23 meses

Con este post si que me quedo al día, y sin dudas para redactar. Creo que, entre todos, los 23 meses están siendo los más bonitos en su conjunto, por la suma de todo, y es que mi peque se está haciendo un pequeño hombrecito ante mis ojos, y ¡qué bonito es verle crecer!

Ya no puedo decir que es un bebé, de hecho, desde que empiezan a caminar es una palabra que ya no me cuadra y empiezo a verles más como “niños”, pero con mi hijo queda claro que cada vez entiende más, madura más y comprende mejor muchas cosas.

Vamos por pasos.

** PERSONALIDAD, CARÁCTER, SOCIABLIDAD **

No hay grandes novedades en este terreno, aunque si mejoras y pequeños avances. Como por ejemplo, el pasar de ver al vecino en la calle y decidirse a hablarle tras un periodo de vergüenza escondido tras de mi, a verle aparecer en la calle y llamarlo desde lejos para decirle cualquier cosa, como “mira el coche de mamá” por ejemplo (aunque no con esas palabras, claro está).

Mejora, avanza, se le ve más confiado, y sigue manteniendo su susto a los extraños. Lo pasa mal cuando se encara con alguno en una tienda, pero además de sentirme un poco mal por él, me gusta esa sensación, porque significa que está aprendiendo a distinguir de quién se puede fiar, quién no le gusta simplemente por la expresión de su cara, y quién, directamente, le da mala espina solo verle. No entenderá de nada, pero es un primer paso de su pequeño cerebro para entender que no debe hacerle carantoñas a todo el mundo.

Como decía en el post de los 22 meses, tengo que recurrir a ciertas cosas que no me terminan de gustar con tal de que se deje hacer algo, esta vez, quitarse la caca. Siempre ha sido una odisea, he intentado solucionar el tema intentando incluirle en la tarea como he visto por ahí, pero se niega. Mi niño es el niño del NO rotundo, a veces cede, pero cuando es NO porque no, es NO y punto, no hay soborno que valga sin berrinche oportuno.

Por tanto, he tenido que recurrir a la técnica de “vamos a quitarte la caca para que Micky no la coja”, y ya la ha entendido, la acepta, ve que no tardamos nada, y no solo se deja, sino que corre al sillón para quitársela cuanto antes. Buen paso. No me gusta tener que recurrir al soborno, pero menos me gusta descubrir que va por la vida soltando bolitas, porque si es por él, dejamos que el pañal caiga por su propio peso. Por ahora me funciona, deja no gritar mucho…

Empieza a mostrar empatía, si es que esa es la palabra, por cosas que ve y que se ve que le preocupan o no gustan. Como en las peliculas, por ejemplo en Cars que hay un choque de varios coches, se preocupa por lo que está pasando; hace poco vio Colegas en el bosque, y en un momento dado al principio el oso y la chica juegan y se molestan uno al otro, él piensa que el oso le está haciendo daño y le falta poco para llorar en esa escena.

** HABLA **

Nuevas palabras cada día, esto es un no parar. Me pregunta qué es eso, le digo y lo repite a su manera, se lo repito bien, y vuelve a repetir, así hasta que le sale. Está interesado en el lenguaje, más que en otra cosa. Lo intento con los números, los colores, y en el libro que mencioné en el post de los 22 meses, le llaman la atención las letras. Pero ya. Pregunta qué es eso, le digo letras, me dice ah, y a otra cosa.

Ya relaciona varias ideas juntas para referirse a algo concreto: “zapato e buce” (zapatos de luces, unos nuevos que tiene que cuando corre se encienden), “fuba e mono” (blusa de mono), “citine e yei” (calcetines de Jake, el pirata), “mamo casa e abu” (vamos a casa de abu), “abu tene cadita” (abu tiene cabritas), “si mamó” (si mi amor, para imitarme: el me dice “ite caballo mamá? (¿viste el caballo mamá?) y yo le respondo, “si mi amor”, él repite “ite caballo mamá? si mamó”, y como esas, muchas más.

Algo que me encanta es el “ah” seco y cortante que me suelta cuando le respondo alguna pregunta, por ejemplo: Pregunta: “¿ese que é ma?” (¿eso que es ma?). Respuesta mía: “una grúa nene, están construyendo una casa y trabajan con la grúa”. Respuesta suya: “ah”. Tal cual, jajaja.

Y otra es el “ooooh” de reclamo al final de las frases, como cuando le quito un juguete del paso para no caerme y poder pasar y me dice casi gritando: “mama! ese e ubete e ate! oooh!” (mamá ese es el juguete de Dante, ooooh!).

La que nos acompaña a toda hora es “oooh, se cayó!” para todo lo que se le cae.

Tiene expresiones e ideas muy graciosas que me dan ganas de comérmelo a bocados. Por ejemplo: “mamá, mamo a ve, eta e fuba e ate, male?” con expresión de, a ver si “te enteras”, y que significa “mamá, vamos a ver, esta es la blusa de Dante, vale?”. Asiento y me quedo boba mirándole mientras se va saltando. Otra: jugando con sus animales, sabe que muchos comen hierba y acercándolos a un arbolito que viene en el set uno a uno les dice “a comé hiebba cadita, male”? (a comer hierba cabrita, vale?), así con varios hasta que acerca un perro y le dice lo mismo, le pregunto qué come el perro y me dice que hierba, le digo “¿seguro?, ¿qué le das tu de comer a Micky?”, “teso” (pienso) me dice, se queda quieto, me mira, se baja al suelo, corre al comedero de Micky, acerca al perro de juguete y le dice “a comé teso oyeoye, male?” (a comer pienso perrito, vale?). Y se vuelve a marchar dejándome a mi a cuadros.

Usa verbos nuevos: “tasieno mamá” (¿qué estás haciendo mamá?) combinándolo con “¿case mamá?” (¿qué haces mamá?) cuando le parece, “ite? ….” (¿viste ….? lo que sea que está viendo), “peddó” (perdió), “quere no ma” (no quiero más) mi favorito jaja, “¿ese que é?” (¿eso qué es?), “sutó” (asustó, para decirme que algún ruido lo asustó, por ejemplo, “peta sutó a ate”, la puerta asustó a Dante).

Está demostrando que empieza a desarrollar memoria, y me dice cosas que a lo mejor hace días que ocurrieron. Por ejemplo, el miércoles vio en Ikea un hombre en silla de ruedas por tener una pierna con un yeso, y al parecer se le pareció a su abuelo, porque me dijo “nina mamá, abu tene pupa a pe” (mira mamá, abu tiene pupa en el pie), y me lo recordó hasta hace un rato; o por ejemplo, “papá se vó shoshe e abu mamá” (papá se llevó el coche de abu, mamá) porque vio a  mi marido aparcarle el coche a mi padre, cogió la matraquilla con eso, hasta el punto de llevarse a mi padre varias veces a la ventana a ver si el coche seguía allí.

Lo mejor de todo es que aprende a verbalizar todo, y cuando digo todo es todo, TO-DO, lo que pasa por su mente, lo que nos facilita la comprensión y la comunicación muchísimo, como por ejemplo hace dos minutos, que me acaba de ver quitarme un pelo de la boca y dice para si mismo “mamá tene pello a oca” (mamá tiene un pelo en la boca).

Estar a su lado es una delicia, solo por ver las cosas que se le ocurren, como ahora mismo, que escribo con una sola mano porque me está intentando quitar la pintura de las uñas con una goma de borrar, y que el perro se me acaba de subir en dos patas, le pregunto “¿qué quieres Micly?” y él salta “Niki tere teso mamá” (Micky quiere pienso mamá). Tócate las narices…jajaja.

También conoce algunos conceptos, como “arriba” y “abajo”, (adiba o abuba es arriba, y abafo es abajo), y lo practica con sus animales. A lo mejor pone el caballo encima de la vaca y te dice que el caballito esta adiba de vaca, el concepto “abajo” le cuesta más en ese sentido, pero si que me dice “ate ta abafo shilla” cuando le pregunto dónde está (Dante está debajo de la silla).

** SUEÑO **

En este terreno sin cambios, sigue durmiendo bien, y eligiendo con quien quiere pasar la noche, como para casi todo, que hoy quiere que lo bañe papá pero que lo vista mamá, y si mañana yo me acerco a vestirlo se enfada porque quiere que lo haga papá.

Así que, como con todo, nos adaptamos a su ritmo y nos va muy bien. Sigue durmiendo con nosotros, destapándose pese al frío, y cogiéndose la mitad de la cama.

** ALIMENTACIÓN **

Para alegría de la abuela este niño no le hace ascos a nada, porque bastante que sufrió conmigo. “Ma lleta”, “ma cacau”, “ma papa”, esas son sus palabras, más a todo.

Come de todo, y empieza a mostrar interés por la fruta y la verdura, hasta el punto de pedirlas él. Por poner un ejemplo, en el arroz de los chinos, el típico tres delicias, él escarba buscando los guisantes y las zanahorias, el resto lo deja; si hacemos salteado de verduras, él es feliz; si hacemos algo con guisantes, eso va primero sin duda. Y fruta empieza a pedir la que quiere: “asana” (naranja), “sana” (manzana) o “pátato” (plátano), se la corto en trozos y se la zampa en un momento.

** FÍSICO **

Está flaco, bueno, ni mucho ni poco, pero a juzgar por los pantalones le faltan unos centimetros para que cualquier marca se agarre a esa mini cinturilla que tiene, pero alto como él solo. No se en comparación con otros niños, ni me importa, pero si se que las blusas enseguida le quedan cortas y se le sale el ombliguillo. De talla va bien, la 18-24 en Primark, y 24 de zapato, aunque ya le falta poco para dejarlos y cambiar a un número más.

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Y nada más que vea importante resaltar. Estos son nuestros avances al borde de los 2 años, que pintan muy pero que muy bien. Ya les contaré cómo nos va!

¿Cómo eran o son sus peques al rozar los 2 años? ¿Te cuesta mucho recordar qué cambio pertenece a cada mes?

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