14 meses

Este mes me ha llegado enseguida, creo que porque los fines de semana mi pequeño terremoto, mi mascota y yo nos vamos a pasarnos el sábado y el domingo con mis padres a la playa, que se van de acampada. Al pasar casi todo el fin de semana fuera de casa, el miércoles (día libre de papá) parece que también llega antes….y en definitiva, las semanas pasan más rápido. Sin darme cuenta, hemos cumplido 14 meses de felicidad con tropezones.

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CARÁCTER, PERSONALIDAD

Sigue remarcándose su carácter fuerte allá por donde pasa, y creo que será algo que no faltará en próximas entradas. De ideas claras, de decisiones firmes, cabezota como él solo. Los berrinches siguen haciendo gala en nuestros días, se reinventa y busca nuevas formas de oponerse al establecimiento de límites, aunque con un poco de táctica y un mucho de paciencia vamos avanzando en ese terreno. De esto hablaré en unos días..

También hemos mejorado mucho en su trato con mi mascota. Ya contaba en la entrada de los 13 meses que no perdía ocasión de maltratarle de todas las formas que se le ocurría, pero parece que remite. Misteriosamente y de la noche a la mañana se ha vuelto mucho más cariñoso con el perro, hasta el punto de meterle de nuevo en el comedero el pienso que riega por el suelo mientras come (empujándolo incluso para que saque la cabeza del comedero y poder meter los granos, con lo cual el animal me mira como si me preguntara “¿este niño no tiene juguetes para entretenerse?” porque no lo deja comer tranquilo, así que termina por desistir y volver cuando el peque está con otra cosa), venir corriendo a pedirme las barritas que tanto le gustan a MiMascota para dárselas él, y darle abrazos cuando le da el punto. Asombrada me tiene. No se si tomármelo como una nueva etapa, o como el ojo del huracán, que lo peor viene después. Veremos en qué deriva…

Sigue buscando en qué ayudar, en qué cooperar, y si ve algo por el piso que no sea un juguete suyo, o algo fuera de lugar enseguida me lo trae. Como no le dejo coger mi teléfono, cuando lo ve a su altura me lo trae corriendo diciéndome “a papá” como que papá está llamando, tal y como le hago con su teléfono de juguete.

En cuanto a su sociabilidad sigue siendo un niño amable y sociable, saluda a todo lo que ve, en especial a todo perro con el que se cruza, llamándole al grito de “¡Oye!” (dice “aye”), con la mano abriendo y cerrando la palma, y tirandole besos para que venga. Le cuesta aceptar a los desconocidos, aunque menos, pero quien no le gusta, no le gusta y punto. No hay intento que valga.

AVANCES, DESTREZAS, APRENDIZAJES

Al pasarse prácticamente el fin de semana en el camping con mis padres, ha desarrollado una habilidad tremenda para caminar y casi correr entre piedras y tierra, disfruta como loco jugando y embarrándose hasta los ojos y cae rendido por la noche. Me alegra mucho verle disfrutar a su aire y sin tener tanto en cuenta dónde estoy. Mi madre me ha pedido que se lo deje una noche allí, pero es verme preparar todo para marcharme y empieza a decirme “a mamma, nene” “a mamma, nene” y se va por el lado del coche en que está su silla para que le suba, así que por ahora la abuela va a tener que esperar.

Ha empezado a desarrollar, aún más, una mamitis sana. Estando en casa, mientras cocino, frego la loza o la coloco, se sienta a jugar a mi lado, y me acompaña a cada esquina de la casa que voy para volver a sentarse a jugar a mi lado. Aunque no lo parezca es un avance, porque ha pasado de no dejarme mover casi y de reclamarme para jugar con él a cada rato, a entretenerse unos minutos él solo a mi lado. Para mí ha sido una bocanada de aire fresco porque me permite hacer algo durante el día.

En cuanto a destrezas mejora su puntería y motricidad fina, porque disfruta de lo lindo arrancando la etiqueta de cada envase que pasa por sus manos, enroscando y desenroscando botellas, y metiendo cosas pequeñas en otras pequeñas, por ejemplo, trocitos de papel en una pieza de lego.

Ha dejado de echarse tanto el mundo a la boca, o al menos, aquello que siempre le digo que no parece ir asimilándolo (el pienso del perro, los trocitos de papel que arranca de las etiquetas, las pelusas..) pero aún así, lo que se mete en la boca por error sigue avisándolo para sacarlo.

Muestra interés por ayudar a bañarse (me ayuda a enjabonarle el cuerpo a su manera) y le encanta, es nombrarle el agua y salir corriendo con ropa y todo a intentar meterse en la bañera. También intenta aprender a vestirse y ayuda en todo lo que puede, levantando los pies (cuando está de pie) para que le quite los zapatos-calcetines-pantalón, etc.

Desde hace unos meses se bebe el biberón él solo, pero es ahora que realmente puede con el peso y que lo levanta cuando nota que se está acabando. Hace mucha más compañía al preguntarlo todo, al querer saber y al estar siempre entre mis pies.

EDITO para añadir que justo hoy ha empezado, porque sí, a beber él solo de un vaso.

ALIMENTACIÓN, HORARIOS, SUEÑO Y HABLA

No deja de comer en todo el día, aunque haga sus comidas principales, se pasa el día rumiando todo lo que ve. Y es que no me extraña, no para en todo el día. Si le ofreces comida, ahí tienes un amigo.

Ya come prácticamente de todo, aunque marisco y frutos secos no. Los purés y caldos a cucharadas y lo demás a trozos, como nosotros, pero con las manos aún. Ha mostrado interés en comer con la cuchara, y estoy muy tentada a dejarle, pero esperaré a que haga un poco más de calor para ponerle sólo en pañal y que pringue lo que quiera. Se cansa pronto mientras espera las cucharadas, así que sus comidas suelen combinar un poco de caldo-crema-puré, y un poco de algo sólido para que vaya comiendo él también a su ritmo. Eso sí, no le hace ascos a nada. Todo el que le da algo de comer se alegra de poder hacerlo porque a nada dice que no. Sale a papá 😀 .

En cuanto a los horarios, los hemos regulado con paciencia y poco a poco. Suele despertar sobre las 9:00h (a veces un poco más tarde), y desayuna. Sobre las 13h da las primeras muestras de cansancio, así que almorzamos, y me acuesto a su lado hasta que se duerme. Suele despertar sobre las 16h, y un rato más tarde, alrededor de las 17h merendamos. Sobre las 21h, que ya suele estar papá en casa o a punto de llegar, cenamos con él, lo bañamos y a las 23h más o menos ya suele estar dormido. Por la noche se despierta alrededor de las 5h-6h para venirse a nuestra cama y ahí se queda hasta que se despierta por la mañana.

Claro está, no es un reloj, y hay días en que las cosas varían, pero poco más o menos intento mantenerle este patrón para que se habitúe, sobre todo para que pueda disfrutar de papá cuando está en casa y que papá se acueste a una hora decente para poder rendir mañana.

Por eso, el sueño varía según el día que haya tenido, pero podemos decir que vamos entrando en la normalidad al poder empatar 5 o 6 horitas de sueño seguidas. Cuando se viene a nuestra cama nos termina echando entre patadas y puñetazos, y cuando lo consigue se estira cual estrella de mar y duerme como un marqués al menos una hora más.

En cuanto al habla, va aprendiendo nuevas palabras que le enseñamos y otras directamente se las inventa, pero así todo le corrijo con el nombre correcto de lo que pide. Algo que me encanta es que ha aprendido a avisar que tiene caca, lo cual me parece todo un avance. Así, en resumen rápido y para no cansar, dice “aba” (agua), “a caca”, “papá”, “mamá”, “abu”, “quiqui” (mi perro), “aeca o aeta” (galleta), “pan”uno de sus apellidos, su nombre si le preguntas cómo se llama, a las piedras las llama “papas” y no hay quien le saque de ahí. Llama a todo perro que ve por la calle. Si le dices “tráeme tal cosa” que él sepa que es, lo trae. Responde a dos indicaciones como “coge el pañal (1) y llévalo a la basura (2)”. Hace ligeras frases, por ejemplo ayer, mi madre le dijo “nene dile a mamá que te de agua para abu” y después de repetirle varias veces, vino a mi y me gritó “maaa!! (cual baifo en un barranco)”, le pregunté “¿qué mi niño?” y me dijo “maaa! aba abu”. Sorprendidos nos quedamos. También sabe el sonido de ciertos animales: burro, lobo, gato, león y de Pluto, el de Mickey Mouse. Y sabe dónde está su pelo, sus pies, su nariz y su rodilla.

Por supuesto, no falta el “este es?” para preguntarlo todo. Reconoce el coche de su padre por la calle, aunque lo asemeja a todo furgón blanco que ve y me pregunta “¿este? ¿papá?”.

Me paso el día hablándole, enseñándole, respondiendo lo que me pregunta, y eso se nota. Eso sí, nada de “totó”, “brum, brum”, “papos” ni vocabulario infantil, las cosas como son: perro, coche y zapatos. Él parece un lorito intentando repetir todo lo que le digo, y orgulloso de aprender.

Y ya para terminar, como dato curioso he de añadir que, al pasarme casi todo el puente fuera de casa y llegar sólo para dormir, no había tenido ocasión de jugar de nuevo con una bicicleta estática que tenemos en casa, que no le dejamos tocar pero tiene una ruedita que le llama poderosamente la atención. Anoche al llegar y verle de nuevo junto a la bicicleta, me da la sensación de que pegó un estirón considerable en estos días, porque se le ve mucho más alto. El mes que viene tiene revisión pediátrica, veremos qué me dice.

Estos son los últimos avances de mi Terremoto. Ahora, ¡a por los 15!

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