El dilema, dejar la cuna

Mi hijo siempre ha dormido en su cuna, desde que nació hace 4 meses y medio, y nos ha ido muy bien. Duerme sin problemas, ya casi toda la noche, y nunca hemos tenido que pasearle ni ponerle musiquita para dormir, es muy bueno. Así que no hemos tenido problemas con que duerma en la cuna a nuestros pies. Hasta ahora.

Príncipe siempre ha sido un niño muy movido y activo, bastante inteligente y con mucha mala idea. Aprende muy rápido. Desde los 3 meses y medio se recorre la cuna. Ha aprendido a agarrarse de los barrotes para ir girando y darse vueltas, quedándose transversal a la cuna, es decir, de lado largo a lado largo, y ya por último con la cabeza por los pies de la cuna. Incluso lo hace sin necesitar los barrotes, porque en una cama de adulto también lo hace, firmando los pies en el colchón y levantando ese culillo lleno de pañales que tiene para ir girándose y cambiando de lugar.

Pues bien, eso nos pareció gracioso, increíble verlo cómo se maneja, e incluso nos gustaba, porque supone madurez y crecimiento por su parte. Pero últimamente no me gusta tanto, ya me empieza a asustar. Como es lógico, crece, aprende cosas nuevas, y eso lo aplica en la cuna.

Ahora le da por agarrarse a los barrotes estando acostado e impulsarse hacia adelante para morderlos (por el tema de los dientes). Mi miedo: que use la fuerza que tiene, que no es poca, y que calcule mal. Lo que me imagino: un buen golpe en la boca que costará tranquilizar, suponiendo que no sea grave.

También me lo he encontrado dos veces encajonado entre los barrotes. Tiene protector de barrotes en la cabecera, pero lo levanta y se mete debajo. Así que ya una vez me lo encontré boca abajo pegado totalmente a los barrotes y con el brazo entero colgando por fuera, con lo cual se asusta porque no puede volver a su sitio. Y otra vez, la que más me asustó, sacó la pierna entera entre barrotes, costandome bastante conseguir que pasara la rodilla para poder sacarla. Mi miedo: que lo siga haciendo a medida que crece. Lo que me imagino: que llegará un momento en que la rodilla ya no le salga y haya que romper la cuna para sacarle, con el consiguiente daño que le supondrá el golpe, por supuesto.

Y lo peor es que, como sabe quedarse transversal a la cuna, digamos, acostado a lo corto, y no para de patalear e impulsarse con los pies, tengo miedo de que acierte a impulsarse en un barrote y se abra la cabeza con los del otro lado. Porque la cuna es de 120x60cm, él mide 64cm… así que ya queda exacto en el hueco y poco faltará para tener un accidente.

Me falta decir que mi hijo es un bruto y tiene mucha fuerza, así que se que es capaz de hacer lo que ya he comentado, tan solo vivo con miedo de que pase.

Sin ir mas lejos, esta mañana. Tenemos la cuna en los pies de la cama, de forma que él duerme con los pies orientados hacia nuestros pies (espero explicarme). Esta mañana le sentimos balbuceando sus palabritas y nos despertamos, encontrándolo boca abajo y mirando hacia nosotros. Nada más vernos sonrió con toda su alma y nosotros nos reímos bastante hasta rato después recordando la primera imagen que vimos, esos ojos enormes mirándonos fijamente y soltando su mejor sonrisa. Pero detrás de esa risa mañanera, sigue estando la preocupación de que se pueda hacer daño de verdad durante la noche.

Por todo ello, y cosas que seguramente se me escapan, me planteo si sea mejor pasarle a una cama donde tendrá más espacio para moverse y sin barrotes que le hagan daño. Por supuesto, con las barreras y protecciones necesarias porque soy consciente de que es pequeño, pero por más que lo pienso no veo problemas, sólo ventajas. Igual estoy equivocada o hay una mejor opción, pero es la mejor solución que veo.

En el caso de la cama, será un lugar más amplio y con protección. La cuna es un lugar con protección, pero para lo activo que es y su mala idea, la empiezo a ver como un peligro…

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