Mi día a día. Nuevo plan de ahorro familiar.

Para nadie es un secreto que el dinero se va más rápido de lo que llega, y que los apuros financieros llegan cuando menos lo esperas y cuando peor te viene. Y es que las facturas no esperan.

images

Por eso, como ya les comenté en posts anteriores, he ideado un nuevo plan económico para ver si así conseguimos hacer números y sacar un poquito la cabeza a flote. ¿Por qué yo? Porque desde que me vine a vivir con mi pareja, él me dio las riendas de la economía, me dijo que a mi se me dan mejor estas cosas y que me encargara yo de todo. Tal es el punto que me pregunta si puede coger dinero para algo o directamente me pide que se lo de yo, pese a que él también tiene llave de la caja y a que es él quien lo gana. Pero como él dice, “lo que entra en casa es de todos”.

***

Administrar el dinero en pareja

1. Confianza y claridad.

El primer punto para que todo fluya bien es tener confianza en nuestra pareja y ser claros con ella. Es decir, poner los números sobre la mesa y saber cuánto entra en casa mensualmente en total. Aclaro esto porque se que hay parejas en las que ambos trabajan y uno se encarga de unos pagos (por ejemplo agua y luz) y el otro de los demás (por ejemplo teléfono), y que hasta la compra del mes la reparten a la mitad.

En nuestro caso, sólo mi marido trabaja, pero ese dinero es de todos. Tengo claro que cuando yo trabaje lo meteré en el mismo sobre y será el dinero familiar, independientemente de quién gane más. Por eso, para esas familias que tienen la economía compartida quizás este post no sirva de mucho en su totalidad, aunque sí algunos puntos. Está pensado para economías familiares en la que todos sabemos cuánto entra y cuánto sale, y todos tenemos los mismos derechos y obligaciones sobre el dinero.

En este caso, es imprescindible ser claros con nuestra pareja, tener confianza y que sepa todos nuestros ingresos y deudas. Lo mismo debe hacer la pareja con nosotros. Que no haya secretos.

***

economia

2. Conocer y controlar el gasto.

Partiendo del paso anterior, es misión de cada uno controlar cuánto gasta por su cuenta. No me refiero a las facturas mensuales, sino al parking del coche a diario cuando cada uno va a trabajar, a ese café que se toma en el descanso en la máquina del trabajo, a la botella de agua que se compra para ir a correr por las tardes, a todos los “caprichos” que les damos a nuestros hijos cuando se les antoja algo cada vez que salimos…

Para eso, tanto mi marido como yo pusimos un papel en la cartera para apuntar hasta el más mínimo gasto, aunque parezca una tontería. Yo salgo de casa lo necesario, pero por ejemplo cuando voy a la frutería siempre se me antoja un donut o alguna tontería que siempre incrementa el pago.

Una vez sabiendo cuánto gasta cada uno en cosas no necesarias, es hora de tomar las riendas de nuestra economía. No me malinterpreten, no se trata de vivir en la miseria, sino de ser realistas. Por ejemplo, el donut que comento antes, no sólo no es necesario (hablando de nutrición), sino que puedo esperar 10 minutos a llegar a casa y hacerme un pan con Nocilla por ejemplo. Vale, no es lo mismo, pero me sacia la gula de la misma forma, y lo mejor es que el pan y la Nocilla ya estaban pagos. He ahorrado algo.

Por eso, es hora de pensar si realmente necesitamos dejar el coche en el parking cada día, aunque sean 0,50€ (saca cuentas mensuales y verás cuánto puedes ahorrar), o si tenemos la opción de dejarlo en una calle trasera en la que no haya que pagar. Quizás esté un poco más lejos, vale, pero ahorramos y encima hacemos ejercicio.

El café del descanso en el trabajo quizás se pueda eliminar de la lista si nos llevamos un termo con café hecho de casa. Esto lo hace ahora mi marido y la media de ahorro es de más de 10€ mensuales. Saquemos cuentas. El café sale 0,40€, mi marido trabaja 6 días a la semana, 2,40€ semanales. Si el mes tiene 4 semanas, 9,60€. Pero es que nunca se bebe uno sólo…

La botella de agua cuando vamos a correr por las tardes perfectamente la podemos llevar de casa, e incluso la merienda de los niños si salimos, o un tentempié para los viajes largos en coche y así no tener que parar a comprar nada.

Si sumamos esos pequeños gastos diarios nos daremos cuenta de todo lo que perdemos innecesariamente. La cartera se convierte en un colador que cada día pierde dinero sin que nos demos cuenta. Si tapamos esos agujeros, notaremos la diferencia.

***

familia-economia

3. Hacer cuentas y ser realistas.

Por supuesto, de nada vale ahorrarse el café diario si luego pagamos un dineral por una máquina de correr que no vamos a usar tanto, o tenemos contratada una tarifa de teléfonos altísima que no aprovechamos.

Saca cuentas, ¿realmente te merece la pena comprarte una máquina de correr de 300€ o puedes encontrar un hueco para salir a correr a la calle? ¿Estás aprovechando al máximo la potencia contratada en la luz de tu casa y la tarifa de internet que tienes contratada?

Para ponerme como ejemplo, en casa teníamos una tarifa telefónica que incluía ambos móviles con internet, el adsl de casa, teléfono fijo y televisión. El pack no está tan caro para todo lo que ofrece, pero siendo realistas, no utilizamos ni la mitad de lo que tenemos contratado, y mucho menos lo vamos a utilizar ahora que por las tardes yo voy a estudiar. MaridoBello y yo casi no llamamos por teléfono y en casa nos conectamos con wifi. Eso, unido a otras tantas cosas que han pasado con la compañía me hicieron buscar una mejor oferta, quitar cosas que no utilizamos (y por tanto estamos regalando dinero) y amoldarnos a nuestra situación. Sin la tele y con unas condiciones menores, hemos pasado de pagar casi 112€ (una jugarreta de la compañía en la última factura) a menos de 40€. MaridoBello ha recuperado un viejo cine en casa que tenía guardado en casa de mis suegros y por suerte aún funciona, así que ya tenemos un DVD para poner a nuestro hijo los dibujos que pida, y gratis.

También tenemos por ahí un pago con un banco, cuya cuenta bancaria no podemos cerrar por tenerlo ahí, y a la que hay que sumarle los casi 15€ de comisiones de la cuenta, que no tendríamos si liquidamos la deuda y la cerramos. Dicha cuenta se mantiene abierta sólo por este pago, y al ser algo propio del banco no se puede cambiar. Por eso, vamos a estudiar la situación para encontrar una mejor salida, a ver si, haciendo números, sale más rentable pedir un préstamo en nuestro nuevo banco para saldarla, que mantenernos así por unos 7 años más, según nuestros cálculos, porque ya llevamos casi 4 y misteriosamente las cuentas no bajan…

¿Tienes una lavadora vieja que consume mucha luz? ¿Has sacado cuentas a ver si puedes entregar esa para que te hagan descuento y comprar una que gaste menos por no mucho dinero? En unos meses verás el beneficio.

Si utilizas a diario el coche es muy aconsejable que aprendas sobre conducción eficiente y ahorres también un poco por ahí. Si puedes compartirlo con alguien para ahorrarte algo, mejor que mejor. ¿Has calculado cuánto te cuesta usar el coche a diario? Quizás te sale más rentable el transporte público, o ir en bici e incluso caminando si te queda cerca.

Busca nuevos supermercados donde la compra del mes te salga menos, vende cosas que ya no uses, o consigue algunas de segunda mano para ahorrar un poco más. Quizás puedes comprar los productos menos perecederos al por mayor y compartir la factura con alguien (productos de limpieza, comida en latas…), y por supuesto, aprovechar todas las ofertas que puedas analizando si es algo que de verdad necesitas y si el precio merece la pena contando con el coste de desplazamiento. Aunque no te sientas bien comprando un coche de segunda mano si lo preferías nuevo, piensa que estás haciéndolo por el bien de tu familia y el bienestar de todos.

Encuentra un rato sin interrupciones, siéntate con tu pareja a hablar de números, saca cuentas y ve qué decisiones puedes tomar para amarrar mejor el dinero.

***

elpibsube

4. Hacer un plan de ahorros y cumplirlo firmemente.

Hasta ahora hemos ido recortando gastos, mejorando nuestra situación y viendo dónde se nos va el dinero. Ahora es el momento de que esas decisiones den sus frutos.

Para explicarme mejor, en este apartado contaré mi caso personal. Dado que cada familia es un mundo, no es tan sencillo generalizar, pero seguro que viendo mi caso se quedan con la idea y pueden amoldarla a su situación. Vamos allá.

Hasta ahora hemos repartido siempre nuestro dinero en dos sobres, el sobre del sueldo y el sobre del ahorro. Hasta ahí bien, pero el problema se daba cuando, por alguna razón se acababa el sueldo. La única opción eran los ahorros. Otro error de este sistema era que todo el dinero que entraba iba al sobre del sueldo, y claro, si había dinero, todo estaba bien. Es decir, hay 50€ y nos pagan las horas extras del trabajo, 100€ más, perfecto. Habiendo 150€ puedo coger 20€ para comprarle algo a mi amiga por su bebé. Vale, bien, pero el problema es que, sabiendo que aún hay 130€ estás tranquila y es muy posible gastarlos, si no en eso en que “me gusta esto para mi hijo y está barato”. Al final, sacando cuentas, el sobre del sueldo casi nunca llegaba con algo al siguiente mes.

cartas

Por eso, he ideado un nuevo plan en forma de escalera. Ahora en lugar de 2 hay 4 sobres que alimentar, y el gasto va siendo escalonado.

  • Sobre 1. Sueldo
  • Sobre 2. Previsión de futuro próximo
  • Sobre 3. Previsión de futuro a largo plazo
  • Sobre 4. Ahorros

Y la mecánica es diferente. Nosotros pagamos todo en el banco, con lo cual lo que llega a casa es limpio, lo que sobra tras el pago de facturas, y dicho sea de paso en el banco dejamos céntimos cuando ya no falta nada más por cobrarse.

Así, cuando el dinero llega a casa se hace reparto. Hemos hecho cálculos y sabemos cuánto podemos destinar al ahorro, ajustándonos el cinturón al máximo, es decir, quitándonos los pequeños gastos de los que ya hablamos, las comidas fuera de casa y los caprichos así sea una camiseta de 5€.

Por eso, lo primero que hacemos es destinar una cantidad fija mensual al sobre de los ahorros. De esta forma, este sobre irá subiendo mes a mes y se convertirá en el colchón donde la familia descanse mentalmente, sabiendo que si viene una mala racha o una época sin trabajo, podrá mantenerse un tiempo. Y se trata de no tocar este sobre a no ser que sea estricta y realmente necesario. De ahí que la economía sea escalonada.

El resto del dinero que quede en el sobre del sueldo se distribuye, una parte para la compra de la comida del mes, otra para combustible y unos 30€ “por lo que pueda pasar”.

Mi marido debería librar dos días a la semana por contrato, pero libra uno y el otro se lo pagan, y además, le pagan las horas extras. Ese dinero no llega un día fijo, sino cuando al jefe le salen las cuentas, eso sí, mensual. Cuando llega esta pequeña suma, se distribuye entre los sobres número 2 y número 3. ¿Cómo? Eso dependerá de la cantidad que tenga cada uno en el momento y del objetivo que vayan a cumplir.

Para nosotros es así:

  • Sobre 1. Sueldo. Aquí se pone el dinero total del que disponemos a principios de mes (o cuando llegue el sueldo) y de ahí se hacen “transferencias a los demás sobres”.
  • Sobre 2. Provisiones a corto plazo. Este sobre es un “apoyo” al anterior. Se irá alimentando poco a poco durante el mes (no una cuantía fija, sino lo que se puede) y se tocará únicamente cuando en el sobre número 1 ya no quede nada y sea muy necesario. Por ejemplo, para comprar mis pastillas anticonceptivas (no lo puedo dejar pasar), para leche o algún alimento básico que se acabe antes de tiempo, para pañales… Es decir, para cosas que, aunque queramos no podemos dejar pasar. Pero eso, necesarias, porque por poner un caso si se acaban las compresas me remedio con tampones si tengo, espero que se entienda la idea…
  • Sobre 3. Provisiones a largo plazo. También se va llenando poco a poco quizás de 20€ en 20€, quizás a veces 100€, y es un apoyo cuando el mes nos ha ido mal y necesitamos tocarlo, o para cumplir un objetivo. En nuestro caso está destinado a ahorrar para hacer un pequeño viaje de vacaciones el próximo año (que a lo mejor son 200€, pero lo haremos sin remordimientos, ya que este año no pudimos por mucho que miramos precios bajos), a enfrentar el arreglo de un coche si se rompe, a los seguros de los coches cuando lleguen, a impuestos… Es decir, a todos esos pagos grandes que, cuando llegan, nos dejan sufriendo y deseando que llegue principio de mes otra vez para volver a cobrar. Este sobre se tocará si es totalmente necesario y ya hemos agotado los dos anteriores o si llega ese pago para el que está destinado.
  • Sobre 4. Ahorros. Aquí se pone una cuantía fija mensual y nos olvidamos de él. Va a hacer las veces de colchón familiar donde descanse nuestra tranquilidad económica, aunque de nada vale decir “gasto X porque en los ahorros hay bastante y si me hace falta tiro de ahí”. No. La idea es fijar una meta como ilusión para animarse a seguir y no tocarlo, y dentro de uno o dos años tendremos un buen pico. En nuestro caso, siempre hemos tenido la ilusión de montar un negocio familiar, pequeño, pero nuestro, y nuestra meta con este sobre, si todo sale bien, es esa, hacer un buen monto para el futuro. Volviendo al punto anterior, si hacemos cuentas y vemos que todos los meses podemos vivir bien, sin lujos y apartar aquí 200€, en un año tendremos 1400€, en dos 2800€… Cuando no lo esperemos tendremos una buena cantidad para pagar la entrada de un coche, para empezar un pequeño negocio, para no pedir tanto en una hipoteca…

Como ven, ajustando el cinturón, muy mal tiene que haberse dado el mes para llegar a tocar el sobre 4, con lo cual nuestros ahorros no sufrirán tambaleos y en lugar de reducirse, crecerán. ¿Gastaremos los demás sobres? Quizás sí, quizás no, pero es muy posible que el sobre de los ahorros quede intacto al final del mes.

Este es nuestro plan, conforme a nuestro sueldo y nuestras necesidades, pero claro está, a cada sobre se le puede dar el valor y el objetivo que necesite cada familia. Siendo constantes y acostumbrándonos a vivir con lo necesario, sin lujos, poco a poco podemos ir haciendo un buen fondo familiar que nos ayude a sobrevivir a esta crisis que tan ahogados nos tiene, o si no tienes mal sueldo o vives bien económicamente, te ayudará a evitar financiaciones cuando hagas grandes gastos o darte un buen viaje cuando quieras.

***

Llevamos dos meses con el plan y aún no nos hemos vuelto ricos, sobre todo porque empezamos en medio de una mala racha de la que no nos hemos recuperado, pero ahí vamos. ¿Qué les parece?

¿En casa tienes algún plan de ahorro y organización económica? Me encantaría saber qué opinas.

Anuncios