Nos pasamos al método Baby Led Weaning (BLW)

Hoy vengo a contarles algo que nunca pensé que haría. Muchas veces me pasa que viendo la situación desde fuera, me imagino qué podría pasar, el desenlace, y si es trágico, hasta cómo debería reaccionar. No es raro que me imagine en situación recibiendo una supuesta llamada informando que a mi marido le pasó algo malo en carretera (sobre todo en días de lluvia) y hasta me planteo el procedimiento a seguir: ir a casa de mis tíos a dejar a MiMascota, y salir volando al hospital. Pero luego me da por pensar que no habría cogido comida para el bebé y qué haría entonces…y hasta se me ha ocurrido tener en el coche “por emergencia”. Y ya luego me enfado conmigo misma por pensar esas cosas. Sí, a veces mi mente es un infierno.

Por eso, leía a otras mamás hablando sobre Baby Led Weaning (a partir de ahora BLW que me equivoco al escribir 😉 ), y me extrañaba, lo veía raro, me parecía increíble que se atrevieran a tal cosa. No es raro que ahora se imaginen todo lo que pasaba por mi mente cuando consideraba la posibilidad de hacerlo nosotros. Y aún así, a pesar de los pesares, y porque mi hijo así lo ha querido, aquí estoy, escribiendo sobre BLW.

En resumen, muy básico y simple, el BLW consiste en acercar al bebé lo máximo posible a la alimentación de adultos. Es decir, comer de todo, a trozos, con las manos y más adelante con cubiertos, de forma que aprenda a distinguir texturas, sabores, e incluso muestre preferencia por ciertos alimentos. Pero teniendo mucho cuidado con la sal, los azúcares y variando la dieta lo máximo posible para que sea sana. El bebé marcará el ritmo, tomándose su tiempo para experimentar, y decidiendo cuándo parar, de forma que poco a poco va comprendiendo cuánto necesita comer. Sin duda, él es quien mejor lo sabe. Este artículo de Nonabox me pareció muy importante y me ayudó bastante a entender bien lo que implica, así que les invito a que lo lean.

Sin más teoría, les hablo de mi experiencia. Aunque he leído bastante, me dejo guiar por mi instinto.

.:. ¿Por qué lo hice si me daba miedo? .:.

Y me sigue dando, pero como dije antes, porque mi hijo así lo quiso. Me explico. Quienes leyeron hace unos días la entrada sobre los avances al cumplir los 10 meses, saben que hablé de que mi hijo estaba pasando olímpicamente de la comida, y que de los purés, las compotas y las cucharas no quería ni oír hablar. Dos cucharadas y ya, a otra cosa. Por eso, nos vimos en la obligación de aumentar la dosis de cereales en la leche de la mañana y noche para que le alimentara un poco más y que cogiera por ahí los nutrientes que no le llegaban por otro lado. Y esperar a que se le pasara, porque para mí era una racha a causa de la salida de los dientes (no se cuál sea el ritmo pero lleva 1 por mes, y me pareció una explosión tremenda y lógico que no quisiera comer).

Salíamos, y el puré y la compota volvían a casa. Y ahora le entiendo, comiendo en cuchara desde los 4 meses, tiene que cansar. Además que ha tenido grandes cambios, se sienta, camina, y sabe hacer muchas más cosas que entonces, con lo cual, ahora me parece lógico que estuviera pidiendo un cambio a gritos también en ese terreno. Tuvo episodios de estar 9 horas sin comer, y ya eso no podía ser. Había que buscar otra opción.

De lo suyo no quería, y sin embargo, pedía de todo lo que pasaba por tu boca. Así te bebieras un vaso de refresco o cualquier cosa, se ponía a pedir pataleando, estirando los brazos y hasta se enfadaba si no le dabas, con lo cual, la única forma de entretenerle y que te dejara comer era darle trozos de pan o de cositas que podía comer.

Pero llegó el día de Reyes, comida familiar en un restaurante, trona para el niño…y empezó a zampar pan, pollo, verduras en trocitos sin darte espera a que le dieras el siguiente. Daba gusto verle. Eso me hizo pensar mucho, y al día siguiente publiqué esa entrada de los 10 meses informando de sus cambios pero a la vez pidiendo consejo a otras mamás sobre si pasarme al BLW.

Gracias a Mamá Periodista, Mami Katabum y La nave del bebé que, además de leerlas tanto en días posteriores, me dieron ideas y trucos, y en definitiva, me animaron a hacerlo.

Y al día siguiente empezamos.

.:. ¿Cómo lo hacemos? .:.

Tenía la trona olvidada en casa, un trasto más, porque para él era un juguete, así que comía en el carrito. Pero la recuperé, la coloqué en la silla dejándola fija ahí para que mientras revuelve la casa cuando camina se acerque y se familiarice con ella, y empezamos a utilizarla sin problemas. Esta es nuestra trona, aquí tienen todos los detalles ;).

Yo le quito la bandeja y le acerco directamente a la mesa.

El procedimiento es, como me habían dicho, sentarnos a comer todos a la mesa. En el almuerzo papá nunca está, pero sí en la cena, aunque los días que sale muy tarde no le esperamos porque cuando llega suele cenar ligero. Cada uno ocupa su silla y Príncipe en su lugar de la mesa en la trona, como uno más. Le vamos cortando la comida en trozos pequeños (llevamos muy poco y no me atrevo a darle piezas grandes para roer, más por mis nervios que por otra cosa, lo reconozco), y se la ponemos delante, de uno en uno, para que él vaya comiendo.

Truco para los primeros días: cuando le doy algo nuevo me como primero uno de sus trozos, aplastándolo contra el paladar con la lengua y viendo qué tan fácil se deshace. De esta manera más o menos decido qué tamaño de trozo darle, aunque mi referente es un guisante.

Suele utilizar la pinza, con una destreza que yo no conocía, a veces la palma de la mano, a veces directamente la boca en la mesa 😀 .

Le dejamos que se tome su tiempo, aunque si claramente está jugando o distrayéndose con otras cosas mucho tiempo, la comida se acaba porque entiendo que ya no tiene interés en ella. Le damos agua, porque además la pide él mismo al grito de “¡aba!”, y que se vuelve más rápido, más alto y más insistente, hasta con porrazos a la mesa, conforme pasan los segundos y aún no le has dado (exigente sí que es).

Y su base principal sigue siendo leche de fórmula con cereales. Desayuno, cena y siempre que se queda con hambre y más tarde vuelve a pedir algo, con lo cual son unos 2 biberones al día, a veces 3.

.:. ¿Qué comidas le damos? .:.

De todo lo que comemos nosotros. Me explico. Cuando hago macarrones con fritura por ejemplo, le aparto los macarrones para él; hoy mismo que hice potaje de lentejas, comió lentejas y verduras; esta semana hicimos tortilla y experimentamos con el huevo.

Es decir, que de cualquier comida que hacemos en casa, le aparto para él lo que puede comer, que ya es casi todo, pero aún no.

Macarrones, espaguetis, garbanzos, judías, lentejas, pollo, jamón, ternera, pan, galletas, frutas, verduras hervidas… todo lo que comía hasta ahora, pero en la versión de adulto. Con lo cual, si el pollo se hizo en salsa, le damos el pollo, pero no la salsa ni la fritura que lleva.

.:. Ventajas e inconvenientes que he visto .:.

Vuelve a comer como antes. Se ha solucionado el problema con esta técnica, vuelve a devorar como antes y a no darte tiempo al siguiente trozo.

Autonomía. Aprende a hacer cosas nuevas y es una experiencia maravillosa para compartir con él, aprende a comer cosas nuevas, y tiene una nueva visión del mundo.

Nuevos alimentos. Hemos aprovechado para darle a probar nuevas cosas, como nuevas frutas y verduras.

-Por fin puedo comer tranquila, sin prisas, sin nervios ¡y sentada!

-Compartimos momentos diferentes, más ratos en familia, y disfrutamos de nuevas ocurrencias del peque.

Comodidad. Ya come casi lo mismo que nosotros, con lo cual me ahorro los purés semanales y las compotas caseras al instante. Ahora podemos ir a un restaurante tranquilamente sabiendo que algo hay que le puedas dar.

-El primer inconveniente que surge es la limpieza (y el único que yo he visto), y si eres obsesiva con este tema, tienes un problema. Cuando no es que se le cae algo, es porque lo tira directamente, porque lo frota contra la trona o la mesa, o porque se lo planta en el pelo a ver cómo queda. Pero es divertido verles inventar. Por eso, si te decides a intentarlo mentalízate de que tendrás que limpiar después y que hay cosas que llegarán a sitios que no esperas (sí, los garbanzos ruedan por el suelo o vuelan si le da por lanzarlos 😉 ). No soy obsesiva del tema, ya lo he comentado por ahí, pero para solucionarme aún más la vida y limpiar mejor, corto una bolsa de basura, dejándola como dos hojas de un libro y la pongo debajo de la trona. La mayoría cae ahí, con lo cual se recoge y a la basura.

.:. Anécdotas que han surgido .:.

Ya para terminar, este largo pero espero que útil post, les cuento las ocurrencias de mi hijo.

-Cuando ve a MiMascota comiendo a la vez que nosotros (sus comederos están al lado de la mesa), se pone a mirarle al grito de “eeehhh?” como siempre hace, y trozo que le das, trozo que le tira al perro. Pienso que para que pruebe él también 😀 . Con lo cual hay que esperar a que el perro termine para seguir, principalmente porque cualquier cosa que el perro hace le atrae de tal forma que el mundo se para y todo puede esperar.

-Le hablo mucho, muchísimo, y le pregunto y le respondo cosas como si me entendiera totalmente. Por eso, como dice “a taaaaa!” con los brazos estirados y las palmas de las manos abiertas y hacia afuera, cada vez que le doy un trozo y veo que terminó con él le pregunto: “¿ya está nené?” y el me responde “a taaaaa!”, aunque a veces me engaña y tiene la boca llena todavía 😉 , pero es maravilloso que interiorice una frase hasta tal punto.

-Estira los brazos y abre y cierra la palma pidiendo aquello que está sobre la mesa y no alcanza, que suele ser todo porque lo tira al suelo (está en esa fase). El agua al grito de “¡aba!” o más trozos diciendo “ma ma ma”…

-Mientras tiene un trozo en la boca se pone a mirar a cada esquina de la casa, detalles en los que no se había fijado y a “preguntar” que son. Te medio señala algo y te dice “eehh?”, le explico, siguiente trozo, vuelta a empezar. Con lo cual cada comida se da como una conversación, y a mi me encanta.

. . . . .

Y bueno, ya para no cansar, y por si no se me ha notado todavía, estoy muy contenta con haber tomado la decisión de pasarme al BLW. Todo vuelve a fluir como antes, todo vuelve a coger forma, y a pesar de mis pensamientos, estoy tranquila viéndole disfrutar de la comida. Ha sido un cambio maravilloso y espero poder contarles más adelante los nuevos detalles que se van dando.

Como consejo, si quieres hacerlo y tienes miedo como tenía yo al atragantamiento, lee bien este artículo sobre cómo actuar si pasa, infórmate bien e incluso asiste a cursos que enseñen a hacerlo si tienes oportunidad. Te puede ser de gran ayuda en el momento necesario, pero también te dará tranquilidad y podrás disfrutar viendo comer a tu bebé.

¿Qué te ha parecido? ¿Quieres contarme tu experiencia? ¡Adelante! Cuéntame lo que quieras 😉 .

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