Iniciándonos en pedagogías alternativas

Nunca he estado del todo de acuerdo con el sistema educativo tradicional en España. Como alumna, muchas veces me pregunté porqué razón tenía que aprender latín, química y biología si no me gustaban, y por ende, nunca iba a dedicarme a algo relacionado con ello. Vale sí, hay que saber de todo un poco, pero si no te gusta de entrada, es muy difícil que aprendas algo. Aprobarás el  examen si, pero apuesto a que días después no recuerdas ni “de la misa la mitad”.

Una vez tuve la oportunidad de ver la educación desde otra perspectiva, de ser yo quien la imparte, me di cuenta de las muchas patas cojas que tiene el sistema. Yo tan solo era alumna de prácticas, pero estando en el meollo de la cuestión vi tantas y tantas cosas que me hicieron replantearme mi futuro, cortar por lo sano, y buscar mi camino en otro lado.

Finalmente no lo hice, en parte porque descubrí pedagogías alternativas al sistema tradicional. Y eso me gustó.

Montessori, Doman, Waldorf, Kumon… Hay más variedad de lo que el hombre de a pie conoce, y solo basta con querer informarse, querer trazar otros caminos para descubrir la infinidad de opciones que hay.

Yo soy incapaz de posicionarme a favor de una sola, principalmente porque mis conocimientos sobre ellas son muy limitados, pero además porque todas tienen una base similar, y es el respeto hacia el ritmo del niño. En mayor o menor medida, todas buscan conseguir que el niño dé lo mejor de sí mismo trazando su camino conforme a sus intereses y sus necesidades, y eso es lo que me gusta.

Yo veo a mi hijo, que está a punto de cumplir un año y medio, y me doy cuenta de que tiene muchísimo potencial. Le encanta aprender, investigar, hacer cosas nuevas y ponerse retos a sí mismo. Parece mentira, pero con tan corta edad tiene las cosas muy claras, sabe lo que le gusta y lo que no le interesa en absoluto.

Por eso, quiero aprovechar ese interés que tiene por devorar el mundo, por saber qué es lo que le rodea y por descubrir cosas nuevas en todo momento, dándole lo que creo que es lo mejor para él. No le gusta que le guíes ni cuando no puede hacerlo él solo, así que creo que con pedagogías alternativas puede aprender y disfrutar mucho más.

Pero económicamente no va a ser sencillo brindarle un colegio Montessori, que es el método que más me atrae y el que más conozco, aunque no descarto incluir a los demás. Por eso, desde ya, y mientras miramos cómo mejorar nuestra economía, he hecho cambios en casa y ahora nuestros aprendizaje y diversión toman un aspecto parecido a lo que propuso María Montessori. Aún nos falta mucho por recorrer, de hecho hemos empezado en un periodo turbulento económicamente y las posibilidades son muy justas, pero me esfuerzo en conseguirlo con pocos recursos.

Por eso, quiero contarles en varias entregas, además de que hablaremos mucho de esto, cómo lo hacemos en casa. Por lo pronto les cuento el cambio inicial: quitar los dos baúles enormes en los que guardábamos todos los juguetes juntos, y a su vez, desaparecer todos aquellos juguetes musicales, de nulo contenido educativo y aquellos a los que ya no hacía caso y solo desperdigaba por la casa. Tan sólo le he dejado aquellos que más cogía para hacer una especie de “cajón del tesoro”.

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El primer cambio que hicimos en su habitación ya lo comenté a principios de año, pero pueden volver a leerlo aquí.

Por otro lado, dispuse el espacio de forma un poco más cómoda para que tenga pocos materiales a la vista, que se vea dónde va cada uno y que sea sencillo de recoger, aunque aún no lo hace sin ayuda y a veces a regañadientes. Pero bueno, en ello estamos.

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A falta de estanterías he dispuesto el espacio por “rincones” de fácil acceso.

Para que este post no se me quede demasiado largo, en el siguiente les enseñaré los materiales que nosotros tenemos por ahora, y los que tengo intención de ir haciendo según encuentre lo que necesito.

Si tienen ideas que aportar, me encantaría escucharlas, ya sea en base al método o formas de disponer la habitación para que coloque los materiales al terminar, para conseguir mayor concentración en un niño tan pequeño… en fin, cualquier idea es buena.

Conocías las pedagogías alternativas? Qué te parecen? Estás a favor o en contra del sistema tradicional?


NOTA: Quienes me lean y a la vez sigan a Mamá Periodista, quizás hayan pensado al leer este post que hablamos de lo mismo, y en parte sí. Ella últimamente habla mucho de las pedagogías alternativas y su interés por ellas, comenzando con este post. Ya saben que este último mes he estado muy desconectada de las redes, y he empezado a aplicar el método Montessori en casa. Cuál fue mi  sorpresa al volver a la blogosfera y encontrarme con sus post sobre el tema. Por eso, me he animado a contar lo que yo hago, a dar mi visión del tema, y sobre todo, trataré de incluir el paso a paso para hacer algunos materiales que yo he hecho en casa para ahorrar algo de dinero. Me he inspirado por sus post para hablar del tema, pero poco o nada tiene que ver con copiar su idea. Mi intención es, ya que estamos en contacto de forma privada y compartimos ideas sobre el método, aportar también mi granito de arena para todo el que quiera leerlo. Por eso, les animo a seguir su blog porque también está tratando este tema y quizás les pueda ayudar si tienen interés en aventurarse a las pedagogías alternativas.

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