Post largo y triste: un túnel sin luz

Así es, mis queridas lectoras, mamás, no mamás, amigas en la distancia… este es un post triste. Estoy en una etapa de mi vida en la que siento que todo me sobrepasa, y no sé por dónde tirar. Ya no quiero preocupar más a mi entorno, así que donde único puedo desahogarme (y sentir que puedan entenderme, que no darme la razón), es aquí. Por eso, desde ya, aviso que necesito contar cómo me siento, nada bien anímica y psicológicamente, pero no pretendo entristecer ni desanimar a nadie, con lo cual, si estás viviendo un momento feliz, te pido que dejes de leer y salgas de aquí, corriendo y sin mirar atrás.

……….

A las que hayan querido quedarse, si es que hay alguien por ahí, o si no, me lo digo a mí misma para que me sirva en un futuro (espero), he de decir, entre lágrimas, que ya no puedo más. Sin afán de justificarme, ni de que piensen “pobrecita mía…”, les pongo en situación:

  • Vivo en un ático, 3º piso sin ascensor, con MaridoBello, Príncipe y Mi Mascota. Nadie más en el edificio.
  • Paso sola la mayor parte del día (el caso más reciente ayer, que MaridoBello empezó a trabajar a las 9 de la mañana y llegó a las 9 de la noche), con lo cual, la única compañía que tengo es Príncipe y MiMascota.
  • Como ya sabrán, los problemas de espalda que ya he contado en muchas ocasiones, me obligan a hacer algo de reposo para sobrevivir el día a día (si fregar implica mucha loza, necesito hacerlo de dos veces, sentándome unos minutos para descansar), pero con Príncipe es muy complicado relajar mi musculatura. Así me siente a jugar con él, todo es encima de mí, agarrado a mí, y no me ayuda. Trato de evitar que lo haga o distraerle con otra cosa y vienen los llantos de “malamadre” que hacen que me sienta mal.
  • Salir de casa me resulta difícil, porque Príncipe pesa mucho para mí (8,5kg más o menos), con lo cual necesito el carrito para ir por la calle. Al estar sola, no puedo bajar con él y el carrito de una sola vez, me faltan manos, y hacer combinaciones, tampoco ayuda. Ni puedo bajar el carrito primero y luego a él, ni viceversa.
  • No tengo coche. Tenía un deportivo, pero a los 5 meses de embarazo decidimos venderlo por dos razones lógicas: (1) la combinación barriga+deportivo o bebé+deportivo no servía, y (2) hacía falta el dinero. Ahora la situación no me permite comprarme ni siquiera una carretilla… Tenemos un sólo coche en casa que se lleva MaridoBello a trabajar, y como nunca se sabe a qué hora va a salir, lo necesita, sobre todo ahora que llegan las lluvias.
  • Mi familia está lejos. A 45 minutos en coche, casi 50km. La combinación de guaguas (autobús) no es rápida para llegar (tardaría unas 3 horas ida, y otras 3 de vuelta), y nada barata. Quienes están cerca de nosotros, no tienen el mínimo interés…

Todos estos detalles sin importancia, son para decir que me siento sola en muchos momentos. Por la situación, me paso en casa muchísimo tiempo, encerrada entre cuatro paredes con un bebé inagotable, irritable y nervioso. Mi carácter también fácilmente irritable y nervioso, no ayuda. En definitiva, somos iguales, nos enfadamos en nada, y en casa se vive una constante tensión.

Por su alta, gran demanda, muchos días me los paso a base de leche para poder sobrevivir, me ducho en 2 minutos siempre entre llantos de “me has abandonado, malamadre” (no habla, pero lo da a entender), orino cuando puedo, y de lo otro mejor no hablo. Hacer comida cada vez es más complicado, y dormir, ya ni qué decir… Vivo a expensas de lo que él me permite, que no limpiar, eso no me preocupa en gran parte, tan sólo sobrevivir, ser yo. Sinceramente, tengo miedo de enfermar por no alimentarme bien.

A lo que quiero llegar con todo esto, es que siento que desde que mi bebé llegó a mi vida, todo ha cambiado, mucho, muchísimo. No me da tregua para nada, aunque sea mis propias necesidades (claro está que hay días y días) y eso me va llenando, llenando, llenando el vaso, que termino rompiendo en llantos, casi a diario. Como dije antes, me siento irritable, salto por nada, todo me enfada, y me siento ahogada en mi maternidad y en mi propia casa. MaridoBello me comprende, conoce de sobra la situación porque nada cambia cuando él está, y por fortuna, esto no nos lleva a discusión, por eso, porque sabe cómo es mi día a día y me entiende. Él es una persona tranquila, mucho, pero aún así llega a irritarse y ponerse nervioso también. Y la conclusión de todo esto es que yo me siento culpable. Nuestra relación de pareja no ha cambiado nada, ni el deseo, ni las ganas de estar juntos, pero el tiempo disponible no es mucho y suele ser todo para Príncipe, así que los momentos de pareja, así sea ver la tele o hablar, es cuando él duerme, si uno de los dos no ha caído antes que él por puro agotamiento.

Me siento como un pez dentro de una pecera que ya se le queda pequeña, y muchas veces me veo con ganas de coger la puerta y desaparecer sin mirar atrás. Quiero dejar claro, por si lo han pensado leyendo hasta aquí, que no le grito a mi hijo, que no le pego y muchísimo menos he hecho eso de marcharme y dejarle sólo, mi vía de escape es llorar, y a veces gritar con la cara hundida en la almohada cuando él no puede verme.

Ya llevo unos dos meses y medio así, día a día, desde que vinimos a vivir a esta casa. Quiero recordar que antes estábamos en casa de mis padres, y que aunque yo me encargaba de todo lo relacionado con mi hijo siempre y de cocinar, el verme sola, sin una conversación que me distraiga, sin poder dar un paseo en familia o tener una tarde para disfrutar todos juntos, me ha superado. Me ha superado por completo.

Por supuesto todo tiene su cara buena, estoy muy feliz con mi hijo, le quiero con locura y daría mi vida por él, pero hay momentos en los que se lo regalaría al primero que pase para poder comer, para tener un rato sin llantos de capricho ni quejas. Hay veces que me pregunto si hice bien en tenerle tan pronto, otras, cuando todo va sobre ruedas, me pregunto porqué no lo hice antes…

Si a todo le sumamos problemas familiares que han surgido en estas últimas semanas, y los problemas económicos que no nos permiten sacar la cabeza del agujero….todo se incrementa.

Yo no se si alguna se habrá visto en esta situación, de verdad, me gustaría leer que no, que todo va perfecto y lleno de sonrisas, pero en mi caso no es así, ya he llegado a un punto en que no puedo disfrutar de mi maternidad, y eso no es justo, porque no es así como me lo imaginaba. No es esto lo que quiero.

Si han llegado hasta aquí abajo, siento que hayan tenido que leer todo esto, pero a quienes me siguen, ya saben que hablo de mi experiencia, buena o mala, y que aquí no encuentran, ni encontrarán, posts con maquillaje ni photoshop. La maternidad es un camino de rosas, claro que sí, y hay momentos en que no me cambio por nadie pese a todo, pero las rosas tienen espinas, y yo llevo un tiempo con algunas clavadas que no me dejan ser quien soy y no me permiten ser feliz.

Me encantaría poder escuchar una palabra de aliento, un consejo, una crítica, una reclamación…igual estoy haciendo algo mal y no me estoy dando cuenta. Si al leer este post te ha surgido una opinión, si te han dado ganas de gritarme algo para que vea la realidad como es, no te cortes, soy toda oídos. Quizás, tan sólo es eso lo que necesito…

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