Sus primeros juguetes

Una de las cosas que más nos ilusiona a los papás es ver a nuestros hijos aprender a desenvolverse solos, conocer el mundo y descubrir cosas nuevas. Por eso, nos encanta buscar juguetes para nuestros bebés y pensar en ellos cuando vemos algo en las tiendas.

Sin embargo, no todos los bebés muestran interés por juguetes con sonidos y colores cuando se supone que deberían hacerlo. Príncipe, hasta sus casi 6 meses jamás prestó atención a nada que tuviera que ver con un bebé. Él solo quería su peluche de WinnieThePooh, practicar poniéndose y quitándose la chupa de todas las formas posibles, y estrujar y chupetear el paquete de toallitas. Ese era su entretenimiento hasta ahora, que se interesa por sonajeros y juguetes que casi puede abarcar con sus manitas. Pequeños, pero no que se puedan tragar

Con estos juguetes se entretiene por ahora:

Llaves. Le compramos este sencillo juguete hace unos días en Mercadona y le ha cogido cariño. Juega con ellas, las tira y las pide, te las da en la mano y se queda esperando a que se las devuelvas… El aro azul es duro, al igual que la parte de la llave que tiene el agujero, pero la parte que imita a los dientes de la llave es de silicona, ideal para moderla, chuparla, retorcerla y experimentar con ella. Se entretiene bastante y costaron alrededor de 3€ (poco más, poco menos)

Sonajero rígido. Es similar al de la foto, pero con forma de estrella y con un aro en el centro que gira. Es el que mas le entretiene porque las bolitas hacen ruido cuando lo agita, y las esquinas redondeadas que forman la estrella tienen el tamaño ideal para su boca, con lo cual puede agarrarla bien y morderla. Es de plástico duro, regalo de un familiar, así que desconozco el precio y la marca.

Pelota peluche con sonajero y espejo. Es de KIABI, regalo de mi madre, y le costó unos 7-8 €. Es de peluche que puede estrujar, con numerosas cintas que chupar y agarrar, un espejo donde se pasa minutos viéndose, y además al agitarla tiene cascabeles en el interior que suenan. Se entretiene con ella, pero al ser grande para sus manos y redonda, le cuesta un poco experimentar, así que le hace caso pero tampoco le vuelve loco. Si se le cae, puede que no intente cogerla.

El tarro vacío de la leche. Los colecciono para decorarlos y reutilizarlos, ya tengo algunos hechos y una sección de manualidades pensada, así que más adelante enseñaré lo que voy haciendo. Pues bien, vacío, limpio y entre sus pies, es ideal para usar como tambor. No pesa y puede levantarlo sin problemas, morder la tapa que es de plástico blando y gritarle a su reflejo cuando se ve en la base del bote. Le gusta bastante, y a pesar de ser grande para sus manitas, le llama la atención el sonido al aporrearlo. Espero con miedo el momento en que aprenda a lanzarlo.

 

Mordedor. Es de Chicco y costó unos 4€. Todos los modelos tienen el mismo precio, pero escogí este por ser el más grande de la gama, y ya que pago, que sea por un poco más de material, para que pueda cogerlo más fácil. Se lo compré como mordedor para enfriarlo en la nevera y que le aliviara las encías al morderlo, pero esa función no le interesa. No se si es que escucha el líquido del interior, pero le gusta más como sonajero. De cualquier forma, también se lo echa a la boca, y le gusta pasárselo de una mano a otra. Se entretiene bastante con él, sobre todo estando acostado boca abajo .

Colgador con sonajero. Es de Fisher-Price, ronda los 15€. La única diferencia con el de la foto es que el aro rojo, una de sus puntas termina en flor, como si fuera una flor con tallo simulando un aro, pero de resto es igual. Al moverlo el brazo azul gira y el verde también, con lo cual es una buena opción colgarlo y que experimente moviéndolo. Se lo cuelgo en el carro cuando está sentado y le da patadas (una auténtica locura), o en la cuna cuando la usa de parque de juegos, aunque también suele jugar con él en la mano tratando de morderlo.

Por supuesto, WinnieThePooh. No he encontrado fotos en las que se vea mejor, pero básicamente es un peluche de este conocido osito vestido con un chaquetón azul, un gorro y bufanda. Este peluche era mío, pero Príncipe se encandiló con él y agita los brazos y piernas con cara de asombro y alegría nada más verlo. Lo agarra por el gorro y le pega manotazos, lo chupa, le tira de la bufanda y lo patalea cuando tiene ocasión. Va con nosotros a todos sitios.

Y además, tiene este dado de peluche hecho por mí cuando estaba embarazada. En el interior tiene una cajita con bolas que suenan al agitarlo, y le encanta estrujarlo, agarrarlo fuerte y lanzarlo. Más adelante haré una entrada sobre cómo lo construí.

El mundo de los juguetes es muy extenso, hay de todo lo que nos podamos imaginar y lo que no también, pero creo que no es tan fácil seducir a un niño. Igual en unos años tendré que callarme y admitir que no es así, pero al menos Príncipe no está siendo un niño impresionable. Si hay algo que tu quieres darle para que experimente con toda tu ilusión, pero a él no le llama, pasa totalmente del juguete, así te hayas gastado un dineral en el regalo del niño.

He aquí el tan conocido gimnasio infantil. Príncipe tiene este, y ni caso. Tan sólo usa la alfombra para dormir o tirar de las cosas que puede (las patas, el rabo y el pelo del león), pero a los colgantes ni los mira. Son una estrella y una llave, una flor que pita al presionarla, un león de plástico duro con algo dentro que suena y un peluche del león protagonista con cascabeles dentro. Es de la marca Saro y costó unos 25€, regalo de mi cuñada y casi sin estrenar. Una pena.

Por ahora, estos son los primeros juguetes que han conseguido sorprenderle y pasa buenos ratos sentado jugando con ellos y gritando de alegría cuando descubre algo nuevo. Definitivamente, este es uno de los mejores procesos de la maternidad, ver a tu hijo jugando solo y siendo feliz a su manera. Para mí, no tiene precio.
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