22 meses

Lo dicho, no puedo con todo. A este paso me coge el toro, la vaca y la granja entera, y para muestra, un botón. Vengo a hablarles de los avances del peque a los 22 meses cuando ya tiene 23 y pico. ¡Ay que descontrol!

Suerte que voy apuntando cositas y guardando info para que no se me olvide…

¡Vamos allá!

** PERSONALIDAD, CARÁCTER, SOCIABILIDAD **

Está creciendo, y eso se nota. Es mucho más sociable con la gente que ve y reconoce por la calle, como algún que otro vecino que le gusta. Le encanta saludar a la gente por la calle y va a todos lados saltando, con lo que desborda alegría por cada poro. Aunque eso sí, las personas que se cruza en una tienda, en un pasillo de centro comercial o lo que sea, le asustan sobremanera, hasta el punto de ponerse nervioso y gritarme para venir conmigo, aunque esté a un metro de mí. No se le ve muy confiado en el tema, y por eso cede más en darme la mano y ir tan libre por la vida.

Es feliz y se le nota, se le ve a gusto con su mundo y la posibilidad de hacerse entender mejor está haciendo que todo sea más sencillo. Se le pueden explicar más las cosas, entiende más (aunque si no está por la labor de ceder, no importa todo lo que haya entendido..) y colabora más (pero si quiere hacerlo).

Por fin cede en ciertas cosas, pero siempre con algún truquito para que haga un poco de caso. No estoy muy de acuerdo con esto, no soy muy partidaria del “vamos a recoger esto porque si no viene no se quien y se lo lleva”, pero muy a mi pesar si tengo que usar este recurso, pero solo en una cosa. Tiene una miniherida, casi invisible en un dedo del pie de un juguete que se le cayó encima porque siempre va descalzo, pero de la que él no se olvida y se lo cuenta a todo el mundo aunque lleve zapatos. He tenido que agarrarme de eso para que acceda a calzarse zapatos y resguardarle un poco del frío invernal que está cayendo, porque me congelo solo de verle en casa descalzo, con el pantalón remangado por las rodillas y a veces en camiseta corta, cuando yo voy tapada hasta el cuello. Pidiéndole que se ponga zapatos o calcetines (lo que él elija) para que no se de golpes en la “pupa” del pie, es como único he conseguido abrigarle por unos minutos esos minipies helados.

** HABLA, COMUNICACIÓN **

Ya tiene más palabras que dice perfectamente, aunque así, en frío, no recuerdo ninguna, lo que sí me sorprende es que ya muchas palabras nuevas, directamente las dice bien, como por ejemplo camello. Y muchísimas palabras nuevas “toyo” (toro), “tayito” (rabito, de los animales), “iafa” (jirafa), “hiebba” como alargando la b (hierba), “capo” (campo), “siqueta” (bicicleta), “yoyo” (gorro), “ufana” (bufanda), “búo” (buho), “buyo” (burro), y miles más.

Ha ampliado muchísimo su vocabulario y capacidad de reconocimiento con un libro que le regalaron en Reyes y que si tienen peques de esta edad o con ansias de saber, se los recomiendo mucho. El libro, y sacos de paciencia para responder tropecientas veces qué es cada dibujo del libro. Al día.

Se llama 100 primeras palabras, de la editorial Timun Mas. Viene con solapas y es de hoja gruesa. El nuestro ha visitado media isla con nosotros, así que les aseguro entretenimiento para regalar.

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Aquí le ven en acción

Utiliza más verbos: a los anteriores “ta alla” (no te vayas), “ucá” (buscar), “añase” (bañarse), “atise” (vestirse), “comé” (comer), “nina” (mira), le añadimos nuevos: “yura” (ayuda, para recoger los juguetes), “¿case mamá?” (¿qué haces mamá?), “mamo” (vamos), etc.

Y seguro, segurísimo que hay más, pero me está costando recordar qué pertenece a cada mes, esto de tener posts atrasados es la leche. Por eso, creo que este post quedará más completo en conjunto con el de los 23 meses, que publicaré en unos días.

** SUEÑO **

Sigue durmiendo toda la noche, de hecho, es el que mejor duerme, a pierna suelta, estirado como un elástico y dando vueltas como una croqueta en aceite hirviendo. No para ni para dormir.

Más o menos tiene un mismo patrón de sueño, aunque en casa de mis padres se duerme un poco antes que en nuestra casa, yo creo que porque en nuestra pequeña morada le puede la emoción de que papá acaba de llegar después de tantas horas fuera y quiere estar con él, que se rehusa a dormir. De hecho, me ha sustituido en la cama y la mayoría de las noches duerme abrazado a papá. Yo lejos de sentirme mal, desplazada o cualquier sentimiento así, me siento feliz, porque por fin deja de ver a su padre como un extraño que solo entra y sale, y empieza a mostrar verdadera emoción al verle llegar, celebrándolo a gritos y corriendo por toda la casa, queriendo comer con él cuando su padre almuerza antes de marcharse, eligiendo que ahora sea papá quien lo bañe o le prepare su “cacau” (cacao), y sobre todo, decidiendo que es con él con quien quiere dormir. A ver, me explico, sigue queriendo que estemos todos juntos, al dormir, al comer, pero entre los dos, empieza a mostrar interés por hacer cosas con su padre, porque hasta hace poco rehusaba estar con él y sólo quería que yo le hiciera todo. Le veía como un extraño por las pocas horas que están juntos, y eso pasaba factura. A mi marido en la cara se le notaba. Ya la cosa ha cambiado, y también se nota.

** ALIMENTACIÓN **

En lo que a comida se refiere, mi hijo siempre tendrá un si. No engorda un solo gramo, tengo que encogerle al máximo la cintura de los pantalones porque de alto bien, pero de ancho se le caen, y aún así, no para de comer.

Ya está siendo más selectivo con el tema, si quiere galletas para merendar, te dice que esas no, de las otras; le doy a elegir si quiere cacao o zumo, y antes me decía que sí o que no, y luego se enfadaba porque no le daba aquello a lo que me dijo que no O.o pero ahora sí que entiende qué significa sí y qué significa no, y si quiere zumo dice sí, aunque luego solo beba un sorbo.

En general come de todo y come bien, así que estoy muy contenta en este terreno.

** DENTICIÓN **

Aquel diente que se le rompió con 18 meses dejó un minitrocito que el dentista espera que se caiga solo, y yo también sigo esperando, porque aquí sigue. Parece no molestarle para hacer vida normal, así que estoy tranquila con el tema.

Ya tiene todos los dientes fuera y visibles, aunque no se si en la parte de las muelas haya algo nuevo o falte algo por salir.

Sigue lavándose los dientes sin que nadie se lo diga, y más al tener su propia butaca para subirse y servirse sin esperar por nadie. Lo que empezó como un juego parece que se mantiene, y deja no gritar muy alto para que no se acabe. Si es por él se los lava cada 10 minutos, así que aunque roza la obsesión, no me quejo.

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Y estas son todas las novedades que recuerdo de los 22 meses. Seguro que algo se me irá en los 23 y realmente corresponde a este mes, pero bueno, creo que más o menos se pueden hacer una idea de cómo es mi pequeño Terremoto a estas alturas.

En breve les hablo de los 23 meses. Las espero!

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