7 meses

Seguimos cumpliendo meses, sumando historias y añadiendo experiencias a esta maravillosa aventura de ser mamá. Cierto es, y no puedo negarlo, que este último mes no ha sido nada fácil, especialmente para mí pero, pese a todo, Príncipe ya tiene 7 meses.

La energía de mi hijo parece no acabarse nunca y si siempre fue movido, cada día que pasa encuentra nuevas formas de reinventarse. Eso, unido a su carácter fuerte y su inexistente paciencia hacen que no sea un niño fácil de cuidar. Y he tenido momentos de rebosar el vaso y perder la confianza en mí misma de saber hacerlo bien. Pero ha vuelto, con las energías renovadas y mejor que nunca. No dudo en flaquear y volver a sentirme incapaz cuando avance el tiempo, pero por ahora me siento feliz de seguir adelante.

Las gracias se las debo dar a un médico al que le llevamos para ver si su extrema actividad era normal, si había algo más, y si podíamos hacer algo para ayudarle a no estar enfadado constantemente porque no se le puede satisfacer todo ya. Y en resumen nos dijo que tiene buen rejo, ha salido a su madre, ambos somos muy nerviosos y tenemos que aprender a ser pacientes: yo con él, y él con su mundo. Sin embargo nos dijo que no pasa desapercibido, a lo lejos se ve que no es un niño fácil y le puso un tratamiento relajante porque, al parecer, en la gestación absorbió momentos de estrés y nervios que viví por causas familiares y digamos que es “adicto” a estar nervioso. Y no es bueno. Este médico me dijo que me entendía y me recomendó que me cuidara, porque dentro de no mucho tiempo todo esto puede pasarme facturas muy caras. Sencillamente, el saber que no estoy obsesionada con el tema y que hay alguien ahí afuera que me entiende, me ayudo a seguir adelante con la forma de ser tan inestable de mi Príncipe.

Empezando por ahí, porque sigue tanto o más activo que antes, contaré sus avances en este último mes.

DESTREZAS

Se pone de pie con una facilidad increíble, y si fuera por él se pasaría el día de pie dando saltos si sus piernas se lo permitieran, pero se cansa y se enfada. En la cuna es donde más practica, que parece estar cogiéndole confianza y poco a poco pasa más rato en ella jugando. Creo que por eso, porque le permite experimentar a su antojo. Estando de pie, agarrado con las dos manos en la cuna, sin ser consciente de lo mucho que eso supone, se suelta una mano sujetándose con una sola, y muchas veces, sólo con el codo, como si estuviera apoyado en la barra de un chiringuito de playa. Algo así.

Muchas veces, confiado de su aprendizaje, se suelta también de esa mano y trata de dar un paso para coger algo sin agarrarse a nada, de manera que el barrigazo contra el colchón no se lo quita nadie, pero rápidamente se revuelve, se pone en pie y vuelve a la carga. Igualmente si se le cae algo dentro de la cuna se suelta para caer sentado, cogerlo y volver a subir. Le encanta hacer trastadas, como tirar cosas fuera de la cuna para pedirlas o encender y apagar la luz porque tiene el interruptor a su alcance.

Ha aprendido a llamarnos al grito de “uh uh!” o “eh eh!” (como le cuadre) cuando no le hacemos caso, a saludar con la mano a todo lo que ve (ser vivo o no) y se tira en brazos de quien le gusta para que le coja.

Su afán por papá empieza a ser demostrable con hechos y cuando está delante la abuela materna mamá no existe. Así que aprende a querer a otras personas, pero sin perderme de vista, aunque se queda tranquilo con mi madre si me voy. Pero eso sí, cuando hay un golpe detrás viene el “mamama mumu” y los lloros, así que sigo estando presente.

INTERESES

Le gusta ver mundo, indiscutiblemente. Pasear en el carrito lo más erguido posible sin perder detalle, revolverse en brazos de quien sea para ver a ese que acaba de pasar y se le escapa del campo de visión, saludar a todo y hablar en su idioma “tatatata” y “aita”. En estos días le está dando por querer “hablar” con mi madre cuando la oye al teléfono y se tira a quitármelo para chupetearlo y decirle “aita” “aita”. Me lo como a besos.

También se entretiene viendo la tele con dibujos infantiles, aunque si algo ya no le gusta deja claro su enfado para que lo cambies, y si haces un ruido y le molestas, también te manda a callar a su manera. (Asombradita me quedé cuando se enfadó porque estaba viendo los dibujos y yo hice ruido con una bolsa 0.0). Si ya se cansa de comer se pone su chupa que siempre está cerca y a otra cosa, y lo que sobre te lo comes tú si quieres. Y ni las gracias, por cierto.

En cuanto a juguetes, algunos hay que le interesan de lo que ya he comentado en posts anteriores, pero si “recuerda” que puede ponerse en pie y saltar, allá que vamos, y se olvida de juguetes. Prefiere, totalmente, explorar mundo a su manera.

ALIMENTACIÓN y SUEÑO

Su rutina de sueño se ha establecido en los últimos días/semanas y ya son aisladas las veces que se despierta para llorar a media noche. Aunque suele pasarse días durmiendo del tirón y alguna noche nos regala 2 o 3 desvelos. Pero parece que se ha vuelto a regular, porque estaba durmiendo del tirón desde los 3 meses y cambió de repente al llegar los 6. Generalmente hace dos siestas al día, de una o dos horas al medio día y media hora o una hora al caer la tarde. Eso sí, se sigue durmiendo tarde y no conseguimos establecer su sueño sobre las 9 o 10, llega muchas veces a las 12 o la 1 dando saltos como si nada.

En cuanto a comidas, tiene sus días, y aunque es comelón hay días que le basta con unas cuantas cucharadas o se salta comidas. Todo depende de si MiMascota anda cerca y le ve, entonces, ya no hay niño ni comida que se precie. El perro está primero.

Desayuno: 270ml de leche con cereales y crema de arroz
Almuerzo: puré de verduras (la combinación de verduras depende del aire que me de)
Merienda: compota de frutas grande o una pequeña y un yogur (igualmente, cada día le hago una compota diferente, combinada como me parezca)
Cena: 300ml de leche con cereales y crema de arroz

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

Sigue en su línea, de complexión normal (ni gordo ni flaco) y largo como un día con sueño. Según este médico que comenté antes, mide y pesa más de lo que debería para su tiempo. Pesaba 8650gr y medía 71cm. Con un libro nos explicó que, estadísticamente, para estar a una semana de cumplir los siete meses en ese momento, tenía 600gramos más de peso, y ¡3! centímetros más de altura. Pero bueno, está sanísimo, perfectamente bien y nervioso como siempre.

Y nosotros felices de que nos siga regalando momentos maravillosos, sonrisas, abrazos y saludos cada dos por tres, que cada vez se incluya más en nuestro mundo y quiera aprender de nosotros y sobre todo, de que crezca fuerte, sano, y al parecer, con las ideas bien claras. Aunque nos agote tanta actividad y los días en que se los pasa enfadado, le adoramos cada día más.

Me encantaría saber tu opinión, ¿cómo era o es tu bebé de esta etapa?

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