlos correctamente, no quiero liarle más, ya habrá tiempo de hablar de tonos.

Ha hecho también sus intentos de pintar con lápiz y papel, pero se cansa rápido y no es algo que le enamore de momento.

Le gustan los cuentos, pero escuchados, no leídos, a ser posible inventados al momento sobre ese helicóptero que acaba de pasar o el barco que está viendo en el agua mientras está en la playa. Además, le gusta tener protagonismo e inventarse él los cuentos preguntándote sobre qué quieres que te “cuete el cueto”, así que sobre la marcha te lo recita aunque no tenga mucho sentido.

Le gusta ver películas aunque solemos reservarlo como acto familiar para una noche en que llegamos cansados de playa, por ejemplo. Tiene sus preferidas, una de ellas es la de Nemo, que al principio ignoraba con elegancia y ahora se sabe el argumento de pe a pa, contándote en pocas palabras un resumen de la película.

Le gusta jugar en familia con plastilina y disfruta aprendiendo a cortar, dividir, juntar, amasar…podemos estar horas.

Y le encantan también los puzzles. A su edad es capaz de desarrollar por su cuenta de principio a fin y sin ayuda puzzles de hasta 30 piezas (para más de 3 años). Tiene uno de 45 piezas que resuelve tomándose su tiempo porque viene en caja (no armado en una tabla o cartón) y le cuesta un poco más. En estos días se ha hecho con uno de 54 piezas (para más de 4 años) que, asombrosamente, resuelve con habilidad si le dejas su tiempo y su espacio.

DENTICIÓN

Por esta fecha, le están saliendo 4 muelas casi a la vez, y van en progreso: tiene una fuera unas tres cuartas partes, otra que ya se ve un tercio más o menos y las otras dos empezando a despuntar. Esto lo lleva a meterse la mano en la boca para morderse los dedos suavemente, se ve que le relaja porque si le pregunto porqué lo hace me dice que le pica señalándome la zona de la muela por fuera. Viendo que le ayuda, lejos de negárselo y medicarle como segunda opción, me aseguro de que lo haga con las manos limpias.

Hace un año, por si no lo saben, jugando se partió una de las paletas superiores en tres partes. Dos se cayeron y el tercer trocito que quedó, ahí sigue. No le impide para nada comer ni hacer vida normal, así que ahí estará hasta que decida irse sólo. Eso hace que su sonrisa, con un diente menos, denote lo trasto y culo inquieto que es, seña de sus locuras. Yo no me imagino cómo sería su sonrisa completa.

SUEÑO Y ALIMENTACIÓN

En cuanto a comida muchas veces se hace de rogar, pero establecer rutinas nos ha ayudado, sobre todo el saber que ahora hacemos esto y luego aquello. Nos ayuda a llevar un orden aunque no siempre funcione.

Hay veces que se come todo el plato, hay veces que sólo se come tres cucharadas…y aunque a veces le invito a que coma un poco más cuando veo que no come por estar jugando, no insisto, y cuando no quiere comer pues no quiere. Respeto que haya cosas que puedan no gustarle, así que intento facilitárselo pero no siempre funciona. Aún así siempre tengo un as en la manga, que son bolsitas de fruta o de yogur de estos de chupar, como postre. El día que no come mucho le pregunto si quiere postre y él elige uno, con lo que yo me quedo más tranquila porque algo más ha comido.

No me hace muy feliz, pero no quiero entrar en peleas por la comida, que me parece un tema muy delicado y de lo más individual. Hay días en que yo no tengo apetito, o no me apetece lo que yo misma he preparado, pero me lo como porque entiendo que no sería bueno sustituirlo por bollería o algo similar, aunque muchas veces lo hago. Con lo cual, si a mi me pasa eso y soy adulta, entiendo que él a veces no tenga ganas de comer y no quiero forzarle, solo intento que lo que coma sea equilibrado, y ya comerá más en la cena.

Y en cuanto a sueño, duerme del tirón desde hace ya mucho tiempo, y durante el verano varias veces ha querido dormir en la cama de su habitación. Papá se ha quedado con él y cuando se duerme él se viene dejándole solo. Las primeras noches papá casi no durmió por si se caía o se despertaba, pero yo estaba más que feliz y confiada con su paso, y sabía que si se despertaba, con llamarle para que viniera era suficiente. Y así fue. Sin alentarle y sin decirle mucho, ha pasado varias noches sólo en su habitación, siempre durmiéndose con quien él elige que le acompañe esa noche, y cuando se despierta y se ve solo, se viene con nosotros sin mayor problema.

Cada noche le preguntamos dónde quiere dormir y con quién (generalmente papá), y en la cama que elige se duerme. Así que ha iniciado su transición a su habitación por su propio interés y sin que nadie le haya dicho nada, y estamos seguros de que cuando quiera completarla e irse definitivamente, estará más que preparado para ello.

Y bueno, llegamos al fin. Este post me ha quedado infinitamente largo, pero forma parte de la actualización del blog. Hace ya meses que no hablo de los avances de mi Terremoto y toca añadir la información pendiente para que quede para el recuerdo. ¡Prometo que los próximos serán menos largos!

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