9 meses

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Mi Príncipe hoy cumple 9 meses, y a mí se me ha hecho eterno. No se si sea por la situación personal que vivo y que ya conté hace un par de entradas, pero he sentido que este mes no avanzaba en absoluto. Aunque también la presión y los nervios por la organización del bautizo han hecho lo suyo.

Cada vez queda más remarcado su carácter y su personalidad. No hay dudas de que el niño es hijo de su madre y que ha sacado su rejo impaciente e inconformista cuando quiere algo. Eso sí, me gana en interpretación, porque ahí donde yo no se fingir nada y soy un libro abierto, el tío podría dedicarse al cine. Le entran unos llantos, unas penas y un sentimiento cuando no se le cumple lo que él quiere, dignos de un Óscar. He encontrado mi técnica para bajarle esos humos que se gasta, y es imitarle cuando se tira en la cama a llorar desconsoladamente porque no le dejas hacer lo que quiere (léase tirarse desde el sillón al suelo, o darle cabezazos a una pared porque le gusta el ruido que hace…). En cuanto le imito el grado de llanto va cambiando hasta convertirse en una especie de aullido de lobo. Se ríe y todo vuelve a la normalidad. Esto, unas veinte veces al día.

Sociabilidad

Sigue sin fiarse mucho de los extraños o de quienes no ve muy seguido, aunque ya va relacionando caras y a algunos se le tira en brazos cuando les ve. Pero cuando quiere, que es muy suyo y muy libre el niño. Le sonríe a todo el mundo, saluda a todos con el brazo en alto cual bailaora y deja asombrado a todo el que le ve por primera vez por como es y el tiempo que tiene. En un caso tuve que enseñar su cartilla del médico para que vieran que no es mentira y que tenía 8 meses.

Se pasa el día con abrazos y besos-lametones de babas, sobre todo con quienes más conoce, pero si alguien que le ha caído bien y le gusta se lo pide, también se lo da.

Habla

Si le dejas a su aire, tiene un palabrerío más que interesante. En su idioma claro, aunque algo se deja entrever. Hace unos gestos, unas muecas y unos cambios de cejas, como si entendiera lo que está diciendo, que se ha librado de una mordida de milagro, porque ganas me dan de comérmelo.

Su primera palabra, como tal, ha sido agua, “aba” en su idioma, y es lógico que, teniendo una madre con diabetes insípida y bebiendo agua a toda hora, el niño lo interiorice hasta el punto de ver cualquier envase similar a una botella y decir “aba”.

Pero lo que más me emociona es que ha aprendido su nombre, es decir, que si le preguntas “¿cómo te llamas?”, él te responde. Supongamos que se llame Santi (que no es el caso), si le preguntas “¿cómo te llamas?”, te dice “ati”. También responde a “¿qué comiste?”, cuando quiere, con “aaaeta”, lo que para nosotros es una galleta, y en estos días, porque se lo nombramos, dice “eche” o algo parecido, refiriéndose a que ha comido leche.

Dice “mamá” cuando está cansado y quiere que le coja para dormir, y “papá” muy de vez en cuando, aunque lo suelta cuando le oye por teléfono o le ve llegar.

Otra cosa que me encanta es que cuando ve algo nuevo o que no sabe lo que es, hace un “¿eeeeeehh?” como preguntándote qué es. Entonces, aunque no me entienda, le explico o le nombro lo que es de forma sencilla.

Alimentación

Hemos llegado al gluten, como conté hace unos días, y por ahora va todo bien. Sin embargo está en pleno proceso dental y hay días que con unas cucharadas basta. Intento hacerle mil inventos para que pruebe cosas nuevas y no se canse de siempre lo mismo, pero mis ganas se van al traste si no quiere comer, y la comida se va por el sumidero si no se puede guardar. Pero no se niega a la comida, todo le gusta, tan sólo se distrae con nada y se cansa muy rápido. De comer, y de todo.

Dentición y salud

A los 8 meses y algo le salió su segundo diente, y a estas alturas ya tiene los dos de abajo al mismo nivel. Nos enamora aún más con cada sonrisa y esos dientillos tan chiquititos asomando. Por esto mismo tiene la caca descontrolada, unas veces hace bolitas decentes, otras líquida cual gel de ducha. Pero no se queja de nada, es un toro para los dolores y las enfermedades.

Su padre estuvo agripado hasta no poder abrir los ojos, jugaban juntos y él como si nada. Se mejoró, y ya, Príncipe no se enteró de nada. Y lo mismo pasó hace unas semanas con mi suegra, y semanas más atrás con mi madre, y meses antes con mi padre. Y nunca, jamás, ha enfermado de nada. Tiene unas defensas de categoría, ya las quisiera yo.

De talla y peso no tengo datos porque tiene revisión médica en unos días, con lo cual, actualizaré desde que sepa.

Hoy, a día 11/12, tras su revisión médica, actualizo peso y talla: 9,4kg y 72,5cm. Ha dejado patente su mal carácter llorando a lágrima viva y empujando las manos de la pediatra para que no lo tocara. Al fin empieza a mostrar su carácter en sociedad y ya no parezco estar loca porque todos le ven tranquilito, aunque me desespera no saber qué hacer para mejorar la situación.

Avances

Practica y perfecciona cada minuto que puede el equilibrio. Se pone de pie a la velocidad del rayo y hace sus pinitos de mantenerse unos segundos sin apoyo sobre el colchón (que no es fácil). Da un par de pasitos sueltos si le ayudamos poniéndonos cada uno a un lado y llamándole, pero enseguida ve algo o nada a lo lejos, se distrae y se cae. Adora caminar, y nos pasamos gran parte de la tarde paseando una garrafa de agua de 8L por toda la casa. Dentro tiene tapones que estoy guardando para conseguir una silla de ruedas para una niña que lo necesita y le encanta agitarla y montar ruido. Si la dejamos atrás, le entra la llantina de nuevo porque ha perdido su garrafa.

Y en lo que refiere a motricidad fina, ha hecho sus pinitos, muy pequeños, con el velcro de sus zapatos, que no le gusta ver cerrado. Cuando los tiene puestos practica todo lo que puede a poner y quitarlos. Además de mejorar en puntería y acierto con la pirámide de aros balanceante, pero sigue sin tener paciencia, y si en pocos intentos no consigue meter el aro, a patadas y puñetazos se lo quita de delante, y a otra cosa. (Es mi padre en miniatura)

Este mes a empezado a dar palmaditas y las hace diciendo “tititas” si le preguntas por las “tortitas”, mejora su habilidad con las manos con un juego casero a modo de apilables que inventé con tupperwares pequeños, y ha descubierto en estos últimos días la posibilidad de moverse el labio de abajo con la mano y hacer pedorretas al estilo “brr..brr..brr”. Empieza a mostrar interés por los dibujos de la tele y le chiflan los de “La casa de Mickey Mouse”, es verle aparecer en pantalla y se acaba el mundo, aunque le dura poco. Y cosa que no pensaba que haría tan pronto, ha aprendido a soplar.

Sueño

Ha mejorado en algo. Se duerme sobre las 23-24h que ya es un avance, y se despierta sobre las 7 para comer, vuelve a dormirse y hasta las 9-10 aguanta perfectamente. Hace otra siesta al mediodía un tanto larga, a veces de hasta dos horas, y ya en la tarde no le dejo dormir. Nos ponemos a jugar, a caminar o lo que sea con tal de distraerle, porque estaba haciendo una minisiesta sobre las 6-7 y duraba hasta las tantas. Eliminando esa siesta, todo tiene mejor color, se cansa más y se duerme antes. Sin embargo, los padres seguimos con el sueño cambiado y nos cuesta más regularlo, con lo cual mientras el peque duerme tranquilamente, nosotros vemos la tele hasta las 2 de la madrugada.

Y para muestra, un botón. Son las 2:34h y es ahora que doy por terminado mi día.

¿Cómo era o es tu bebé de 9 meses? ¿En el proceso de los dientes, perdió interés en comer como Príncipe? ¿Y qué me dices de la caca? Cuéntame todo lo que puedas en un comentario, el proceso de los dientes me interesa mucho.

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