16 meses

16+

El peque de la casa ya tiene 16 meses, y tanto el padre como yo hemos notado un gran cambio.

Echando una vista rápida y general a mi hijo, los grandes cambios se basan en acentuar la necesidad de independencia con la consiguiente frustración si no consigue hacer algo y los enfados si le intentas ayudar. La cabezonería también se remarca, sabe lo que quiere y lo quiere ya, además de no aceptar un “no” por respuesta. En este sentido, la crianza y el día a día no está siendo tan sencillo, porque necesitamos imponer nuestros límites, y le guste o no, hay cosas que no debe hacer o que no se le van a permitir, se ponga como se ponga; lógicamente no es fácil de convencer, no se baja del burro, y nos cuesta mucho lidiar con su carácter día a día. Todo esto nos lleva a tomar medidas más estrictas de lo que quisiéramos, aunque no dejo de sentirme mal viéndole vivir de rabieta en rabieta. Hablaré de ello más extensamente.

Por el lado positivo, el vistazo general se centra sobre todo en su alegría, sus ganas de sacarnos sonrisas. Últimamente habita en él un pequeño payasillo que le hace repetir y repetir eso que ve que nos gusta, cuando se le ocurre decir o cantar algo nos llama y nos lo repite con una sonrisa de oreja a oreja, y por supuesto, se pasa el día “buscándonos” (sobre todo a mí que siempre le sigo el juego) para que le persigamos por la casa mientras él corre entre gritos y carcajadas en busca del otro como refugio. Se ha vuelto un besucón (esa etapa en la que dejó de dar besos ha pasado a la historia), se pasa el día entre besos y abrazos, y algo que me encanta es que si le pido un beso me agarra la cara con las manos y me lo da mientras me abraza.

CARÁCTER, SOCIABILIDAD y HABLA

Sigue siendo un niño tímido de entrada, pero cuando se siente a gusto y en confianza da rienda suelta a sus ideas, reparte besos y saludos e interactúa con todo aquel que le gusta. También muestra interés por algunas de esas personas que antes no quería ni en dibujo.

Su carácter fuerte, su genio, su gran temperamento marcan nuestro día a día. Si el dice “sí” tiene que ser sí, y si le muestras que no puede o no se debe, se enfada. Es muy poco tolerante a la frustración y se enfada incluso en esos escasos minutos en los que se entretiene jugando solo, porque se le ocurre hacer cosas que no son posibles, como por ejemplo meter un juguete grande dentro de uno más pequeño.

Cuando se enfada, se cierra en sí mismo y él mismo te grita “¡ya ta!” reclamando su espacio para que le dejes tranquilo unos minutos. Cuando se le pasa, viene a buscarte. Esa misma actitud tiene cuando te intentas meter en su juego y explicarle algo. Es un niño libre.

En cuanto al habla, el tema da para otro post. Muchas veces necesito pedirle que se calle porque intentamos hablar MaridoBello y yo y no hay forma de escucharnos. Si no son gritos, son balbuceos, cantes y palabras sin sentido que repite sin parar cual locomotora atascada, y llega un punto en que estresa al que tiene al lado. Eso sí, en la calle es un otro, un niño silencioso que ni se nota por donde pasa si no fuera porque va saludando a todo el mundo mil veces.

Ha desarrollado una mamitis un tanto extrema, hasta el punto que sólo acepta que yo le cambie el pañal, no soporta que me aleje unos metros si estamos con más gente y en seguida corre detrás de mi, o si alguien intenta llevárselo de paseo, como mi padre ha hecho mil veces con él, al recorrer unos 20 metros pregunta por mi y empieza a tirar en sentido contrario para regresar. Si soy sincera es bonito sentir ese apego, me gusta que me prefiera por sobre todas las cosas, pero cuando no es posible cumplir con su deseo, no es agradable escucharle llamándome a gritos y llantos.

Es pequeño, lo se, pero no tiene un ápice de paciencia, y ha llegado a llamarme 3 veces en un sólo segundo (verdad verdadera). Por si acaso no me entere, me grita o me pega manotazos, así que sí o sí tienes que escucharle. Un caso que se me da mucho es que me ve bebiendo agua y quiere. Nada más pedirla cojo su vaso, abro la botella, le sirvo un poco y cierro la botella, vamos, como todo ser humano con una botella de agua que se disponga a beber. El caso es que yo lo hago con gritos de fondo de “mama, aba!”, “amá! aba!”, “abaaaaaa!” y posiblemente en ese momento yo aún no haya ni destapado la botella. Un día quise contar y me cansé a las 5 de la tarde (desde las 11:00) con un total de 170 “mamás” y sus variantes, que puede ser “mamá”, “mama”, “ama”, “amá”, “AMAAAA!” en función de lo que yo tarde en responder. Sobra decir que vivo en un estrés-agobio constante, sobre todo por no poder explicarle que espere un segundo que ya estoy abriendo la botella y enseguida le doy agua. Es un poco frustrante…

Bueno, sólo les digo que me llama insistentemente hasta en sueños, y cuando corro a ver que pasa está dormido como un tronco y con la sonrisa de oreja a oreja. (En esos momentos mi cara es como la del muñeco de whatsapp que tiene los ojos así ¬¬)

Por todo lo demás ha sumado nuevas palabras a su lista, algunas que se inventa, algunas que nos oye y repite mil veces. Le encanta aprender palabras nuevas y repetirlas al ver que a nosotros nos gusta oírlas. Para no cansar, una de las más cómicas es “¡a yiám!” o algo así, con el brazo señalando al cielo, para imitarnos cuando mandamos al perro “¡al sillón!” porque se pone de pesado cuando nos ve prepararnos para salir.

Curioso es que aún no dice la “o”, pero se las ingenia para decir palabras que la contienen, como “paloma”, que para él es una “auma” y lo grita cada vez que las ve volar.

La expresividad, la comunicación ha mejorado mucho y me quedo con eso, aunque deseo que crezca un poco más para poderle explicar muchas cosas que nos suponen drama diario.

También ha empezado con las manías, la forma de expresarse ha cambiado, muestra que siente asco por las pelusas o las plumas de pájaro con la lengua fuera. Cuando se enfada dice “ya ta!” para que le dejes tranquilo, pero como si fuera un “ya taaauuuu!” con la boca en forma de “o” que dan ganas de comértelo, y mientras sigue enfadado sigue con la boca en forma de “o”. Además le ha dado por andar por la casa con un solo zapato, siempre se quita el mismo, y de ir agachándose poco a poco mientras camina hasta caminar en cuclillas. Verle en un show.

Y algo que me llama la atención tan pronto es que ha empezado a mostrar interés por la zona genital, toca y jala siempre que tiene oportunidad.

FÍSICO, ESTATURA, PESO, AGILIDAD, SALUD, DENTICIÓN

Es un niño, no delgado, sino atlético. Tiene los músculos remarcados y provoca envidias en su padre. No tiene un sólo gramo de grasa, pero es normal, no para un segundo.

Mide 86cm y ronda los 11,5kg.

En cuanto a agilidad y energía, se le sale por los poros. Es una pequeña lagartija escurridiza que todo lo toca, todo lo quiere saber, se sube y se baja de los sitios con una agilidad asombrosa, y tiene un aguante y una fuerza que ya los quisiera yo. Sigue sin saber qué es una fiebre o una molestia de algo y está sano como una manzana. Eso también lo quisiera yo.

Nos cuesta mucho mantenerle sentado en el coche, sobre todo en trayectos de curvas y nos obliga a hacer varias paradas para un trayecto de 45min. Estamos pendientes de llevar a cabo un experimento con el dvd portátil en el coche, a ver si “pepapú” (Peppa Pig), que ha entrado con furor en esta casa, nos ayuda a sobrellevar el momento.

De los dientes no hablé en el post anterior, pero mejor porque ahora quedará más completo. Entre los 15 y 16 meses le salieron dos muelas, una primero y la otra a las dos semanas, con lo cual ya las tiene las dos completamente fuera y al mismo nivel. Esto me da mucha más tranquilidad a la hora de comer porque controla mejor, mastica mejor y yo me siento más segura. En total tiene 8 piezas, 6 arriba y sólo 2 abajo, lo que le hace una sonrisa muy graciosa y pícara.

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Estos son los que tiene (en verde)

Culpa de esto son los malos humores que se gastaba hace unas semanas, y es que en esta casa, la etapa de enfados más constante significa que hay un diente cerca. Ha vuelto a echárselo todo a la boca y últimamente se muerde mucho los dedos, con lo cual pronto tendremos más.

ALIMENTACIÓN

Se ha frenado mucho últimamente y nos hemos dado cuenta que es debido al calor, pero estamos medianamente tranquilos viendo que su agilidad no merma. Come de todo, o casi todo. No quiere la fruta ni en pintura; hace poco descubrió la sandía y fue amor a primera vista, pero ya no la quiere ni en fotos. La pide sí, pero la escupe. Alguna que otra cosa, sobre todo por textura, también la escupe, pero por lo general acepta variedad.

Seguimos comiendo mixto, es decir, a trozos y purés, pero vuelve a atravesar esa etapa en la que no quiere estar mucho en la trona y enseguida se quiere ir. También rechaza el biberón del desayuno, que sustituimos con un vaso de leche y petit suisse. Ya hace todas las comidas con nosotros en la mesa, con lo cual el momento relax del biberón sólo ha quedado para la noche, aunque es bebérselo, ponerle la tapa y correr a seguir liándola.

SUEÑO

Sigue más o menos en su línea, pero si ya es complicado que se duerma a una hora decente, el calor no nos lo está poniendo nada fácil. El día anterior a su cumplemés no durmió absolutamente nada de siesta, despertándose a las 10 y algo de la mañana y durmiéndose por obligación a las 12 y algo de la noche. Seguía y seguía y seguía y el día parecía no tener fin. Por suerte fue algo pasajero de un día, y ha vuelto a sus siestas de hora y media o dos horas al mediodía. Solemos dormirle alrededor de las 23h y duerme toda la noche, hasta las 6-7 que se viene a la cama y ya no hay forma de seguir durmiendo porque nos fríe a empujones, patadas y puñetazos.

INTERESES, HABILIDADES y DESTREZAS

Para no cansar mucho, resumiré lo más que pueda. Su mejor entretenimiento es un libro de “pepapú” que tiene destrozado porque le ha arrancado las tapas y en una de las páginas Peppa no tiene cara, pero le encanta y se duerme con él. Todo porque ha aprendido a reconocer quién quien en los dibujos y no se cansa de repetirlos, una y otra vez, hasta el punto de tenernos hasta el moño con la dichosa cerda volvernos locos.

Jugar no juega, destroza, tira todo y se va, riega los juguetes por la casa y a otra cosa. Lo único que le entretiene como para pararse unos minutos es la arena en la playa y los terrenos de piedras y tierra en los que acampan sus abuelos. Si no hubiera tanto viento en la zona le ponía un arenero en la terraza.

No para quieto un segundo, busca, toca, coge, tira, se sube, se baja, corre, baila, grita, habla… a veces todo a la vez. Él sólo llena la casa como si hubieran tres niños, y se nota un montón cuando está dormido, porque es cuando único hay algo de silencio en casa.

Ha mejorado mucho la pinza, la puntería (tira las piedras directamente al dedo gordo del pie y no un centímetro más allá), chuta la pelota cuando quiere (aunque prefiere lanzarla)… Sigue sin detenerse unos segundos en dos juguetes, en el detalle, en armar legos por ejemplo, él lo quiere todo a lo grande, poner aquí, quitar allá, y se pasa el día buscando nuevos inventos.

Por la calle quiere ir siempre suelto, y si da la mano y otra persona le pide la que tiene libre, se suelta del otro lado, es decir, solo una mano cogida. Los supermercados son una odisea y más si ve alguna mujer que le guste. Sí, han oído bien. En una ocasión tuve que decirle “adiós nene, me voy”, a ver si me seguía porque no había manera y el con su gran sonrisa me miraba diciéndome adiós y me señalaba a la chica (de mi edad o más, y muerta de risa) mientras me decía “a nina” (una niña) y señalando a la chica, pero seguía clavado en el suelo.

Es un pizpireta con cara de golfo que llama la atención allá por donde pasa.

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Sin más, ya para no cansar, estos han sido nuestros avances llegados a este punto. No está siendo fácil, pero lo seguimos intentando. Por cierto, algún consejito para que coma fruta no me vendría nada mal, porque el padre está desesperado porque el niño no come fruta.

¡Besos a todos!

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Por si alguien no se ha enterado ya, ¡estamos de sorteo!

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