¿Debemos contentar a los demás?

Llevo tiempo rondando este tema, creo que desde poco después de nacer Príncipe, pero no sabía como enfocarlo para tratarlo en el blog, hasta hoy. Cuando un bebé nace, llega uno más a la familia que antes era de dos, tres, cuatro miembros… es decir, la familia de papá, mamá, hijos si ya los había, mascotas y bebé. Nadie más.

No termino de comprender el afán de la gente que nos rodea por opinar en lo que no debe, por dar los consejos que nadie pide, por pretender que hagamos lo que se supone que hay que hacer y se ha hecho siempre, de interferir en el crecimiento y la evolución de nuestro hijo, y sobre todo, de querer que haga cosas que aún no puede hacer.

“Dale tal cosa a ver si le gusta, que yo lo hacía con mis hijos y no pasa nada (añadir aquí galletas de adulto, natillas, helados y cualquier cosa que aún no puede comer), y tratando de convencernos ante nuestra negativa y explicación de porqué no puede. “Que sí, solo un poquito que veras que le gusta” es lo que viene después. Y seguimos con negativas por educación, para no decir directamente “Hemos dicho que NO. Punto.”

-Mi favorita. Cuando me pongo nerviosa porque está demasiado agitado, nervioso, agotado y no puede dormirse, y tras una o dos horas meciéndole con dolor de espalda acompañada de sus gritos y empujones, me rindo a las lágrimas porque no puedo más. Y viene el consejo estrella (telefónico): “Pero no llores, tranquila. Déjale llorar que no le va a pasar nada, ya se dormirá”. Pero parecen no entender que sería un bucle sin fin, porque al dejarle llorar se alterará más y será peor aún. Debe ser que no se explicarme bien.

-Empeñándose en que el niño “ya quiere caminar”. A ver, tiene 7 meses, está muy espabilado para su edad y se pasa el día de pie si puede, pero de ahí a que, según tú, el niño ya quiere caminar y como no sabe hay que ayudarle, hay un mundo. Simplemente cuando se sienta preparado, lo hará, no hay prisas.

-Mi hijo suele comer cada 4 horas. Digo suele, porque hay días que se pasa rato sin pedirla, y yo no le fuerzo, le dejo que coma cuando tenga ganas. No le veo sentido a obligarle a comer si no quiere y a estar detrás de él con la cuchara. Pero resulta que eso lo hago “por ahorrar” (nótese mi indignación, mi cara de no entender nada y mis ganas de mandar a…allí…a la persona que me lo dijo). Al parecer yo soy una abusona y espero a que el niño pida la comida para que se salte alguna y ahorrármela. Manda narices. Ayer mismo desayunó sus 300ml de leche y cereales a las 8 de la mañana y vino a pedir puré a las 2 de la tarde, y se comió su buen puré y una compota de frutas porque se le hizo poco. ¿Dónde está el problema? ¿Quién más que él sabe cuándo y cuánto necesita comer?

-Relacionado con la comida. En la merienda. Compota de frutas y yogur. “¿Sólo eso le vas a dar? Se va a quedar con hambre. Dale algo más que eso es poco”. -“¿Pero te quieres callar?” Es una merienda, no un solomillo al horno con papas bravas. Además, soy su madre, le doy comidas a todas horas y se lo que come y lo que no, en caso de que pida más, se le hace al momento un poco más de compota y tan felices todos.

-Cuando se pone la chupa él solo: “ay mira, está chupando, el pobre está muerto de hambre, dale comida”. Y el mensaje de “se la puso porque quiere, él ya comió”, parece no bastar, porque según esta persona, “se quedó con hambre pero tú no le entiendes”. Y ella, que lo ve una vez a la semana como mucho, entiende a mi hijo más que nosotros que vivimos con él… Si me llevo por esta persona el niño estaría como un tonel.

-La necesidad imperiosa de meterle la chupa en la boca si está tranquilo, jugando y no la necesita. Tratamos de que la use lo justo, pero “es que me gusta verlo con chupa” y se la ponen a la primera de cambio, cuando hemos dejado claro que la usa para lo necesario, no queremos que lo tome como algo habitual y cueste quitársela más tarde.

-Y otra que también odio. El tenerle de brazo en brazo cuando hay visita, diciéndole tonterías todos a la vez y con el mensaje de “¿y este niño no habla?, ¿nene tu no haces nada?”. Si no se callan y no le dejan a su aire en vez de estar pasándoselo como una pelota, verán todo lo que hace el niño. Así, ni yo me atrevería a hablar por si acaso.

-Niño tranquilo, mirando a la gente que está en casa de visita, entretenido con ellos, normal, como cualquier persona. De repente mira a una persona en concreto que, casualmente, está bebiendo agua. “El niño me está mirando, eso es que quiere agua. Dale agua. ¿No le has dado agua todavía? Dale a ver”. Si el niño quiere agua la pide, porqué le voy a hacer nada si está tranquilo y entretenido. No entiendo porqué asimilan que mira a la gente para pedir algo, sólo por mirar, sin hacer nada más. Y de repente, tú entiendes que es agua. ¿Y si llegas a estar bebiendo vino?

-Lo que más rabia me dio de todo lo que ha pasado en sus 7 meses de vida. Despertarlo en un descuido mío para jugar con él con la excusa de que “No, me acerqué a la cuna y me estaba mirando, por eso lo cogí”. Cuando la cara de sábanas pegadas de mi hijo y su tambaleo por estar dormido aún decían todo lo contrario. Y además, que si se despierta, se sabe que está despierto porque se pone a hablar solo si está tranquilo o a llamar para que vengas a verle. Me dieron ganas de echarla de mi casa, pero pensé en la educación que me han dado y me contuve.

Seguramente con el tiempo vendrán más cosas a la lista, pero no quería seguir adelante sin haber hecho un alto en el camino para decir que ya estoy harta del tema, de que todo el mundo sepa, de que todos den consejos innecesarios, de que todos sepan qué es lo que le pasa al niño viéndolo una hora a la semana antes que nosotros que estamos a diario con él.(Yo 24h, MaridoBello cuando no está trabajando).

Nosotros no nos metemos en la forma de educar ni hacer las cosas de los demás, ¿porqué no se meten en sus cosas y nos dejan en paz? Primerizos y todo, pero somos sus padres, tenemos privilegio, derecho y obligación antes que nadie de criar y educar a nuestro hijo, no hace falta que nos enseñen métodos si no los pedimos, porque tenemos los nuestros en mente y lo vamos a hacer a nuestra manera guste o no.

Definitivamente no tengo claro cómo se debe afrontar la situación o si lo estamos haciendo de la mejor forma. Nuestra técnica es ignorar, no dejar que nos afecte, pero llega un momento en que la educación parece no querer aparecer, y lo único que se te antoja es dar una mala contesta para que dejen de tocar la tecla, que ya vale.

La mayoría es familia, esa que espera a que le lleves al niño a su sillón para verlo y cuando pasa el tiempo te dicen “ya llevo nosecuanto tiempo sin ver al niño”. “¿Y? Yo lo veo a diario, si tú quieres verlo ya sabes lo que tienes que hacer, que es un bebé, no un trofeo para estar exhibiéndolo. Lo dijimos en el embarazo y lo mantenemos, así que quien quiera ver al niño ya sabe donde está.” (Añadamos, por contar uno, el caso de “esapersona” que vino al hospital a conocerle, tiene coche y vive a 5 minutos de nuestra casa pero no le ha visto más “porque con el trabajo no tiene tiempo”, pero sí para irse una semana de viaje “porque solo le dieron una semana de vacaciones y ya tenía los billetes comprados”. Y luego te dicen que pobre “esapersona” que vio al niño con horas de vida y no lo ha visto más.) Mejor me callo.

Llega un punto que de estar oyendo tanta tontería junta y tanta orden tanto consejo me entra la rabia cual perro callejero con ganas de morder al próximo que diga algo fuera de lugar. Pero eso, por ahora me contengo. MaridoBello es más pacífico que yo, pero ya tenemos el vaso casi lleno, y no sabemos qué hacer para que no rebose.

Pero lo dicho, aún no damos con el método que nos haga sentir bien. ¿Lo han vivido? ¿Cómo lo afrontaron? ¡Se aceptan todo tipo de consejos!

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