Adiós al chupete

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Estoy muy desaparecida, lo se, y pido mil perdones por tanto tiempo de ausencia. El motivo no es más que las clases y el día a día, que me paso el rato buscando huequitos para poder hacer trabajos de clase y el poco tiempo libre que tengo es para estar con mi pequeño hombrecito, y con MaridoBello los ratitos que podemos, que son muy pocos.

El resultado de todo esto es estrés constante, agobio de más y que el pelo se me caiga a puñados. Necesito vacaciones!!

Lo bueno es que ya me queda un mes de clases y estaré algo más desahogada por poco tiempo, así que espero poder retomar el blog!

Por lo pronto venía a decirles que nos hemos visto forzados a dejar el chupete, y quería contarles nuestra experiencia por si les sirve llegado el momento o si están en pleno proceso.

Como sabrán si leyeron el post de los 19 meses, mi pequeño se destrozó un diente (una paleta) en una caída tonta, y la primera recomendación fue quitarle chupete y biberón para evitar que mordiera.

Así que de golpe y porrazo, de la noche a la mañana tuvimos que decir adiós. Así fue nuestro proceso…

  1. En primer lugar, mentalizarnos de que era por su bien, y que no íbamos a ceder bajo ningún concepto. El asunto era evitar que usara el diente a ver si se agarraba de nuevo, porque si no habría que sedarle y operarle para quitarlo. Así que me conciencié de que prefería verle llorar por una chupa que en una cama de hospital con un diente menos y puntos en la boca. Triste, pero era la realidad…
  2. Armarnos de paciencia y entender que todo era muy injusto para él. Le habíamos impuesto algo para lo que no estaba preparado ni tampoco de acuerdo, y sabíamos que lo iba a pasar mal. Aún así, no fue para tanto tampoco.
  3. Contábamos con una ventaja y es que siempre hemos tenido una norma: la chupa es SOLO para dormir. Mi hijo nunca ha sido niño de estar todo el día o a ratos con la chupa en la boca, se usaba para dormir y por la mañana al cajón hasta la siesta. Con esto teníamos mucho ganado aunque de entrada todo pareciera un mundo.
  4. Usar un pretexto. De lunes a viernes nos quedamos en casa de mis padres por cercanía con mis clases y comodidad, y el fin de semana lo pasamos en casa. Pues bien, el dentista nos lo dijo un viernes de mañana y por la noche ya no la tuvo. La pedía pero le decía que no estaba, que se había quedado en casa de abu. Esa primera noche fue muy intensa, nos pasamos rato largo intentando relajarle con una luz tenue en la habitación y haciendo formas en el techo con las sombras de las manos todos juntos, disimulando cuando la pedía y diciéndole que ya no hacía falta, que el era un niño grande para eso. No entiende la idea, pero creo que mi positividad se le contagiaba y se quedaba tranquilo. Esa primera noche la terminamos paseándole en brazos hasta dormirse, con mucha paciencia y todos juntos. Porque eso si, decidimos que este mal trago iba a ser de todos y toda la familia iba a estar a su lado en los malos momentos, ayudándole a superarlos. Así que todas las noches allí estaba mamá, papá e incluso el perro acompañándole.

La siesta parecía mas sencilla porque leíamos libros de cuentos y se dormía, pero tras tres intentos de establecer la rutina de la lectura decía “mama no” y los quitaba, así que deduzco que fuera libros, por ahora no le llaman. Lo acepto.

Hace tiempo sigo un canal de youtube de una mama y sus hijos y me funcionó ver esos videos juntos sin comentar nada, en silencio para no espabilarle, porque viendo nenes le interesaba pero pronto se aburría, abrazaba a mi brazo y se dormía.

En unos 4 días con sus noches y sus siestas dejó de pedirla, se olvidó de ella, pero aún no lo habíamos superado del todo. Lo que más le costaba era volver a coger el sueño a media noche si se despertaba, pero con paciencia y dejándole hacer, sin agobiarle, volvía a dormirse.

  1. Establecer rutinas. Nos funciona mejor en casa de los abuelos por tener dos pisos, en la nuestra está en su territorio y pretende controlar más la situación, pero seguimos en ello. La idea era despedirse de todos con besos y un hasta mañana, coger sus juguetes, subir, ayudarme a desmontar la cama, cambiarnos de ropa, apagar todo y ponernos a ver esos vídeos. Hoy día seguimos con esa rutina, aunque llegamos a la cama, apagamos luces, nos despedimos y hasta mañana. Le cuesta un poco frenar la efusividad del día y relajarse, pero mejoramos cada vez.

Y ya. Sorprendentemente en dos semanas pasó de dormirse con chupa a no recordarla, no pedirla y no tener problemas para dormir ni volver a coger el sueño. Se sigue durmiendo a horas muy malas a veces, pero eso no tiene que ver con la chupa, le viene en el adn jajaja.

NORMAS.
-Esconder todas las chupas, que no las vea, y concienciar a la abuela de lo malo que es y que debe aguantar la rabieta y no ceder.
-Prohibido meterse la mano en la boca, una por el diente y otra para que no intentara chuparse el dedo y lo empeorara todo.
-Cuando la pataleta ya cogía el tono caprichoso de seguir echando el pulso porque “no quiero dormir a ver si puedo seguir jugando”, apagamos luces y hasta mañana papá, hasta mañana mamá, y cuando quieras duermes tú. No es fácil esta opción, pero ya está teniendo mucha picardía e intentando controlar la situación a su antojo. El lema es: te permito que estés más y te enfades mucho porque entiendo que la situación es difícil para ti, pero no la aprovehes para sacar tajada y tenernos aquí hasta las 3 porque no quieres dormir. Porque la diferencia se nota, la picardía de una madre la pilla al vuelo.
-Evitar nombrarla. Para hablar en clave todos usábamos “succionador plástico” en vez de “chupa”, para ahorrarnos problemas innecesarios porque conoce la palabra.

No fue fácil, pero tuvimos que aprender a diferenciar cuando había desesperación por no poder dormirse y cuando era “no quiero dormir y cualquier cosa que hagas es en vano porque yo quiero juerga”.

Poco a poco, en dos semanas la cosa cambió y hoy no tenemos rastro de ella. El diente no pegó, se sigue moviendo y seguro que se caerá, pero por lo pronto ahí sigue y él hace vida normal. Lo bueno es que con la excusa hemos dado un paso mas ;p

Yo tenía otra idea de como hacerlo, pero no siempre salen las cosas como uno quiere. Seguro que más adelante, contando con su colaboración cuando   entienda que es mayor, sería más sencillo, sobre todo por poder comunicarnos mejor. Pero bueno, así nos ha tocado y nos hemos manejado como hemos podido. El resultado ha sido muy bueno y estoy muy orgullosa de él por haberlo conseguido.

Y ustedes, cómo lo hicieron, o cómo piensan hacerlo?

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