Y parece que fue ayer…

Esta entrada se sale del plato, del caldero, de la cocina entera. Es un post que poco o nada tiene que ver con mi maternidad, pero es que hoy siento que tengo que cambiar el rumbo, cambiar de tema y hablar de ti. Hablarte a ti.

Hoy a estas horas, se cumplen diez años de tu partida. Hemos hablado mucho desde entonces. Yo te he hablado, se que me has escuchado, y por supuesto lo seguiré haciendo. Se que me has visto, se que me ves, se que me acompañas, te siento. Pero así todo quiero hablarte de mi, quiero que sepas quien soy hoy y lo mucho que te extraño.

Hoy hace diez años que recibí una amarga noticia que no supe encajar. Hoy hace diez años que yo, una niña de 14, le tuvo que decir a su madre que la abuela se había ido. Que su madre había muerto. No puedo describir ese instante en que mis palabras derrumbaron su mundo por completo, paralizaron su vida. La suya, la mía, y la de toda la familia.

Eres el pilar que nos sustentaba, y lo sabes bien, porque desde tu partida nuestro mundo se trastocó. Nada es igual sin ti, y por supuesto, las Navidades ya no son Navidades, es una mera comida familiar. Que te hayas ido de la noche a la mañana, sin esperarlo, sin un adiós, sin un último beso, un último abrazo, un te quiero…. dolió. Dolió mucho, y a día de hoy brotan lágrimas al recordar tu voz, al revivir esos instantes en que nos llamabas la atención a todos por igual, hijos, nietos, yernos, nueras, marido… Todos bailábamos a tu son, porque tu alegría, tu felicidad, era nuestro principal motivo.

Viviste y sobreviviste a miles de enfermedades, tuviste ocho hijos, perdiste dos embarazos, dijiste adiós a un hijo en vida…pero jamás nos demostraste debilidad. Siempre estuviste por delante de nosotros, sonriendole a la vida y rezando cada noche por todos nosotros. Y hoy, 10 años después nos sigues cuidando. A todos. Por igual.

Por mi parte abuela, quiero decirte que tu partida supuso mi primer suspenso. Y desde ahí caí en picado cada vez más. Nada me importaba, la vida había sido injusta y nada tenía sentido ya. Hasta que aquel amargo día de agosto de 2007, bien lo sabes, nos cambió la vida. Nos cambió la vida a mis padres y a mí, cuando por desgracia nos cruzamos con un ser sin corazón…dejémoslo en eso…y casi nos hace perder la vida en la carretera. Nos sacaste adelante a todos, a nosotros tres, y a la familia que velaba por nosotros. Y por suerte hoy estamos aquí.

Fue en ese día que me di cuenta que todo podía haber quedado en nada, que mi camino se podía haber parado ahí y no había hecho nada de valor, no había dejado una huella, no me había enamorado, no había hecho por vivir. Ese día todo cambió y empecé a ser la que hoy soy. Sabes que terminé el bachillerato, que me saqué el carnet de conducir, que cursé y terminÉ mi carrera universitaria, que me enamoré y soy inmensamente feliz junto a este hombre maravilloso que pusiste en mi camino y que no pudiste conocer en persona, y por supuesto sabes que soy madre. Sí abuela, tu niña Maya ya es madre. Bien lo sabes desde el 6 de marzo que, entre lágrimas, te presenté a tu primer bisnieto para que me lo cuidaras, para que velaras por él y me dieras fuerzas para salir adelante y luchar por él. Cuánto me hubiera gustado verte jugar con él, tener una foto de los dos…

Luché, peleé todo lo que pude porque su fecha de bautizo fuera mañana, día 15 de diciembre, un día después. Tu 14 de diciembre de 2003 quedó grabado a fuego en nuestra piel, en nuestros corazones, en la historia de toda esta familia que aún hoy, 10 años después, te sigue llorando. Y es que eras grande, muy grande, tanto que no se expresarlo, y que me llevaría 10 años más. Eras mi segunda madre, mi cómplice, mi amiga, mi apoyo, eras tanto que no supe verlo hasta que te fuiste, y te doy las gracias por haberme esperado, por darme la dicha de conocerte y aprender de ti.

Mañana estaremos celebrando el bautizo de tu primer bisnieto, el hijo de tu nieta favorita, bien lo sabíamos las dos aunque no dijéramos nada. Mañana estaremos todos juntos, sin faltar uno solo, celebrando este gran día, el bautizo de esta pequeña vida que yo he aportado a la familia y que ha enamorado y cautivado el corazón de cada uno. Por supuesto se que el tuyo fue el primero. Pero aunque estemos sonriendo, aunque brindemos, todos en nuestro interior pensaremos en ti, en porqué no estás, en porqué no podemos volver a compartir momentos así contigo, y maldiciendo lo injusto que es que te hayas ido tan pronto. Aunque hacen 10 años, para nosotros son muchos más. Es mentira eso de que el tiempo cura el dolor, tan sólo te enseña a vivir con él, pero no se cura, cada vez que recuerdas duele más.

Mañana pensaremos en ti, brindaremos por ti, hablaremos de ti, y también derramaremos lágrimas por ti. Pero no estés triste. Nuestras lágrimas serán de tristeza por no tenerte, pero también de dicha por haberte tenido, por todo lo que nos dejaste.

Y por eso yo hoy estoy aquí, en este blog que nada tiene que ver con esto, pero que es mi espacio de desahogo. Es por eso que quiero gritarle al mundo entero que te extraño, que te quiero, y que ya no veo la pantalla entre tantas lágrimas. Y es que aunque he crecido y tengo 10 años más que la última vez que te vi, sigo siendo Maya, tu niña Maya, y sigo siendo tan sensible como entonces.

GRACIAS abuela por ser tan maravillosa, y GRACIAS por darme la dicha de conocerte, de quererte y de aprender de ti. GRACIAS por haber formado parte de mi vida. GRACIAS por cuidar de mi hijo, por cuidarme, y por cuidarnos a todos los que te queremos tanto. Te extrañamos mucho, demasiado, y cada día que pasa hay que aprender a seguir de nuevo sabiendo que no estás.

Entre nosotras…cuídame mucho a mamá…que me dure muchos años por favor.

TE QUIERO. TE QUERRÉ SIEMPRE…

P.D.: Mañana te espero en el bautizo, serás mi invitada de honor…

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