Montessori: un mundo a la medida de los niños

Como ya anuncié en este artículo, llevamos unas semanas aplicando el método Montessori, o al menos intentándolo. Detrás de la palabra “Montessori” hay todo un mundo por descubrir, y yo estoy aún en ello, a la vez que voy aplicando lo que aprendo en casa con mi hijo. Me parece fundamental tener una noción básica si se quiere empezar, pero a la vez, ir aventurándose en este nuevo mundo y adaptándose a lo que el niño nos pide, porque, en definitiva, él es el principal protagonista en todo esto.

EL MÉTODO MONTESSORI

María Montessori marcó la diferencia. No solo fue la primera mujer médico titulada en Italia, sino que además, a medida que observaba a los niños se dio cuenta de que nacen con una capacidad innata de aprendizaje, una especie de “guía natural” para aprender y crecer a su ritmo, sin necesidad de un adulto que les marque el camino. Por eso, ideó este nuevo método educativo que busca estimular al niño conforme a sus intereses y respetando su ritmo de avance, dentro de unos límites establecidos y en un entorno preparado para ellos.

Así pues, María Montessori promovió un entorno adaptado a los niños en las aulas, cambiando totalmente el concepto en la época. El aspecto de un aula Montessori es el de un minimundo adaptado a los niños, donde se eliminan los juguetes y se les proporcionan herramientas y materiales reales para que el niño, por sí mismo, encamine su aprendizaje a su ritmo y bajo sus intereses.

En este caso el profesor no enseña, sino guía y acompaña al niño en su aprendizaje, sirviéndole de apoyo en un momento dado siempre y cuando el niño solicite su ayuda. Para la Dra. Montessori los niños no juegan, trabajan, con lo cual es impensable interrumpir su trabajo cuando estén concentrados, mucho menos influir o inmiscuirnos en su tarea. Así pues, la libertad es el principio fundamental de su pedagogía, pero dentro de unos límites establecidos, como es el colocar un material antes de coger otro.

En un aula Montessori se trabajan varias áreas (lenguaje, matemáticas, cultura, ámbito sensorial y vida práctica), con lo cual el entorno debe estar preparado al niño y crecer con él: sillas y mesas a su altura y que no pesen para que las pueda rodar, herramientas reales que se usan en casa como cuchillos o comida de verdad, elementos para recoger desperdicios o limpiar el entorno al terminar… en definitiva, un “minimundo” hecho para ellos, con la finalidad de fomentar su independencia y el aprendizaje que ello acarrea, evitando que el niño necesite del adulto para completar una tarea. De esta forma, si algo no está a su altura, surge la frustración.

Por esta razón, María Montessori hablaba de los “periodos sensibles”, unas franjas de edad en las que el niño tiene interés y curiosidad por ciertas cosas en concreto, y es nuestro deber favorecer dicho aprendizaje en el momento adecuado.

image

(Imagen del blog Montessori en casa)

Además, las aulas tienen un rango de edad diferente al de la escuela tradicional, ya que fomenta la existencia de una pequeña sociedad en el aula de forma que el niño grande aprenda al ayudar al pequeño, y el pequeño aprenda del modelo del mayor. Así pues, los rangos de edad de un aula Montessori son: 0-18 meses, 18 meses-3 años, 3-6 años, 6-9 años, 9-12 años.

DIFERENCIAS ENTRE EL MÉTODO MONTESSORI Y EL MÉTODO TRADICIONAL

Esto es lo que a mi me ha hecho replantearme las cosas y decidirme a empezar desde casa, con afán de poder brindarle a mi hijo un colegio Montessori en el futuro si es posible. Y si no, escoger un colegio público lo más respetuoso posible y continuar en casa con el método como una educación paralela.

image(Imagen del blog Cajones de un colegio)

APLICAR MONTESSORI EN CASA

Lejos de lo que pueda parecer en un principio, el hogar del niño es el entorno ideal para iniciarse en el método, sólo basta con adaptar la casa a él.

En primer lugar, quitar de su altura o su alcance todo aquello que no queremos que toque por peligroso, por la integridad del objeto, etc., y a la vez, brindarle al niño el acceso a la mayoría de acciones y actividades del hogar. El niño debe ser consciente de las tareas del hogar, del cuidado y la higiene propia, de la limpieza, de la atención y cuidado que merecen las mascotas y plantas si las hay… Ojo, no se trata de darle lejía y estropajo para limpiar los baños con dos años, pero sí poner trapos o servilletas a su alcance para que pueda limpiar un derrame de un vaso de agua, por ejemplo.

Sin darme cuenta llevo tiempo practicando mucho el área de vida práctica en casa, y hay que decir que el resultado es inmejorable. Desde que empezó a caminar con 9 meses (ahora tiene 18), mi hijo por voluntad propia, y añadiendo dificultades conforme crece, ayuda a clasificar la ropa sucia de la cesta para lavarla, tira cosas a la basura cuando las ve en el suelo (una pelusa, un grano de pienso, un trozo de papel, un hilo…), ayuda a colocar la compra, si ve algo tirado en el suelo lo dice y nosotros le indicamos el lugar para que lo coloque, lleva ropa sucia a la cesta, te da rollos de papel higiénico si se lo pides, alimenta al perro grano a grano y avisa cuando éste hace caca en la terraza (abriendo la tapa del WC para ayudarte a tirarla), cuando le decimos de ir a bañarse primero se dirige al ropero a coger la toalla… En casa siempre hemos fomentado su independencia, animándole cuando algo le sale bien y cuando no, ayudándole si lo pide, si no, lo dejamos y ya le saldrá mejor más adelante.

Además de las cosas cotidianas de la vida (vida práctica), es importante que el niño tenga en casa un espacio adaptado a él para su aprendizaje con materiales Montessori y miniespacios por toda la casa. Por ejemplo, podemos organizarle una habitación o un rincón del salón (depende de las posibilidades de cada uno) para sus materiales y su zona de trabajo; pero además, en la cocina, podemos darle un hueco a sus cosas como un estante para sus meriendas y utensilios, facilitarle el coger agua sin pedirla, que sepa dónde coger un trapo para secar algo…; en el baño, podemos poner un escalón para llegar al lavamanos él solo o para subir al WC, una cesta a su alcance con sus pertenencias (perfume, cepillo de dientes…), fomentar su independencia en la ducha ayudando a enjabonarse…

Por supuesto debemos adaptarnos al niño, sus posibilidades y sus intereses, ya que por ejemplo, poco sentido tiene que mi hijo con año y medio tenga un cuchillo entre sus pertenencias de la cocina si aún no se maneja bien con el tenedor, o pretender que con esta edad recoja una actividad siempre que termina con ella.

Además, la cama que tiene ahora, accesible para subir y bajar cuando él quiera fomenta su independencia y le ayuda a acostarse solo cuando tiene sueño (es decir, subirse, dormirse tiene que ser en compañía) y bajarse cuando se despierta sin esperar a que alguien venga a sacarle de la cuna.

Una buena forma de aplicar el método en casa no es solo buscar información, sino estar en contacto con otras familias que lo practiquen, aprender unos de otros, compartir ideas e incluso, si se da la oportunidad, intercambiar materiales. Es muy bonito  e importante a la vez poder crecer juntos y aprender unos de otros. En casa nuestro hijo marca el ritmo de aprendizaje, él muestra sus intereses y lo que le atrae, y yo me desvivo por encontrarle actividades y materiales basadas en ello.

Porque él aprende a su ritmo; yo aprendo de él.


Esta es, a grandes rasgos, una introducción al tema. En la próxima entrega les hablaré de los materiales que usamos en casa y los que he hecho yo, así como los que tengo pensados para el futuro.

Si quieren saber más sobre el tema les recomiendo este artículo en dos partes: la primera y la segunda. Se trata de un artículo de Mercedes Palacio, la creadora de Montessori Vivo, una web de referencia en cuanto a materiales que, sin duda, recomiendo.


¿Qué les parece? ¿Conocían el método? Si tienen alguna aportación que hacer no tengo problema alguno en editar el post para añadirla.

Por si les interesan, les dejo la lista de posts sobre Montessori que hay publicados en el blog:

Anuncios