Útiles de bebé: ahorrar y no morir en el intento

La llegada de un bebé a casa siempre es una bendición y motivo de alegría, o al menos, así debería ser. Cuando vamos a ser padres por primera vez, nos atacan los nervios, “un hijo es una inversión a largo plazo” me decían a mi. Y no es mentira.

Un bebé supone gastos, más si es el primero en llegar y no heredará nada de otros hermanos, pero si no tienes mucho dinero para emplear en cosas que dejará de usar cuando menos te lo esperes, o aunque lo tengas te parece un derroche innecesario, no te preocupes, es posible cubrir las necesidades de tu bebé sin que tu bolsillo se resienta.

Cuando vamos a tener un hijo queremos darle siempre lo mejor, pero debemos frenar un poco la efusividad que nos invade cuando vamos a ir de compras y pensar con cabeza fría qué es y qué no es necesario. Aquí les dejo mis trucos para controlar los gastos.

*Haz una lista. Apunta todo lo que se te ocurra, hasta lo más básico, que ya luego tendrás tiempo de ir borrando. A mi me ayudó bastante hacerla con mi madre. Piensa por partes: ¿qué necesito para bañarle?, ¿y para que coma?, ¿y para que duerma?, ¿y para salir de casa?

*Compara. Si algo me ha enseñado el hecho de tener un sueldo tan ajustado es a no casarme con ninguna marca ni tienda. Comparar precios hasta lo más ínfimo es mi día a día. Por eso, ve de tiendas con tu lista en mano, y anota todos los precios que veas. Compara cuánto te cuesta un mismo producto en diferentes sitios para que puedas escoger la mejor opción para tu bolsillo.

*Ve comprando poco a poco. Intenta no dejar las compras para el último momento, es mejor ir poco a poco. De esta forma controlas más el gasto y puedes barajar más opciones. Y además, aprovecha la compra. Si quieres tener varios hijos, aprovecha este momento y compra bodys y cosas de color neutro (gris, verde, amarillo, naranja…) y que más adelante puedas reutilizar con un hermano de otro sexo.

*Piensa con lógica. Hay personas que necesitan comprar determinada marca o en determinados establecimientos “de bebés” porque eso les da seguridad, pero hay muchas marcas más baratas que hacen la misma función. Tu bebé no necesita ropa cara ni productos de último modelo, eso es lo de menos. Por eso, es preferible comprar ropa de marcas sencillas, a bajo coste y que ésto te permita tener más variedad (no es lo mismo comprar un body de 10 € que un pack de 5 bodys a 10€, y eso en el día a día con un bebé se nota mucho, y se agradece también). Si aún así, quieres usar ropa de marcas más costosas, aprovecha ofertas y descuentos de la marca. Además, considera la posibilidad de comprarle ropa costosa sólo para salir a la calle o a determinados sitios, y que use ropa más normalita para dormir y estar en casa.

*Compra tallas más grandes. Cuando estás embarazada no sabes qué tamaño tendrá tu bebé al nacer ni cómo será su complexión (ancha o delgada), así que comprar ropa de recién nacido puede ser un arma de doble filo. ¿Y si no le sirve? Por eso, es preferible que compres más cantidad de ropa de 0-3 meses que de recién nacido o de 1 mes, porque estas las dejan enseguida. Y si esta talla le queda grande siempre puedes ovillarle un poco las mangas y dejarlo para estar en casa. Además las primeras semanas, tu bebé será un ovillo de mantas, y poco se dejará ver la ropa. Este truco funciona muy bien, porque te evitas gastos innecesarios. Sin ir más lejos, a mi hijo le regalaron un pelele (un body que cubre también las piernas) de 3 meses que recuerdo costó 20€ (me lo dijeron), y con 1 mes ya no le servía.

*Compra solo lo esencial, y luego cubre necesidades. De ropa, con un pack de bodys, unos pares de calcetines, dos pantalones, un par de camisetas, algunos vestidos si es niña…tienes para empezar. Si en el día a día te ves justa y necesitas más ropa, siempre puedes volver a la tienda y comprar unos pocos más. En cuanto a útiles, compra sólo lo básico, y poco a poco ve cubriendo necesidades. Por ejemplo, para llevar sus cosas compra un bolso grande, y si en determinadas ocasiones llevas pocas cosas y ves que te iría mejor con un bolso más pequeño, cómpralo.

*Invierte más en las cosas más lógicas. Por ejemplo, los protectores de colchón. Nunca sabes cómo será tu bebé, y si orina tanto como el mío, hasta que des con el pañal ideal y mejores tu técnica al ponérselo, tendrás que cambiar la cuna cada dos por tres porque lo mojará todo. Y echar a perder un colchón no es necesario. Por tanto, invierte también en varios juegos de sábanasBaberos, muchos baberos, eso es algo barato y nunca viene mal tener varios. ¿Mi consejo? Ahorra desde el principio y compra baberos que tengan plástico protector por detrás. En pocos meses, cuando empiece a babear, lo agradecerás.

*Biberones, chupetes y tetinas… Si decides utilizarlos con tu hijo, no es necesario comprar un séquito de biberones y chupetes. Con tres, es suficiente, ¿por qué? Porque los biberones, antes de utilizarlos tienen que pasar por un proceso de esterilización que lleva un tiempo, por eso, mejor tener varios para no quedarte sin ninguno disponible. Con los chupetes lo mismo. Entre que se le caen, se pierden entre las sábanas por las noches o para tener uno extra donde puedas necesitarlo (en casa de los abuelos, en el coche, en el bolso de paseo…), nunca viene mal tener varios. Y eso si, todo esto que sea de marca reconocida para evitar sustos innecesarios.

*Acepta ofrendas. No te sientas mal por ponerle ropa prestada a tu hijo si no es lo que tenías pensado. No eres la primera ni la última, y te aseguro que es de gran ayuda. Recoge todo lo que te den aunque no te guste, la persona lo hace con su mejor intención. Si por algo no te gusta una prenda, por fea, porque está pasada de uso o por lo que sea, guárdala, y cuando llegue el momento devuélvela junto con el resto. Si lo ves mejor, la ropa prestada úsala sólo para estar en casa y ponle la que le compres para salir a la calle. Ahorrarás mucho dinero 😉

*Apóyate en los familiares y amigos. Si por ejemplo tu cumpleaños o la Navidad te cogen durante el embarazo, aprovéchate y pide que si alguien te va a regalar algo, que te regale para el bebé. Claro que algún regalo caerá para ti, pero te aseguro que te hará más ilusión ver que se acordaron de tu peque. Por supuesto, si alguien se ofrece a comprarte algo o te pregunta qué es lo que te falta por comprar, no niegues su ayuda. Pídeles que te regalen ropa para más adelante, y encárgate tú de comprar lo que va necesitando al principio hasta que le pilles el ritmo a su crecimiento, así te aseguras de no tener mucho de nada; si ya tienes todo, pide pañales que eso nunca sobra (la talla 3-6kg es la que más se gasta). Y si en tu familia se sigue la tradición de que los padrinos hacen un buen regalo, pídeles algo que se te sale de presupuesto, como por ejemplo el carrito o la cuna, un regalo que te pueden hacer a medias 😉 . Y si tienes un grupo de amigos y todos te van a regalar, haz lo mismo, que se unan entre todos y te hagan un regalo que a ti te cuesta poder comprar.

*La cuna y el carrito. Si estás indecisa sobre dónde dormirá tu hijo (cuna, minicuna, capazo, en tu cama…), piensa con lógica: el bebé se adaptará a lo que le ofrezcas porque no conoce nada más. Me explico, si le pones una cuna grande, no extrañará un capazo. Por tanto, si no te sobra el dinero, opta por la cuna. Lo más probable es que la minicuna o el capazo en poco tiempo se le queden pequeños, por tamaño o por actividad del bebé, y después sólo será un lindo estorbo que no tendrás donde meter. Si le pones en una cuna de entrada, ahorras un gasto más. Y si decides que duerma contigo en la cama y ahorrarte la cuna, mejor. El carrito, yo solo lo compré con silla de coche, ya que por lo anterior, el capazo me parecía un trasto, y no me arrepiento, porque mi hijo lo habría usado el primer mes nada más. Compré uno por muy buen precio que se ajustó a todas mis necesidades, lo que yo iba buscando (cierre de libro para que quepa en cualquier maletero de coche, ligero, fácil de abrir y cerrar si estoy sola y con el bebé en brazos, etc.). Es importante comprarlo de una marca conocida, pero no es necesario dejarnos el sueldo. Hay que pensar que al llegar a los X kilos de peso habrá que cambiarlo, así que es mejor invertir en una buena compra y buscar uno que nos dure un buen tiempo. En estas opciones evita buscar tendencias ni cosas de moda, y busca algo que case con lo que tú necesitas y se ajuste a tu presupuesto.

*Cosas “de bebés”. Hay muchas cosas catalogadas como “de bebés” que se ponen por las nubes por el simple hecho de venderse en tiendas de puericultura. Si vas a los pasos anteriores, en este caso toca pensar con lógica y además comparar precios. Por ejemplo, en una tienda normal de ciudad, en la sección de bebés, encontré una manta por 30€, que lo único que tenía era un pato bordado en una esquina. Sin embargo, me fui a Primark y compré dos mantas super suaves, de diseños bonitos, por 6€ cada una. Y la función que hace es la misma. También me pasó con los envases para transportar purés y papillas, que los “de bebés” salían a 7€ el envase, mientras que un tupperware de los chinos te hace la misma función. Con esto te digo, se objetiva y piensa dos veces antes de abrir la cartera 😉

*Las cosas de marca, lo que el bebé usa directamente. Es decir, las tetinas, biberones, chupetes, cadenas de chupetes, juguetes, y todas esas cosas que, para evitar riesgos y sustos, es mejor comprarlas de esa marca conocida que más confianza nos de.

*Los productos para el bebé. Por ejemplo, el baño. Compra envases pequeños (a mi me vinieron muy bien esos sets para regalar que traen champú, colonia y demás, en tamaño viaje y que encontramos en cualquier supermercado). No sabemos qué le va a sentar bien y qué no a nuestro bebé, o incluso qué nos va a gustar y qué no, así que es mejor invertir en pequeños botes, y si le va bien, comprarlos grandes. Así te evitas tener botes grandes que no vas a usar, y ahorras.

Y por último, pero no menos importante, analiza objetivamente tus necesidades. Por mucho que te guste una pañalera colgada en la pared con forma de jirafita en la que colocar la pila de pañales e ir cogiéndolos de ahí, piensa si de verdad lo necesitas. Al final es lo mismo tenerlos en ese lindo muñequito que en un cajón del ropero, o dentro de su propia caja. Puedes ahorrarte un buen dinero si piensas qué uso le vas a dar a las cosas y si merece la pena comprarlas antes de hacerlo. Verás que muchas de ellas vuelven al estante de la tienda.

¿Te ha servido este artículo? ¿Consideras que tener un hijo es caro?

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