Cambios en el horizonte…

Alguna que otra vez he comentado que se nos acerca una época de cambios. Hasta ahora no he querido (ni podido) contar nada, hasta tener la confirmación de que el gran cambio se va a dar. He hablado de proyectos, y hoy les vengo a contar, o al menos, adelantar lo que va a pasar en esta casa a partir de septiembre.

El primer cambio, ese que va a dar el pistoletazo de salida para que todo lo demás caiga como ficha de dominó es que vuelvo a la universidad. Como lo oyen. Como era poco tener un niño intenso e inagotable, un sueldo muy justo y un horario malísimo para conciliar la vida familiar con la vida laboral de mi marido, me he liado la manta a la cabeza y he decidido volver a estudiar.

estudio

La razón es que, mientras yo hacía mi carrera, la ley cambió y, al terminar, obtendría un título ya viejo. Me sirve para trabajar, pero si alguien viene a por el mismo puesto con el título nuevo (europeo), tiene más posibilidades que yo. Además, claro está, que tener un título europeo te abre más puertas, o al menos, debería. Lo bueno es que mi facultad organiza un “curso de adaptación” de un año aproximadamente, y al terminar, tendré mi título adaptado a la nueva ley, y las mismas posibilidades de todos los que ahora sacan la carrera desde el principio.

No tenía mucho ánimo de volver a estudiar, menos con el panorama que tengo al frente, pero tengo una amiga que lo va a hacer y tras mucho oírla hablar del tema me animé. Pensé que en algún momento tendré que hacerlo, y mejor ahora que más tarde, sobre todo porque en algún momento esta posibilidad desaparecerá. Si espero a que mi hijo entre al colegio me veré mucho más limitada, y además, entrar con ella me supone ventaja, porque a la hora de hacer trabajos en grupo ya se cómo trabaja y nos entendemos bien.

No va a ser sencillo combinar familia-casa-hijo-marido-estudios-economía, pero tengo todas mis esperanzas y mi fe en que va a salir bien. Para empezar, tengo la universidad lejos, así que cada día tengo que recorrer unos 45km hasta casa de mis padres para dejar a mi hijo y a mi perro, deshacer el camino unos 15km para ir a la universidad, volver a casa de mis padres a recogerles y regresar a casa. Si añadimos preparar trabajos y exámenes, el cuidado de la casa, y que tendré un horario de tarde (de 15 a 21h), se que caeré en la cama redonda. Un punto negativo es que mi marido y yo nos veremos muy poco, porque al parecer tendré libres los martes y él no puede cambiar su día libre para el martes, así que el plano familiar va a estar complicado.

Yo puedo

Pero bueno, tengo ganas, cuento con el apoyo de mi marido, y lo vamos a conseguir, no se cómo, pero lo haremos. En parte es algo que necesito, un cambio de aires, ocupar mi mente en algo productivo, no estar todo el día en casa, y sobre todo, volver a poner en funcionamiento mi memoria, porque últimamente me cuesta un mundo poner atención y recordar las cosas.

Lo cuento hoy porque acabo de hacer la matrícula, ya está todo hecho y en septiembre empiezo. Solo rezo para que me den beca, porque el plano económico es, con creces, el que más me preocupa. El curso no es barato precisamente, y el gasto en combustible diario va a ser interesante. Algunos días, en función de cómo me vea, me quedaré en casa de mis padres, además de que me turnaré con mi amiga para compartir el gasto del coche, pero aún así, la suma económica me aterroriza.

Por eso, he ideado un nuevo plan de ahorros familiar que les contaré en el próximo post, y estoy poniendo mucho interés en la organización y las rutinas para que el cambio no nos cueste tanto. Por lo pronto ya les conté cómo estoy haciendo para organizarme en los cuidados de la casa, próximamente les hablaré de cómo lo hago con la alimentación y con la economía, porque todo eso depende de mí.

Con el blog seguiré, por supuesto que sí. Trataré de fijarme unos días para escribir ya que tengo que aprender a distribuir mucho mejor mi tiempo para aprovechar al máximo los minutos que tenga, pero no pienso dejarlo.

Si alguien sabe de algún truco para ahorrar de la forma que sea, me viene bien. Ya he hablado largo y tendido con mi marido sobre conducción eficiente para ahorrar al máximo en combustible. Así que en esas estoy, con muchas ganas de que empiecen las clases, pero también con cierto nervio por cómo va a darse todo. Sólo espero que mi hijo lo acepte bien y que nos podamos organizar de la mejor forma para que la familia se resienta lo menos posible.

Ya les contaré cómo vamos avanzando…

Anuncios