#AZdelaMaternidad… Con la X: “X, yo soy X”

Mi nombre empieza por X.

Siempre he dicho que soy rara, diferente a las demás, y esta es una más de las características que me diferencian. Nombre poco reconocido, nombre raro para los oídos de muchos. A la inmensa mayoría que tiene que escribirlo, tengo que advertirle: “se escribe con X”. En el peor de los casos me toca deletrearlo. Y si es por teléfono, ya me di por vencida hace mucho tiempo, por más que me pregunten mi nombre, nadie me llamará como es. Variantes de todo tipo, pero nadie da en el clavo.

Y a mi no me parece raro, no me gusta, pero no me suena extraño, es más, diría que su pronunciación es más que sencilla, pero bueno, tiene X, así que de entrada choca.

Aún así, desde que fui madre paso desapercibida. Ha sido como pasar a segundo plano, o al último. Directamente.

Cuando hablo con mis padres por teléfono la pregunta es: “¿cómo está mi niño?” “¿qué comió hoy?” y si él se anima a “hablarles” por teléfono, ahí me quedo como una tonta minutos y minutos esperando. Puedo irme que nadie se da cuenta.

Y mis suegros llaman “para saber cómo está el niño, y de paso, cómo están ustedes”.

Eso es, “de paso”. Desde que nuestro Príncipe nació pasamos completamente a interesar “de paso”, es decir, después de minutos de carantoñas con el niño, recuerdo que estás al lado y “de paso” te pregunto cómo estás.

No me molesta, en absoluto. Al principio no lo llevaba nada bien, principalmente por eso de que en el embarazo todo son cuidados, halagos a tu figura-barriga y preocupación por saber cómo va todo. Una vez das a luz te das cuenta de que todo ese interés hacia ti era indirecto, el interés era realmente por el bebé.

Por suerte, con mi marido la situación no ha cambiado nada. Hasta podría decir que para él sigo siendo la misma de antes del embarazo, es decir, se sigue preocupando por mis intereses, por mi salud si estoy enferma (me cuida hasta el punto de no dejarme mover casi), me da masajes en la espalda siempre que me duele y no puedo conciliar el sueño por las noches… Es decir, que al menos él sigue pensando en mí como antes, para el resto soy “la madre de”.

Y eso me encanta, lo admito.

Hace dos días, justo el Día del Padre, Príncipe no paró de decir “PAPÁ” en todo el día, y tanto ayer como hoy no se cansa de repetirlo. Es precioso escucharle decirlo y ver la cara de emoción de su padre. Aún no sabe a quién se refiere con eso, pero si le pides que llame a papá cuando no está en casa, se va directo a la puerta y le llama, así que imagino que algo va asimilando.

¡Yo también quiero!

Por eso, como empezó a decir “papá” sin pedírselo como regalo a su padre en su gran día, confío en que me tenga ese regalo a mí también, y que a partir del día 4 de Mayo, el Día de las Madres, yo deje de ser X para ser “MAMÁ”…

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“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

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