¡Adiós 2013!

Hay que ver lo rápido que se me ha pasado el año. Bueno, visto desde ahora, porque también he tenido esos momentos en que sientes que el tiempo no pasa. Y es que…todo depende del cristal con que se mire.

Empecé el año con casi 7 meses de embarazo, y lo termino con un bebé de casi 10. Sin duda, este ha sido mi gran acontecimiento del año, lo más grande que me ha pasado en la vida.

No tenía metas ni propósitos de nuevo año al terminar 2o12, más que nada porque el día 2 ya se me habrían olvidado y no los iba a cumplir. Como siempre. Además, he comprobado hasta la saciedad que las cosas salen mejor si se improvisan, y la llegada de mi bebé ya iba a ser un cambio muy grande, y no sabía qué me depararía el futuro. Por tanto, me dejé llevar. Y no ha ido nada mal, oye…

Miento. Mi único propósito era terminar la carrera antes de que Príncipe llegara a mi vida. Empecé 2013 esperando las notas de los últimos exámenes, para saber si había terminado por fin o no, y a mediados de enero entregué los últimos papeles, de los que recibí respuesta cuando mi hijo tenía un mes de vida… En conclusión, mi carrera tocó fin en el primer trimestre del año, y ya de ahí me dediqué a estar en casa para ver crecer a mi bebé mientras mi MaridoBello trabajaba muy duro. Así lo decidimos.

Allá por julio, después de tanto andar y andar por la blogosfera maternal, me decidí a abrir mi propio rinconcito donde contar lo que iba aprendiendo en mi día a día, donde dar mis trucos para hacer ciertas cosas, y donde contactar con otras mamás y papás blogueros de los que aprender. Y sin duda, ha sido una gran decisión. A través de él he conocido, y conozco, a personas muy agradables e interesantes, que me hacen el día a día un poco más llevadero al sentir que no estoy sola con mis miedos maternales.

También regresamos a nuestra casa en agosto, que estuvo cerrada casi un año porque vivimos el embarazo en casa de mis padres. Y el primer día fue muy duro para mí. Aún así, lo superé con ayuda de mi Marido, y con la compañía de MiMascota y del crecimiento de mi peque. Parece mentira que ya llevemos aquí 4 meses…

4 meses que no han sido fáciles. Me he sentido agotada, malhumorada, tensa, irritable, y muchas veces me he sentido inútil por estar todo el día en casa sin poder salir y sentada en el sillón cuando mi bebé no me deja hacer nada. Pero pronto me doy cuenta de que tengo el gran privilegio de verle crecer, de verle aprender cada día, de verle superarse a sí mismo y repetir lo que no le sale hasta que lo consigue.

Es maravilloso poder acompañarle en su crecimiento, de estar a su lado las 24 horas, y aunque muchas veces no lo sienta así y quiera desaparecer, aquí lo registro para releerlo más adelante. Tengo que agradecer enormemente a mi MaridoBello por trabajar durísimo cada día y por darme esta gran oportunidad que, sin duda, nunca se me olvidará.

He tenido momentos buenos, de querer gritar de felicidad, de sonreír hasta a las lámparas, de lágrimas de orgullo y abrazos de complicidad. También he tenido momentos malos, de desesperación, de sentir que no puedo más, de dolores insoportables, de tensión y mal genio, de ahogo. Pero aún así, con sus buenos y malos recuerdos, 2013 siempre estará en mi memoria como un año especial, en que nos llegó el regalo más maravilloso de la vida para hacernos, cada día, un poquito más felices.

A todos mis lectores y seguidores, a los que comentan y los que no, a los que me siguen en Twitter, a los que se acuerdan de mi para premiarme, a los que me dan unos instantes de su vida para leer esto, mil gracias por estar siempre ahí.

Les deseo una entrada en el nuevo año especial, rodeados de sus seres queridos y son sonrisas y alegría. Si es posible, que este 2014 venga cargado de momentos bonitos, inolvidables, de fotos de recuerdo y canciones memorables. Y que todo lo malo que tenga que llegarles, se vaya cuanto antes.

Para nosotros solo pido un 2014 igual que este 2013, ¡o mejor!

Feliz año

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