#AZdelaMaternidad…con la R: “Responsabilidad”

“Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente”. Esta es la cuarta acepción que la RAE otorga a la palabra responsabilidad y, dicho sea de paso, la que más me ha gustado de todas.

Siempre me he considerado una persona responsable, de hecho, me gusta que se me considere como tal porque me esfuerzo a diario para que así sea. Desde siempre he sido consecuente con mis actos, me gusta responder ante la situación y a los demás como merecen.

Mis padres jamás tuvieron que llamarme a altas horas de la noche para reclamarme por no llegar a casa, ni preguntarme dónde andaba. Sobre todo con ellos he sido muy rígida, me gusta avisarles cuando llego y cuando estoy apunto de salir, me gusta que sepan dónde estoy en todo momento. Por su tranquilidad y por la mía propia. Claro está, mi vida ha cambiado, ya no soy la misma de antes, ni vivo debajo de su techo, no tengo que dar explicaciones. Aún así, me gusta tener a mi madre sobre aviso, porque se que le asusta mucho todo lo relacionado con el coche y la carretera, más aún desde que tuvimos aquel accidente… Por eso, quiero que esté tranquila y sepa que estoy bien, así que cuando voy a ir a algún sitio con el coche, le digo que entro y que salgo. Curiosamente, ella también ha tomado esa costumbre y me avisa cada paso que da.

Nadie me enseñó nunca esto, nadie me exigió actuar de esta forma, lo hago por responsabilidad. Me siento en la obligación de que mis padres estén tranquilos sobre mi persona, que sepan que estoy bien, y no me cuesta nada enviar un mensaje a mi madre para informarla de lo que hago.

Cuando tengo un proyecto entre manos, ya sea individual o en grupo, me esmero en ser una de las primeras en terminarlo, en cumplir con mi labor. No me gusta ser la última en repartir sus cartas, ni mucho menos que la gente tenga que estar esperando por mi. Así me reste horas de sueño o tiempo de otro quehaceres, lo primero es lo primero, y si me comprometo, cumplo a rajatabla.

El mayor proyecto que tengo, mi proyecto de vida, es criar a mi hijo, educarlo en buenos valores, darle lo mejor que tengo. Claro que somos una familia, una pareja, dos para educar, pero pienso que, inevitablemente, cada uno lo hará a su manera. Aunque el objetivo final sea el mismo, no todos recorremos el camino de la misma forma. Por eso, yo me ocupo (y preocupo) de mi forma particular de criar.

Criar a mi hijo, forjar una buena base en él, darle buenos valores que el día de mañana le abran las puertas al futuro que él escoja, son mis prioridades día a día. Sí, porque educar, educamos a diario, en todo momento, aún cuando no estamos siendo conscientes de lo que hacemos o decimos. Nuestros hijos son como pequeñas grabadoras que todo lo reciben, incluso aquello que no quieres que haga o repita. Somos su mejor ejemplo, y aunque no lo pretendamos, todo lo copian. Tarde o temprano empiezan a hablar y en ellos vemos actos o formas de expresión de papá o mamá, algo que ya está grabado a fuego y, si no nos gusta, es muy difícil de quitar.

Por eso tenemos una gran responsabilidad, porque en esto de la crianza no se vale hacer borrones. Si no nos queremos arrepentir de algo en un futuro, es mejor hacer las cosas bien desde el principio, y para eso es fundamental la responsabilidad.

No se si soy la única, pero leo la definición de la RAE y lo primero que me viene a la mente es la maternidad. Según la RAE, se trata de una capacidad para reconocer y aceptar las consecuencias de algo que hacemos libremente, y no hay decisión que deba ser más libre que la de tener un hijo. Cuando tomamos la decisión de ser padres estamos firmando un contrato de por vida y, con ello, reconociendo y aceptando sus consecuencias. Nos guste o no, es un hecho irreversible, sin posibilidad de devolución, y hagamos lo que hagamos, tendrá efectos en el futuro.

Aunque aún no me quita el sueño, educar de buena forma a mi hijo es algo que me interesa mucho, es algo en lo que me esmero día a día y, porqué no decirlo, también es algo que me asusta. Él es como un papel de cocina superabsorbente, todo lo coge aunque yo no quiera, pero quiero que coja lo mejor. Por eso me esmero en ser un buen ejemplo, en rectificar mis errores sobre todo cuando él esta delante, como no cruzar un semáforo en rojo o respetar una señal de STOP a rajatabla, no convertirlos en “ceda el paso” como he hecho en ocasiones en las que llevo prisa. Dar siempre las gracias, los buenos días, tratar a los desconocidos con respeto… pienso que el mejor ejemplo es el que se ve, no el que se predica, por eso día a día me esfuerzo en reforzar aquellas cosas en las que suelo resbalar.

Criar y educar a un hijo no es fácil, pero creo que algo básico debe ser la responsabilidad por sus propios actos, por su compromiso con los demás, por la necesidad de los otros. Ser responsable no se compra en ningún sitio, pero se olvida fácil. A veces pienso que si las sociedades fueran más responsables y consecuentes con lo que tienen entre manos, nos iría mucho mejor…

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