Mi día a día. ¿Cómo me organizo con la casa?

A día de hoy, con mis escasos 16 meses de experiencia maternal y mis muchas conversaciones con otras mamás sobre el tema, llego a la conclusión de que si algo nos preocupa a las madres es buscar la fórmula para llegar a todo y no morir en el intento.

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Hace un tiempo, en “¡Corre Mamá!”, comenté que no llegaba a todo. En aquellos momentos mi hijo tenía 4 meses y todo era más sencillo que ahora, aunque en su momento yo no supiera verlo. Por lo que he visto en estos 16 meses, el truco está en saber ver cuándo la situación está cambiando y amoldarse a ella. Adaptarse o morir.

Por eso, siguiendo la línea de un post en el que conté como hago para ahorrar gastos en casa, aunque la forma de hacer las cosas (que no la forma de ahorrar) ha cambiado, les cuento cómo hago para aprovechar el tiempo en casa y tratar de llegar a todo.

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Big Checklist --- Image by © Images.com/CORBIS

1. Objetividad, metas pequeñas y organización.

Esa es la clave que a mí me ha funcionado para poder llevar a cabo lo que tengo que hacer cada día.

Empecé por establecerme un planning y cumplirlo a rajatabla.

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Como ven, la idea es tener el objetivo de hacer algo cada día. Al principio no entendí el cambio y pretendía que, cuando mi hijo se durmiera, el tiempo me diera para hacer camas, cocinar, colocar loza, fregar, limpiar baños… Golpe de realidad y frustración al canto. Lógico.

Por eso, no me quedó otra que ponerme una meta diaria y ceñirme a ella.

Limpieza básica. Lo que hago a diario sin falta es limpiar el WC con lejía (para evitar infecciones), hacer la cama y la cuna, recoger la casa (que no haya cosas fuera de su sitio salvo juguetes), lavar-tender-colocar ropa y fregar-colocar loza.

Todas estas cosas las puedo hacer cuando mi hijo está despierto, aunque suelo aprovechar la mañana que MaridoBello está aquí para adelantar al máximo. También él se suele encargar de hacer cosas y es menos que tengo que hacer yo cuando me veo sola. La lavadora se pone por las noches cuando él llega para lavar el uniforme, así que de eso se suele encargar él. Se recoge por la mañana del tendedero, y como mucho, yo la coloco si él no ha podido antes de irse.

Limpieza más elaborada. Para poder llevar a cabo la otra parte de la limpieza, la que supone barrer-limpiar pisos, limpiar el baño a fondo, limpiar la cocina a fondo, cambiar camas, lavar cortinas, e incluso hacer limpieza de trastos y ropa que no se usa, necesito dedicar un día a cada tarea y correr como una bala durante la siesta de mi hijo. Tengo la ventaja de que los jueves mi madre viene a pasarse el día con nosotros, y aprovecho para dar un gran empujón a todo aquello que no he podido, o que hace semanas que no hago, como lavar las cortinas, los forros de los sillones…

Cocinar. En esta casa no se tira comida, y lo que sobre del almuerzo es para la cena o para mañana. En esto no puedo dejar que me coja el toro, porque mi marido almuerza fuera y necesita llevársela (aunque él se conforma con un bocadillo, pero dado su trabajo y el esfuerzo que hace no lo veo justo, y siempre le preparo comida “de verdad”).

Por ejemplo, supongamos que hoy hago pollo en salsa con arroz, y nos sobra arroz (siempre lo guardo en tupper individuales para no mezclar). Le añado una lata de atún, otra de millo (maíz), un par de palitos de cangrejo, un puñado de taquitos de zanahoria si tengo y tortilla francesa troceada, y mi marido ya tiene arroz tres delicias para llevarse mañana al trabajo. En ese sentido me quedo tranquila porque él tiene su comida hecha (no es raro que le cambien el horario sin avisar y a medianoche le digan que no empieza a las 12:00 sino a las 8:00, por ejemplo, así que siempre hay que estar prevenidos). Para el peque y para mi preparo cualquier cosa rápida al momento y listo, como por ejemplo sancochar dos papas y dos huevos, añadirle una lata de atún y un poco de mayonesa. Ese puede ser perfectamente un plato que nos salve un almuerzo o una cena cuando no hay tiempo para más.

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¿Cuándo hago las cosas? Lo grande, cuando mi hijo duerme. Hay cosas que no puedo hacer con él rondando por la casa, barrer porque me quita la pala y lo riega todo de nuevo, el baño porque no me gusta que esté cerca de lejías y demás, cocinar por el fuego… La comida si es algo rápido puedo hacerla, o si sólo necesitaré un fogón, que utilizo los de atrás, pero si lleva más trabajo tengo que esperar a que se duerma.

Lo de barrer y limpiar pisos es relativo. Además de tener cepillo para barrer tengo una mopa a la que le pongo recambios que recogen hasta lo que uno no imagina. Yo la prefiero al cepillo, recoge más y es más rápida y práctica. La idea es que, si tengo tiempo, paso la mopa a diario. Antes de pasarla le voy echando chorros de colonia al piso y así de paso refresco y perfumo la casa, además que al “mojarse” el recambio, recoge mejor la tierra y el polvo que encuentre. Para limpiar los pisos, como tal, con agua y fregona, dedico dos días a la semana.

Los miércoles son día sagrado, ahí solo cocino si no hay nada (o por la noche cocino algo para mañana) y limpio el WC. El miércoles es el único día que libra mi marido y lo dedicamos a disfrutar en familia. Como mucho, hacemos la compra de la comida del mes si hace falta (esperamos siempre al miércoles porque yo no puedo cargar peso).

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2. Distribuir horarios

De nada sirve una organización fija si no encuentras el momento para llevarla a cabo. En mi caso, mi marido empieza a trabajar siempre en un horario irregular, hasta el punto que no sabemos a qué hora empieza mañana hasta que termine la jornada de hoy. Es decir, que tengo que aprovechar al máximo el rato que él está en casa para hacer aquello que luego sola no voy a poder o sí pero me va a complicar, por ejemplo, ducharme, depilarme, o lavarme el pelo.

Las cosas grandes, como dije antes, espero a que mi hijo se duerma para correr como el rayo y que me cunda el tiempo. Me pongo metas cortas y hasta juego a mejorar mi tiempo para tardar menos. Quizás cuando termine me sobra algo de tiempo y se lo puedo dedicar al blog o a disfrutar de un café en tranquilidad.

Hay ciertas cosas que puedo hacer con él despierto, como hacer la cama, colocar ropa doblada o fregar y colocar loza. Para eso es mejor aprovechar el rato después a que se despierte, porque suele interesarse por los juguetes o entretenerse en algo, y me deja un pequeño espacio de tiempo para hacer aquello que no he podido.

¿Por dónde empezar? Una madre que esté todo el día en casa y además con hijos, sabe que la casa es más de lo mismo cada día. Por eso, muchas veces nos solemos preguntar por dónde debemos empezar para que nos cunda el tiempo. En mi caso, lo tengo claro. Si tengo dos opciones entre las que decidir, pienso en mi hijo. Por ejemplo: hacer la cama o barrer. Se que si barro con mi hijo despierto voy a tener un problema, no se va a estar quieto, me va a pisar lo barrido y a ensuciar de nuevo, me va a volcar la pala…; en cambio hacer la cama con él despierto no supone tanto problema, porque le pudo pedir que me traiga los cojines o entretenerlo de alguna manera si me complica la tarea. Por eso lo tengo claro, haría la cama mientras esté despierto, y barrería cuando esté dormido.

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3. Ser práctico y adelantarse a la jugada.

Tras mucho batallar con el tema he aprendido a llevar a ratajabla una premisa: “es mejor ensuciar poco que tener tiempo para limpiarlo” y tengo claro que lo haría igual aunque tuviera todo el tiempo del mundo. Yo no soy amante de la limpieza, lo hago porque no me queda otra, pero ya que lo hago, me gusta hacerlo bien. Por eso, me he dado cuenta que calidad es mejor que cantidad. Con esto me refiero a que si aprovecho el tiempo, no tengo tanto que hacer realmente.

Por ejemplo, si voy a comer yo sola, como directamente del tupper en que tengo la comida, si es sólo para mi hijo y para mi y podemos comer los dos de un cuenco, lo hacemos. Así tenemos menos que fregar después. Si voy a lavarme los dientes y salpico el espejo, aprovecho y le doy una pasada para limpiarlo, en vez de dejarlo “hasta que tenga tiempo de limpiar el baño completo”, de paso seco el lavamanos con un trapo y parece que nadie lo ha usado, aunque siempre que puedo me lavo los dientes cuando me ducho, así ensucio y tardo menos. Si a media tarde se me antoja un vaso de leche, en lugar de ponerlo en el fregadero, lo lavo en unos segundos y lo pongo a escurrir, de forma que evito que el fregadero se vaya llenando poco a poco.

En cuanto a practicidad, hay que ir viendo lo que a cada una le viene mejor. Por ejemplo a mí una cama hecha con varias capas de sábanas y colcha me supone mucho trabajo. Mi hijo siempre está a mi alrededor, así que suele sacarme la sábana del lado que ya está colocada o subirse y arrugarlo todo. Por eso, opté por hacer un cambio, comprarme un nórdico fino, que siempre me han gustado, y vestir la cama sólo con la sábana bajera y el nórdico. De esta manera, me he cronometrado y tardo poco más de 3 minutos en estirar y hacer la cama y la cuna, frente a los casi 10 que tardaba antes. Aún así, siempre intento mejorar mi marca. Cada minuto es oro.

Para evitar tener que preparar una lavadora, en casa hay una norma. Las toallas a la cesta y la ropa a la lavadora. Así, ya tenemos una lavadora preparada con la ropa dentro cuando llegue la noche, se añade el uniforme de MaridoBello, los productos, y a lavar. Cuando termine y se tienda esta tanda de ropa, dentro se vuelca la cesta de toallas, productos, y a lavar. Esto lo hacemos cuando hay mucha ropa o ayer no lavamos por haber poca, se pone una lavadora de ropa y otra de toallas. Cuando hay poca ropa, la de un día, se lava todo junto.

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Caso práctico

4. Ser consciente de la situación y no sentirse culpable.

Hasta hace poco tiempo sentía algo de rabia cuando mi hijo se despertaba y me cogía con el piso a medio limpiar o con la comida medio hecha, porque me sentía mal al no haber distribuído bien mi tiempo y no haber llegado a todo.

Terminé por darme cuenta de que no puedo estar en todos sitios a la vez y que no siempre salen las cosas como espero, así que aprendí a perdonarme a mí misma si, pese a todo, no conseguía cumplir con el planning del día. Si mi hijo se despierta a media tarea, intento terminarla como pueda, entreteniéndole de alguna manera. Si no puedo me doy por vencida y la termino cuando llegue mi marido.

Lo primero de todo es mi hijo, disfrutar con él, verle crecer, y si él tiene un mal día y no está por la labor de dejarme alejar mucho habrá días en los que no pueda hacer más que lo básico, e incluso días en los que ni la cama podré hacer porque no me dejará levantar del sillón con tal que esté con él. Así que me doy por satisfecha pensando que estoy aprovechando el tiempo con mi hijo, y que la casa puede esperar. Mañana será otro día y esperaré a que salga mejor…

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¿Y tú cómo te organizas con las tareas del hogar? ¿Añadirías algo a mi lista?

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