El bautizo de Príncipe (II): Las fotos

Hace unos días por fin llegó el momento de las fotos. Como ya comenté en la primera parte de las entradas sobre los preparativos del bautizo, fue una amiga de la familia quien se brindó a hacerle las fotos a Príncipe con su cámara profesional para que nos ahorráramos una buena cantidad. Finalmente terminé haciéndolas yo con su cámara, porque le conozco y se cómo llamar su atención y conseguir una sonrisa. Aunque no fue sencillo, lógicamente, e hicieron falta dos sesiones para tener las fotos ideales, las que yo quería.

Con un decorado improvisado en casa de mi madre monté un pequeño espacio digno de un estudio de fotografía, y con mucha paciencia, tras cientos de pruebas, conseguí las fotos del bautizo. En ellas, Príncipe aparece con los dos atuendos que utilizará en ese día: pantalón azul marino y camisa blanca para la ceremonia (y lo que le dure), y camisa de cuadros estilo leñador y pantalón color camel como segunda opción por si se mancha. Quedé muy satisfecha con los resultados, ya que de ellos, yo quería hacer montajes para no dar una foto sencilla, sino algo más elaborado. Por suerte no necesité de mucho tiempo, y en una noche “a piñón” como decimos por aquí, conseguí tenerlos listos. Ya solo falta llevarlos a revelar.

Este es el resultado final, de una colección de 8 montajes, les muestro 4 para que vean los recordatorios de bautizo que entregaremos a los invitados. Lógicamente, por proteger su intimidad, he distorsionado la cara, pero creo que se puede apreciar bien la idea. Y las letras, también las he borrado, más que nada para que se pueda percibir bien el detalle. Pero tan sólo puse el nombre y apellidos de mi hijo, la frase “Recuerdo de mi bautizo”, y la fecha del gran día. Vamos, lo tradicional.

0. Foto10. Foto50. Foto30. Foto7

En mi mente tenía una idea predispuesta, y más o menos, conseguí llevarla a la realidad. No quise utilizar luces ni tonalidades varias para que se aprecie bien la calidad de la fotografía y, por supuesto, al peque. Decidí hacer montajes en lugar de una foto normal porque, aunque quede bonito ver a Príncipe sonreír sentado mirando a la cámara, ese no es él. Ya lo saben, es un trasto, no para, y me parecía un tanto hipócrita reflejar a un niño quieto y sentado cuando él es todo lo contrario. Por eso opté por hacer montajes de varios momentos, de instantes que surgen de la espontaneidad y la curiosidad de un niño, y estoy contenta con el resultado.

No soy experta de nada, lo hice con un programa con el que cursé una asignatura de diseño gráfico en el instituto. En su momento se lo pedí al profesor y ahora lo guardo como oro en paño.

En fin, sin alargarme más, esta es mi idea, este el resultado y me encantaría saber tu opinión. ¿Hubieras hecho algo diferente? ¿Cómo lo hiciste con tus hijos?

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Lee la primera parte de esta historia aquí: “El bautizo de Príncipe (I): Preparativos iniciales“, y cómo terminó todo en esta otra parte: “El bautizo de Príncipe (III): El gran día“.

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