¿Quién soy yo?

Logo 400x400px

Muchas veces, cuando leo publicaciones en Internet que me llenan y me llaman la atención de alguna manera, me pregunto quién está detrás de ellas. Tenemos un nombre que lo firma la mayoría de las veces, pero realmente ¿qué nos dice ese nombre de esa persona? ¿Qué sabemos de esa gente que seguimos porque nos gusta su forma de escribir y expresarse?

Por eso, porque la experiencia de una persona a veces no basta para conocerla, tras unos meses publicando en el blog, me presento. Esta soy yo.

Nací en el 89. Hoy soy maestra titulada en 2013 aunque no ejerzo, hija única, dueña de MiMascota desde 2007, pareja de MaridoBello desde 2010 y madre de Príncipe desde 2013. Me gustan las cosas bien hechas, la psicología, el pensamiento, hacerme preguntas y averiguar respuestas. Tengo mis cosas hechas a mi gusto, desde la organización de las carpetas del ordenador hasta mi propia vida. Odio que me dejen plantada, que me toquen los pies y que me digan lo que tengo que hacer (me refiero a esos consejos que suenan más a una imposición de reglas).

Soy perfeccionista, terca y orgullosa, y odio los chistes. Ahorradora compulsiva. Caravanista casi desde la cuna. Me encanta cantar, conocer otras culturas y gente de todo tipo, viajar, el mar, la cocina y la velocidad. Adoro conducir, escribir, las metáforas, la poesía y buscarle el doble sentido a las cosas. Soy despistada (ahora más), impaciente y empática.

Tengo conocidos, no amigos, porque los que consiguieron ganarse ese título en su momento, con el tiempo me demostraron el interés que escondían sus actos. Soy amiga de mis amigos, de quien se lo merece, pero la experiencia me ha enseñado a no confiar y a no esperar nada de nadie, porque quien quiere dar algo, lo da sin esperar algo a cambio. Yo lo hice 4 veces y sufrí, ya no más. Por eso, mi mejor amiga siempre será mi madre. Con ella se que puedo contar en cualquier momento, a la hora que sea y por el motivo que sea, que siempre me recibe como lo necesito.

Vivo con MaridoBello (le llamo así aunque no estamos casados) desde la Nochebuena de 2011. Mientras él trabaja, yo me quedo en casa para cuidar de Príncipe, limpiar, cocinar, controlar la economía y las facturas y, en definitiva, tratar que todos seamos un poquito más felices en estos tiempos difíciles que corren. Tengo la vida que escogí por ahora, porque MaridoBello, con su horario inestable pasa mucho tiempo fuera de casa y preferimos que Príncipe creciera con, al menos, uno de los dos. Igualmente necesitaba un merecido descanso tras años de estudio intensivo, con lo cual, decidí tomarme un tiempo sabático en el que decidimos ser padres, y me encantaría seguir así hasta que Príncipe vaya al colegio, si la situación nos lo permite claro está.

Sin embargo, no me siento “enclaustrada”, y mucho menos, me defino como “ama de casa”. No, yo no soy “chacha” de nadie. Mientras MaridoBello trabaja, yo me encargo de la casa y la comida (lo que Príncipe me permite) y cuando él llega tiene comida hecha para cenar y su ropa de trabajo está limpia cada día. Pero una vez está en casa, yo me desentiendo de todo, y es él quien se encarga de nuestro hijo para que yo descanse. Si hay que tender la ropa, fregar la loza, preparar la mesa, bajar la basura, sacar al perro…, él también lo hace. Y no, no me siento afortunada porque me ayude como me dicen por ahí. Yo me encargo de la casa porque no voy a estar de brazos cruzados todo el día viendo cómo nos come la mugre, pero la casa la ensuciamos los dos, comemos los dos y los dos necesitamos ropa limpia. Somos una pareja que convive por igual, cumpliendo labores por igual, no una mujer que se encarga de la casa y los niños mientras el marido trabaja y cuando llega se sienta a que le sirvan. No acepto la esclavitud en ninguno de los sentidos, y mucho menos la quiero para mí. Él piensa lo mismo que yo y nos organizamos para repartirnos las obligaciones.

Tengo Twitter aunque no es una red social que me enamora, también Facebook a través del cual he hecho gran cantidad de amistades relacionadas con el mundillo blogger (todos madres y padres de los que aprendo cada día), disfruto perdiéndome entre las fotos de Instagram y cogiendo ideas en Pinterest, y además tengo cuenta en Google+ para compartir los post del blog. Disfruto cocinando porque me encanta y lo hago con cariño y entrega, juego con mi hijo cuando está despierto sin importar en qué condiciones está la casa porque él está primero, dedico mi tiempo a este blog que se ha convertido en uno de mis hobbys principales, disfruto leyendo un libro y saliendo a pasear en familia. Me gusta ir de tiendas aunque no suelo comprar. Tuve un blog de cocina, que se vio totalmente eclipsado por este, y que dejé en el olvido por no tener tiempo para él. Estoy al tanto de las novedades en la música que me gusta, estoy pendiente de las necesidades de los míos y los ayudo en todo lo que puedo, compro por Internet y estoy enterada de lo que se lleva y lo que no, aunque no sigo las modas. No necesito un pantalón de última moda o una camisa del color del verano para sentirme realizada. Siempre he pensado que si una persona es elegante, lo es hasta en pijama, y no necesita ropa nueva para dar a entender al mundo algo que ella misma, con su actitud, va negando.

Soy natural, sencilla, me gusta arreglarme pero lo justo, y no necesito un físico envidiable o un maquillaje perfecto para sentirme a gusto conmigo misma.

Tengo una madre inmejorable que se preocupa por el bienestar de su gente. Tengo un padre maravilloso que me ayuda más de lo que debería y se siente orgulloso de quien soy. Tengo un perro ejemplar, noble, cariñoso, juguetón, protector, fiel y siempre pendiente de que todos estemos bien. Duermo cada noche y convivo junto al hombre de mis sueños que me quiere, me cuida, me respeta y se desvive por hacerme feliz. Tengo un hijo maravilloso, que en sus escasos 7 meses de vida ha cautivado mi corazón, me enamora cada día más y ha conseguido que me reafirme más, si se puede, en que estoy viviendo la mejor etapa de mi vida pese a quien le pese (que se que los hay), y que para nada siento que estoy perdiendo el tiempo.

Maya no es mi nombre real, pero pienso que poco importa. Sin embargo, hay alguien que me llamaba así y decidí que era un buen nombre para darme a conocer en la blogosfera. Era mi abuela, una segunda madre para mí que sin esperarlo nos dejó de la noche a la mañana, hace casi 10 años. Dicen que el tiempo cura las heridas, pero ella era tan grande, con un corazón tan enorme, que el paso del tiempo sólo consigue echar alcohol a la herida y hacer que escueza aún más. Me pregunto si me verá, si sabe en quién me he convertido, y hay veces que siento que sí. Porque la extraño, porque la recuerdo como si fuera ayer, y porque necesito contarle quién soy hoy, le dedico este blog. Por eso, aquí soy Maya. Madre Maya.

Anuncios