#AZdelaMaternidad… Con la N: “Noticias”

¡Cómo nos gusta recibir buenas noticias!

A lo largo de mis 24 años he recibido muchas noticias. Algunas han sido buenas, otras tantas malas y dignas de olvidar, pero sin duda, las noticias que giran en torno a mi hijo las recibo con un tono diferente, con un aire plagado de susto e impotencia que no sabría describir.

¿La mejor noticia que he recibido en mi vida? La confirmación de que mis sospechas de embarazo eran ciertas. Respondo rápido y sin dudarlo. ¿La segunda mejor noticia? Saber que era un niño. Siempre quise que el primero fuera varón, pero sinceramente, cuando supe que estaba en camino, sólo quería que viniera bien. Sin embargo, fue una gran alegría saber, a las 12 semanas, que era un niño, pues tenía su nombre guardado desde hacía más de un año, antes incluso de conocer a su padre. Y me alegró mucho saber que era un niño, porque mi respuesta fue “es él”.

¿Una de las peores que recibí? Fue en la semana 20 de embarazo. Los médicos nos dijeron que había un problema. Tenía arterias uterinas patológicas. Eso me llevó a estar de reposo durante dos semanas interminables, e ir a medirme la presión arterial cada dos días rigurosamente, para comprobar que todo iba bien y dentro de los parámetros establecidos. En resumen, mi hijo estaba recibiendo demasiada presión sanguínea, y eso podría suponer problemas para mí y para él. A mi me subiría la presión y él podría no alimentarse bien y quedarse delgado y chiquitito.

Aunque me tranquilizaron diciendo que era algo medianamente normal en un embarazo, era de mi hijo de quien estábamos hablando, y nada podría hacer que estuviera tranquila hasta tenerle en mis brazos.

Aún así, todo fue bien, la presión se mantuvo estable durante todo el tiempo y tres semanas después confirmaron que el problema estaba solucionado. Pese a todo, me cambiaron las citas previstas para las ecografías y me las hicieron cada quince días hasta llegar el fin del embarazo, para comprobar que todo estaba bien.

En cada ecografía que siguió, estaba más atenta a la cara de la doctora que a la pantalla donde podría ver a mi hijo, porque un solo gesto suyo bastaría para quitarme la poca tranquilidad que iba consiguiendo al ver que todo avanzaba sin tropiezos. Por suerte, nada más pasó, y a las 39+6 semanas por fin le teníamos con nosotros, sanito, bonito, con cabeza redonda y unos pulmones para gritar dignos de ópera.

Ahora hemos recibido una nueva noticia que, si bien parece no ser preocupante, toda madre y todo padre que me lean entenderán mi inquietud, y es que un hijo lo es todo para nosotros.

Nos han confirmado algo que habíamos oído muchas veces desde que Príncipe nació, pero que por estar formándose aún no le dimos importancia. Tiene las piernas ligeramente arqueadas, como un paréntesis, tal que así ( ).

El mismo médico no le dio importancia pues, según nos dijo, hasta los 3-4 años no se pueden tener en cuenta malformaciones ni nada de este tipo como algo serio, porque los peques están creciendo y cambiando constantemente. Para confirmar su diagnóstico le derivó al traumatólogo, que nos dirá a qué se debe y cuál será el protocolo a seguir. El médico nos dijo que posiblemente no sea necesario, pero que uno de los tratamientos es ponerle un aparato en los pies para ayudarle a corregir el problema.

Aunque me quedé tranquila con sus palabras “no es nada grave” e “incluso esto se llega a solucionar sólo”, y que a mi parecer, el arco es menor que antes con lo cual ha mejorado su posición al andar, no deja de preocuparme el diagnóstico que nos pueda dar el traumatólogo. Y esperar a que llegue el 2 de abril para eso, se me hace eterno.

No es fácil, no es agradable encajar una noticia seria relacionada con un hijo, porque uno siempre quiere que estén bien. Yo misma preferiría que todo lo malo que le tenga que pasar a él me venga a mí, pero claro, eso no está en mis manos.

Tan sólo nos queda confiar en el tiempo y esperar un buen diagnóstico en abril, pero me temo que el paso de los días no será fácil…

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“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

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