10 meses

Ayer, 6 de enero, Día de Reyes, mi pequeño Príncipe cumplió 10 meses. Y estos sí que se me han ido volando. Entre preparativos de bautizo, Navidad, Fin de Año, cumpleaños del abuelo, compras… se me ha pasado el tiempo en un abrir y cerrar de ojos.

Entre montañas de juguetes por el día de ayer, y montañas de pañuelos y medicamentos por mi gripe, les cuento cómo nos ha ido este mes.

*Avances, destrezas

Sin duda, el gran protagonista del mes ha sido el caminar. El día 26, después de Navidad, decidió soltarse de mi mano y lanzarse a caminar sólo. Serían unos 3 metros, y al llegar a la pared empezó a dar grititos de alegría al son de porrazos a la puerta del baño que estaba al lado. Ese hito marcó nuestro día a día, y nuestra forma de hacer las cosas. No sólo recondicionar la casa para que no se haga daño, sino cambiar la rutina del día, pasando además por lanzarnos en una ardua búsqueda de zapatos con suela para que no resbale, nada fácil para sus piecitos.

Ahora la rutina del día se basa en sentarnos a jugar para practicar destrezas y cuando ya está cansado, irnos a caminar y revolver la casa. Él sigue buscando mi mano para ir a caminar, pero en segundos le suelto para que vaya solo, porque al ir de la mano (sólo una), no camina, corre, y eso no ayuda. Yendo solo va más despacio, pasito a pasito, y va siendo más consciente de sus capacidades.

Por otro lado, unido al caminar, han llegado los escalones, que le fascinan. Dentro de mi casa no tengo, pero en casa de mis padres sólo hace por subir escalones. Va agarrado y al subir uno pretende subir el siguiente con el otro pie, tal como hacemos nosotros, pero sus piernitas pequeñas no le dan para eso todavía. Aún así, no deja de intentarlo. El único escalón que tengo en casa, el del baño, se lo ventila gateando como si nada, sube y baja con una rapidez cual ratón que da gusto verle.

En cuanto a destrezas, algo más ha aprendido, aunque todo lo que interesa por ahora es caminar, caminar y desplazarse cada vez más lejos. Técnicas como pegar y despegar el velcro de los zapatos, pasar páginas de libretas y romper hojas han sido buenas formas de entretenerle cuando no es posible ir a caminar. Intenta trabajar la pinza con sus deditos diminutos, pero al no ser algo que ha trabajado mucho, se le resiste un poco más. Ha mejorado en la coordinación ojo-mano y tiene más acierto con los juguetes apilables y encajables, pero se cansa pronto.

*Personalidad, carácter, actitud

Sigue remarcado su carácter fuerte, su insistencia y su enfado fácil cuando no le das lo que quiere. Sin embargo tiene su lado cariñoso y amable que, aunque siempre ha estado ahí, ha sido en este mes cuando más lo hemos visto. Reparto de besos, abrazos y llamadas para que vengas a compartir su juego nos acompañan cada día, pero tan rápido como te llama, te aparta si quiere jugar sólo o que le dejes intentar a él.

*Sociabilidad, comunicación, habla

Está saliendo a flote su lado impaciente, y ha encontrado la forma de hacerte ver que no está contento con la situación. Si es porque estás tardando en darle el juguete que se le cayó, gruñe con los puños cerrados y tensando todo el cuerpo, como dando a entender su enfado. Si por el contrario está agobiado entre tanta pregunta o le agarran demasiado, se queja al grito de “aaaa taaaa” con los brazos estirados, las palmas de las manos hacia afuera y cara expresiva.

Ha aumentado su vocabulario en algún sentido, y aunque “aba” (agua) sigue estando presente a cada minuto del día, ya sea para pedirla o porque le gusta decirlo, ese “a ta!” ha entrado de golpe en nuestras vidas. Como sabe que hace gracia, lo repite con una sonrisa de oreja a oreja esperando tu reacción. Cuando toca algo sucio que quiero que asimile como tal, le digo “eso no, asco”, y ha intentado imitarme diciendo “ascn” o algo similar, que repite con movimientos brucos de cabeza simulando un “si”, pero sigue tocándolo. Mala idea sí que tiene.

También utiliza un “o ta” o algo parecido cuando está jugando con alguien o algo y de repente desaparece, y cuando el perro se va de su vista. Le preguntas por Micky y mirando al suelo dice “iki, o ta!” con las manos estiradas y las palmas hacia afuera. Para comérselo.

Más que palabras, han aflorado gestos faciales y movimientos corporales que no puedo describir tan fácil, pero que son dignos de ver. Uno de tantos, el hecho de venir a buscarte, cogerte de la mano y llevarte a caminar por el pasillo que, al estar oscuro, le da miedo ir sólo. O como aquel día en casa de mis padres, hará dos semanas, que mi madre estaba doblando ropa seca y se le cayó un calcetín; él que aún no se había lanzado a caminar sólo vino gateando a buscarme, me cogió de la mano y me llevó a meter el calcetín en la lavadora. Son ocasiones esporádicas, pero nos deja boquiabiertos cuando lo hace.

Por lo demás, sigue con el “mamama-mumu” cuando llora y quiere que le cojas, pero ni rastro del “mamá” y “papá” que dijo un día. “Aba” para el agua, “eche” para decir leche, “eta” o “aeta” para las galletas. Dice “hola” con la mano cual Hitler con el brazo en alto y “adiós” sacudiendo la mano como si limpiara el polvo con un trapo. Parece un lorito intentando repetir aquellas palabras que le gusta escucharnos decir, pero no le salen y deja de intentar.

*Cosas que hace y no me gustan

Tirarse del pelo, sobre todo cuando está enfadado. Morder y pegar. Lo primero entiendo que por los dientes, lo segundo porque no controla su fuerza. Hasta ahí bien. Pero cuesta mucho hacerle ver que eso está mal, porque al escuchar un NO vienen las llantinas y las películas dramáticas que ya no te deja seguir. Vale, que se que no entiende, pero me gustaría poder hacerle ver que eso no se hace sin lagrimones, pero salen a la mínima.

He intentado decirle que no se pega, que se dan caricias y utilizando su mano para que controle la velocidad y vea la diferencia, pero entre gritos y lágrimas no es fácil.

Lo de las mordidas, suele darlas cuando le pides un beso (cuánto me acuerdo de los mordi-besos de los que hablaba Mamá Periodista…), e intento que vea que eso no es un beso, sino una mordida y duele. Con lo cual, intento decirle que eso no, que se dan besos así, y le doy yo uno para que note la diferencia. Pero es oír el monosílabo NO y como lo tiene tan interiorizado pone gestos tristes y empieza a llorar cual drama de Hollywood consiguiendo un ambiente tenso y estresante, porque se repite decenas de veces al día.

*Salud, dentición, alimentación

Sigue siendo un roble y con unas defensas de categoría. En esta época de frío y humedad, ha visitado a los abuelos paternos en la cumbre con frío helado del bueno, ha visitado a los abuelos maternos en un ambiente de frío, viento y lluvia; y por supuesto, ha estado en casa, con días con frío, lluvia y días de calor en los que ha usado ropa corta. Tanto cambio de tiempo no hacen mella en él, y pese a todo pronóstico, sigue sin afectarle nada.

Sin embargo aquí estoy yo, que salí una noche de compras, me dio el aire al salir del centro comercial y estoy hecha polvo. Valgo menos que una moneda de cartón, tan sólo espero que no se le pegue nada.

El día de su bautizo (15dic) con poco más de 9 meses le asomó su tercer diente, la paleta izquierda superior, y la derecha, por más que parece que hoy sí, no termina de asomar, pero está a punto. Espero que no tenga nada que ver un golpe que se dio justo ahí con el barrote de la cuna y le sangró e hinchó la encía. Hace ya semanas de eso, pero ojalá que no traiga repercusión.

Este vaivén de dientes ha supuesto cacas muy variopintas, y lo que hoy puede ser una bolita de nada, o una masa decente, mañana tiene la textura del champú, el color de la mostaza, y le llega hasta la espalda. Ropa, cama…todo alcanza. Además tiene el afán de meter la mano ahí abajo cuando le cambio el pañal, y en esos días si me despisto y es más rápido que yo, pinta un cuadro abstracto y oloroso con las manos digno de un vertedero. Más allá me lo hizo en mi cama….puaagg!

También han vuelto los buches esporádicos, y es lógico. No para quieto y no hay comida que repose con tanto ajetreo.

La comida es nuestro gran pendiente. Ha pasado de devorarlo todo a estar 9 horas sin comer si no le obligas. Todo es más importante que comer, y lo que es a cucharadas se ha convertido en una odisea. Estoy muy tentada a pasarme al BLW (Baby Led Weaning) a ver si eso funciona, porque algo me dice que se ha cansado de las cucharadas y busca nuevas experiencias. Cuando nos sentamos en la mesa pide de lo que tienes, y si ve que algo entra en tu boca patalea para que le des, lo que nos ha llevado a darle trocitos de aquello que puede comer para tenerle entretenido, y la experiencia le gusta. Por eso, me falta el impulso de olvidar mis temores y lanzarme a la piscina a ver qué pasa. Para ello, necesito consejo de las mamás que lo practican, que aunque he leído hasta la saciedad, algo me intriga mucho. ¿Cómo lo hacen? ¿Ponerle comida y dejarle que coma hasta que no quiera más? Y si no come lo suficiente, ¿en una o dos horas le vuelven a dar? Esa es mi gran duda, cómo saber lo que come y lo que no. Por mi parte le espeso la leche con más cereales para que alimente algo más, le hago biberones de leche con gofio y mil y un inventos para que pruebe lo nuevo, pero cada cucharada es una odisea. Creo que me está pidiendo los trozos a gritos. ¿Ustedes qué piensan? ¿Les pasó algo similar? ¿Qué me recomiendan que haga para que coma?

En cuanto a talla, peso y medida, está a punto de dejar atrás la talla 9-12 meses, y lleva el 20 de pie. De peso 9,7kg aproximadamente y alcanza los 74-75cm de altura (medida casera).

Seguramente algo se me queda en el tintero, pero estos han sido, a grandes rasgos, los cambios al llegar a los 10 meses. Quedo pendiente de qué hacer con la comida, espero encontrar pronto la solución. Sin más, nos vemos en los comentarios si quieres contarme algo. ¡Gracias por leer!

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