#AZdelaMaternidad… Mi epílogo.

(Al publicar este artículo todas las letras que conforman mi Diccionario Maternal están editadas y listas para publicar, pero por falta de tiempo no han podido salir antes que el epílogo, que es el broche final a toda esta aventura. Por esa razón seguirán apareciendo algunas letras más tras la publicación de este post, con la finalidad de que toda la información vea la luz).

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Con este post termino mi Diccionario Maternal, y quiero que sea un homenaje a esta gran iniciativa. Este carnaval organizado por Verónica (Trimadre a los Treinta) que conocí tarde pero a tiempo, ha sido una experiencia inolvidable.

En este carnaval he destapado mis sentimientos, mis miedos, he hablado con el corazón en la mano, he dado noticias, he intentado que vieran mi maternidad a través de mis ojos. Escribiendo he derramado lágrimas al ser consciente de lo grande que es mi amor de madre, y es que, aunque a veces la responsabilidad que esto conlleva asusta, soy consciente de que estoy viviendo la mejor etapa de mi vida.

Este hermoso carnaval, que ya forma parte de la bitácora de mi vida, y que de seguro recordaré con cariño, me ha traído grandes emociones. Ha sido un camino de enseñanzas, pero también de heridas, porque a veces hay que ponerse los zapatos de los demás para entender. Ser madre siempre fue mi sueño, y sin quererlo, se ha convertido en mi mejor universidad, porque aprendo más que en la mejor carrera de mi vida. He aprendido que la genética no siempre reparte de la mejor forma, pero lo haga como lo haga, siempre da en el clavo.

Gracias a esta etapa en la que entré por causalidad, porque estoy aquí porque quiero, he hecho grandes descubrimientos. He aprendido a ver la magia en las pequeñas cosas, a disfrutar de películas infantiles como Wall-E y ver a mi hijo en su reflejo, a no darle tanta importancia a mi facha ni a lo que piensen los demás, a disfrutar de la intimidad de pareja como se puede y cuando se puede, y a entender que aunque en el futuro no tenga el yate que siempre ansié, tengo y tendré siempre lo mejor del mundo.

Mientras fui formando mi propio Diccionario Maternal, me reafirmé en que mi mundo está completo, y por ahora no necesito más. Aunque a veces tengo que recordar a los demás que soy X, no sólo “la madre de Dante”, me hace feliz que me llamen así. Porque siento que lo mejor que he hecho en mi vida ha sido eso, dar vida. Porque gracias a él estoy teniendo las mejores vivencias del mundo. Porque mi pequeño kamikaze ha llenado nuestras vidas de golpe, dándole un completo jaque mate a nuestros ideales de bebé relajado y tranquilo, porque siempre fue todo lo contrario. Y es que siempre pasa, que eso que  tanto imaginaste, llegados a la realidad no se cumple como esperabas, y que en muchas ocasiones resulta incluso mejor. Por eso se que mi Terremotillo llegó dispuesto a conquistarnos y a completar la felicidad que yo ya tenía junto a su papá y a Quiqui.

Gracias a este carnaval, he conocido gente maravillosa, realidades diferentes a la mía, pensamientos y sentimientos nuevos que me han hecho reconsiderar las cosas y darme cuenta de muchas otras que nunca pensé. Esto es lo importante, lo que más valoro, lo que de verdad quedará en mis recuerdos…

Gracias por leerme y por seguir aquí.

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