Útiles de bebé: ahorrar y no morir en el intento

La llegada de un bebé a casa siempre es una bendición y motivo de alegría, o al menos, así debería ser. Cuando vamos a ser padres por primera vez, nos atacan los nervios, “un hijo es una inversión a largo plazo” me decían a mi. Y no es mentira.

Un bebé supone gastos, más si es el primero en llegar y no heredará nada de otros hermanos o niños cercanos. Pero no te preocupes, es muy posible tener un hijo sin que suponga una fortuna.

Cuando vamos a tener un hijo queremos darle siempre lo mejor, tendemos a cubrir aspectos antes de que realmente surja la necesidad, y sobre todo a nosotras, durante el embarazo, todo nos parece maravilloso y nos gusta. Pero hay que frenar un poco la efusividad y ser conscientes de la situación.

Te dejo mis trucos para que puedas hacer los gastos con cabeza.

*Haz una lista. Apunta todo lo que se te ocurra, siempre hay tiempo de borrar. A mi me ayudó bastante hacerla con mi madre porque, evidentemente, yo no tenía idea alguna de bebés. Piensa por partes: ¿qué necesito para bañarle? Toallas, jabón, esponja, una bañera… ¿qué necesito para que coma? Sacaleches, discos de lactancia, biberones, baberos, cucharas… ¿qué necesito para que duerma? Cuna, cama, sábanas, saco de dormir… ¿qué necesito para salir de casa? Mochila de porteo, carrito…

En la crianza de un hijo hay mil y una vertientes, y dependiendo de lo que decidas hacer tendrás unas necesidades u otras. Por ejemplo, en cuanto a alimentación hay quien opta por darle el pecho o por darle biberón, y cuando vaya a comer algo más que leche hay quien decide darle purés y hay quien opta por darle trozos directamente. Para dormir, puede dormir contigo, en una cuna, minicuna, directamente en cama, y para pasear puedes optar por carrito o por portearle. Detrás de cada opción hay un mundo, infórmate bien, decide lo que consideras mejor para ti y tu situación, y haz la lista de lo que necesitas.

*Compara. Si algo me ha enseñado el hecho de tener un sueldo tan ajustado es a no casarme con ninguna marca ni tienda. Comparar precios hasta lo más ínfimo es mi día a día. Por eso, ve de tiendas con tu lista en mano, y anota todos los precios que veas. Compara cuánto te cuesta un mismo producto en diferentes sitios para que puedas escoger la mejor opción para tu bolsillo. E incluso en este punto ya puedes ir descartando opciones y dándote cuenta de que hay cosas que no son tan necesarias.

*Ve comprando poco a poco. Intenta no dejar las compras para el último momento, es mejor ir poco a poco. De esta forma controlas más el gasto y puedes barajar más opciones. Y además, aprovecha la compra. Si quieres tener varios hijos, aprovecha este momento y compra bodys y ropa de color neutro (gris, verde, amarillo, naranja…) y que más adelante puedas reutilizar con un hermano de otro sexo. Esto aplica sobre todo en los útiles, en el carrito por ejemplo. Si quieres tener más hijos, aunque vayas a tener una niña, evita comprar un carrito rosado que más adelante no quieras utilizar si tienes un niño. Compra ya un color que te valga para varias opciones.

*Piensa con lógica. Hay personas que necesitan comprar determinada marca o en determinados establecimientos “de bebés” porque eso les da seguridad, pero hay muchas marcas más baratas que hacen la misma función. Tu bebé no necesita ropa cara ni productos de último modelo, eso es lo de menos. Por eso, es preferible comprar ropa de marcas sencillas, a bajo coste y que ésto te permita tener más variedad (no es lo mismo comprar un body de 10 € que un pack de 5 bodys a 10€, y eso en el día a día con un bebé se nota mucho, y se agradece también). Si aún así, quieres usar ropa de marcas más costosas, aprovecha ofertas y descuentos de la marca. Además, considera la posibilidad de comprarle ropa de esa marca que te gusta sólo para salir a la calle o a determinados sitios, y que use ropa más normalita para dormir y estar en casa. Créeme, los bebés crecen enseguida y no merece la pena gastar dinerales en ropa de sitios concretos.

*Compra tallas más grandes. Cuando estás embarazada no sabes qué tamaño tendrá tu bebé al nacer ni cómo será su complexión (ancha o delgada), así que comprar ropa de recién nacido puede ser un arma de doble filo. ¿Y si no le sirve? Por eso, es preferible que compres más cantidad de ropa de 0-3 meses que de recién nacido o de 1 mes, porque estas las dejan enseguida (generalmente al mes ya cambian de talla, algunos incluso antes). Y si esta talla le queda grande siempre puedes ovillarle un poco las mangas y dejarlo para estar en casa. Además las primeras semanas, tu bebé será un ovillo de mantas, y poco se dejará ver la ropa. Este truco funciona muy bien, porque te evitas gastos innecesarios. Sin ir más lejos, a mi hijo le regalaron un pelele (un body que cubre también las piernas) de 3 meses que recuerdo costó 20€ (me lo dijeron), y con 1 mes ya no le servía. Con esos 20€ se podría haber comprado mucha más ropa.

*Compra solo lo esencial, y luego cubre necesidades. ROPA: con unos 10 bodys y peleles, unos pares de calcetines, dos pantalones, un par de camisetas, algunos vestidos si es niña…tienes para empezar. Si en el día a día te ves justa y necesitas más ropa, siempre puedes volver a la tienda y comprar unos pocos más. ÚTILES: compra sólo lo básico, y poco a poco ve cubriendo necesidades. Por ejemplo, para llevar sus cosas compra un bolso grande, y si en determinadas ocasiones llevas pocas cosas y ves que te iría mejor con un bolso más pequeño, cómpralo más adelante.

*Invierte más en las cosas más lógicas. Por ejemplo, los protectores de colchón. Nunca sabes cómo será tu bebé, y si orina tanto como el mío, hasta que des con el pañal ideal y mejores tu técnica al ponérselo, tendrás que cambiar la cuna cada dos por tres porque lo mojará todo. Y echar a perder un colchón no es necesario. Por tanto, invierte también en varios juegos de sábanasBaberos, muchos baberos, eso es algo barato y nunca viene mal tener varios. ¿Mi consejo? Ahorra desde el principio y compra baberos que tengan plástico protector por detrás. En pocos meses, cuando empiece a babear, lo agradecerás.

*Biberones, chupetes y tetinas… Si decides utilizarlos con tu hijo, no es necesario comprar un séquito de biberones y chupetes. Con tres, es suficiente, ¿por qué? Porque los biberones, los primeros meses del bebé, tienen que pasar por un proceso de esterilización antes de cada uso, y eso lleva un tiempo, por eso, mejor tener varios para no quedarte sin ninguno disponible. Con los chupetes, lo mismo. Entre que se le caen, se pierden entre las sábanas por las noches o para tener uno extra donde puedas necesitarlo (en casa de los abuelos, en el coche, en el bolso de paseo…), nunca viene mal tener varios. Y eso si, todo esto que sea de marca reconocida para evitar sustos innecesarios.

*Acepta ofrendas. No te sientas mal por ponerle ropa prestada a tu hijo si no es lo que tenías pensado. No eres la primera ni la última, y te aseguro que es de gran ayuda. Recoge todo lo que te den aunque no te guste, la persona lo hace con su mejor intención. Si por algo no te gusta una prenda, por fea, porque está pasada de uso o por lo que sea, guárdala, y cuando llegue el momento devuélvela junto con el resto. Si lo ves mejor, la ropa prestada úsala sólo para estar en casa y ponle la que le compres para salir a la calle. Ahorrarás mucho dinero 😉

*Apóyate en los familiares y amigos. Si por ejemplo tu cumpleaños o la Navidad te cogen durante el embarazo, aprovéchate y pide que si alguien te va a regalar algo, que te regale para el bebé. Claro que algún regalo caerá para ti, pero te aseguro que te hará más ilusión ver que se acordaron de tu peque. Por supuesto, si alguien se ofrece a comprarte algo o te pregunta qué es lo que te falta por comprar, no niegues su ayuda. Pídeles que te regalen ropa para más adelante, y encárgate tú de comprar lo que va necesitando al principio hasta que le pilles el ritmo a su crecimiento, así te aseguras de no tener mucho de nada; si ya tienes todo, pide pañales que eso nunca sobra (la talla 3-6kg es la que más se gasta). Y si en tu familia se sigue la tradición de que los padrinos hacen un buen regalo, pídeles algo que se te sale de presupuesto, como por ejemplo las vacunas si decides ponérselas, la silla para el coche, el carrito o la cuna, un regalo que te pueden hacer a medias 😉 . Y si tienes un grupo de amigos y todos te van a regalar, haz lo mismo, que se unan entre todos y te hagan un regalo que a ti te cuesta poder comprar.

*Dormir y pasear. Para que duerma un bebé hay muchas opciones (cuna, minicuna, capazo, en tu cama, directamente en una cama de mayor…), y la que elijas debe ser aquella que más se ajuste a las necesidades de tu familia. Siendo realistas, una minicuna y un capazo son opciones que duran poco tiempo, así que si no deseas meter a tu bebé en la cama contigo, la cuna tamaño normal es la opción ideal. Siempre puedes adaptarla como cama de colecho quitando un lateral si es lo que deseas, y te durará mucho más tiempo. Si quieres ir más allá y poner una cama de mayor directamente entre la tuya y la pared (para que no se caiga) es una opción muy válida desde el principio, y la más barata de todas si lo que quieres es que duerma en tu habitación el mayor tiempo posible pero no en tu cama. Cuando sea el momento de que duerma en su habitación sólo tendrás que pasar la cama al sitio deseado.

Para pasear tienes varias opciones, ya sea el carrito o la mochila ergonómica, y hay tantas variedades como precios. En el primer caso tienes tres opciones, comprar el carrito solo, carrito + maxicosi, o carrito + maxicosi + capazo, y evidentemente cuanto más traiga más cuesta. A la hora de elegir, busca la mejor opción calidad/precio que se ajuste a lo que deseas. En mi caso, mi hijo fue muy movido todo el embarazo, e intuí que iba a ser una pequeña lagartija, así que decidí no comprar capazo, y fue la mejor decisión. Si lo hubiera hecho, lo habríamos utilizado días nada más, porque desde el primer mes si iba en brazos ya quería ir erguido viendo mundo, y se hubiera convertido en un lindo estorbo que no tendría donde meter. Así que mi opción ideal fue la sillita donde iba acostado y el maxicosi para el coche. A un precio bastante asequible y con todo lo que yo iba buscando (cierre de libro, ligero, fácil de abrir y cerrar si estoy sola y con el bebé en brazos…). Si optas por portear, hay muchísimas opciones y precios diferentes, sólo cuida de comprar algo realmente ergonómico que respete las necesidades de tu bebé desde el principio. Esta opción no es necesariamente más barata que el carrito, porque además de ella habría que comprar la sillita del coche, pero hay que valorarla si se ajusta a tus necesidades. Infórmate y elige bien. Elijas carrito o porteo, ambas opciones habrá que cambiarlas al llegar a X kilos/tamaño del bebé, así que valora bien todas las posibilidades que te ofrece una cosa o la otra. Eso sí, evita modas y tendencias, no son necesarias y no ayudan nada.

*Cosas “de bebés”. Hay muchas cosas catalogadas como “de bebés” que se ponen por las nubes por el simple hecho de venderse en tiendas de puericultura. Si vas a los pasos anteriores, en este caso toca pensar con lógica y además comparar precios. Por ejemplo, en una tienda normal de ciudad, en la sección de bebés, encontré una manta color azul cielo por 30€, que lo único que tenía “de bebé” era un pato bordado en una esquina. Sin embargo, me fui a Primark y compré dos mantas súper suaves, por 6€ cada una. Y la función que hace es la misma. También me pasó con los envases para transportar purés y papillas, que los “de bebés” salían a 7€ el envase, mientras que un tupperware de los chinos te hace la misma función. Con esto te digo, se objetiva y piensa dos veces antes de abrir la cartera ;).

*Las cosas de marca, lo que el bebé usa directamente. Es decir, las tetinas, biberones, chupetes, cadenas de chupetes, juguetes, y todas esas cosas que, para evitar riesgos y sustos, es mejor comprarlas de esa marca conocida que más confianza nos de.

*Los productos para el bebé. Por ejemplo, el baño. Compra envases pequeños (a mi me vinieron muy bien esos sets para regalar que traen champú, colonia y demás, en tamaño viaje y que encontramos en cualquier supermercado). No sabemos qué le va a sentar bien y qué no a nuestro bebé, o incluso qué nos va a gustar y qué no, así que es mejor invertir en pequeños botes, y si le va bien, comprarlos grandes. Así te evitas tener botes grandes que no vas a usar, y ahorras.

Y por último, pero no menos importante, analiza objetivamente tus necesidades. Por mucho que te guste una pañalera colgada en la pared con forma de jirafita en la que colocar la pila de pañales e ir cogiéndolos de ahí, piensa si de verdad lo necesitas. Al final es lo mismo tenerlos en ese lindo muñequito que en un cajón del ropero, o dentro de su propia caja. Puedes ahorrarte un buen dinero si piensas qué uso le vas a dar a las cosas y si merece la pena comprarlas antes de hacerlo. Verás que muchas de ellas vuelven al estante de la tienda.

¿Te ha servido este artículo? ¿Consideras que tener un hijo es caro?

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