El poder de la sonrisa del bebé

La sonrisa del bebé

Siempre he escuchado que la sonrisa de un bebé va directa al corazón, y es totalmente cierto. Cuando tenemos un bebé cerca, a muchos nos sale el lado tierno enseguida y hacemos cualquier cosa con tal que sonría. Y cuando lo hace, se nos cae la baba.

Mi Príncipe es un niño muy risueño con todo el mundo. Hasta ahora no hace ascos a nadie y todo el mundo le gusta, sonríe a cualquiera que tenga delante y cuando se aburre hace lo que sea por llamar nuestra atención, y nada más darnos la vuelta y mirarle se revuelca de la risa.

Está muy espabilado para su edad, todos los dicen, y a mi eso me encanta. Aunque tenga fiebre, aunque tenga el pañal sucio o aunque algo le moleste no llora, más bien se enfada y muestra rabia cuando algo no le convence o cuando le ponen una vacuna llora enfadado. Pero siempre tiene una sonrisa en la cara.

Cada día se levanta a las 8 de la mañana como un reloj, y al ver que vamos a buscarle a la cuna nos recibe con una sonrisa. Y cuando se despierta de la siesta y me ve, lo primero que hace es sonreír. Me encanta. Me gusta que en su inocencia, en su forma de ser tan noble, siempre tenga una sonrisa para dedicar a todo el mundo. Ojalá y no cambie.
Tiene el poder de alegrar el momento cuando me regala una sonrisa, y ni qué decir de sus carcajadas tan esporádicas, que inundan la casa de alegría y contagian a todo el que esté cerca. Y es que parece que cuando está dormido falta algo en el ambiente, que se renueva cuando se despierta. Porque su risa, la luz de su mirada y el brillo en sus ojos cuando sonríe nos cautivan cada día más.
Siempre he pensado que la sonrisa se contagia, y que es el mejor regalo que podemos hacerle a alguien que no pasa por un buen momento. Es importante sonreír cada día, porque la sonrisa limpia el alma y puede contagiar a alguien que nos ve, y que lo necesite. Los bebés sonríen en su inocencia, porque todo lo que ven les hace felices, porque ver a su madre o a su padre es para ellos la mayor felicidad.
Con los años vamos perdiendo esa frescura, esa inocencia, y a medida que nos adentramos en el mundo adulto sonreímos cada vez menos, porque las preocupaciones y las obligaciones nos nublan la mente durante el día. Por eso, es precioso conectar con nuestro bebé a través de una sonrisa, porque nos demuestra que para él todo está bien tal y como está, lo que para una madre se traduce en: “soy feliz contigo, lo estás haciendo bien”.
Esta es una frase que deseamos escuchar muchísimas veces porque criar a un hijo no es fácil, nadie nos enseña. Por eso, el más indicado para decírnosla es nuestro bebé, que con su sonrisa nos da un guiño tranquilizador.
Y es que un niño, un hijo, siempre es un regalo y, definitivamente, yo estoy enamorada de la sonrisa de mi bebé.
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