¿Cómo evitar que tu perro tenga celos de tu bebé?

¿Cómo evitar los celos?

MiMascota lleva conmigo 6 años. En todo este tiempo ha corrido a la puerta a recibirme cada día sin importar que estuviera durmiendo o cansado, me ha dado cariño sin pedírselo, ha escuchado mis problemas sin entenderme pero moviendo su cabecita de lado a lado atentamente, ha secado cada una de mis lágrimas a lametazos y ha corrido hacia mí cuando me ha escuchado sollozar. Ha estado a mi lado siempre, en todos los momentos que recuerdo desde que le tengo, y para mí es un hijo más, mi primogénito, parte de mi familia y fundamental en mi vida.

Por eso, durante el embarazo me preguntaba qué pasaría el día que conociera a Príncipe, si le tendría celos, si por su carácter cariñoso y mimoso querría evitar que nos acercáramos a ese bebé que llora y le quitáramos su protagonismo. Pero siempre confié en él, y mi yo interior me decía que podría estar tranquila. Aún así, quise aprovechar el tiempo disponible y tratar de hacer, por mí, lo que estaba en mis manos.

¿QUÉ HACER

DURANTE EL EMBARAZO?

MiMascota sabe quién es cada uno de nosotros por su nombre: MaridoBello, mi madre, mi padre y, por supuesto, quién soy yo, es decir que nombrando a cada uno él sabe a quien dirigirse. Así que mi principal interés era que conociera también a Príncipe y le reconociera como uno más de la casa, y no como una amenaza para él. Por eso, continuamente le preguntaba “¿dónde está Príncipe?”, y él me miraba sin saber qué hacer. Pero a mí me valía con que simplemente escuchara y asimilara el nombre. Si escuchaba algún bebé llorar le decía “escucha, ¡es Príncipe!” Incluso cuando se acercaba y se acostaba cerca de mi barriga o apoyaba su cabeza en ella le hablaba de mi bebé utilizando su nombre. Yo se que mucho no me llegó a entender, pero al menos, escuchaba el nombre de mi hijo una y otra vez, para que el día que le conociera no le sonara todo tan raro.

¿QUÉ HACER

CUANDO NACE EL BEBÉ?

Los días en la clínica fueron inquietantes, porque se acercaba el momento del encuentro y no sabía lo que iba a pasar. Ni quería que MiMascota se sintiera aislado y se deprimiera, ni que tomara al bebé como una amenaza, así que fue algo así como esperar impactante la reacción del hijo mayor que recién conoce su hermanito. Durante esos días envolví a Príncipe con sabanitas que enviaba a casa para que se las dejaran a MiMascota, de forma que fuera reconociendo el olor de mi hijo. Pero según me decían, no le hacía caso alguno.

¿CÓMO ACTUAR

AL LLEGAR A CASA CON EL BEBÉ?

Al llegar a casa yo traía a mi hijo en brazos, así que me agaché a saludarle y dejé que oliera a mi hijo todo lo que necesitara. Era una sensación muy extraña porque quería abrazar a MiMascota, quererlo, y demostrarle que le había extrañado muchísimo durante esos días en los que él casi no comía y se pasaba las horas en la escalera esperándome. Quería tirarme al suelo y jugar con él como siempre, seguro que era lo que él esperaba, pero la episiotomía y el cansancio tan sólo me dejaban respirar. Sentía que le estaba fallando si no lo hacía así. Sin embargo hice un esfuerzo y le saludé con todo el cariño del mundo, jugué con él con mucha alegría y traté de no acercarme mucho a mi hijo ya que mis padres y MaridoBello estaban ahí para atenderle, así que le dediqué la atención más bien a MiMascota. Ambos lo necesitábamos.

No se si mi proceder fue el mejor o el peor, pero desde luego, todo ha salido como esperaba. MiMascota es muy atento con mi hijo. Es prudencial, no se acerca mucho, pero cuando le ve a su altura viene a saludarle, a darle besos y olerle por todos sitios, y yo, por supuesto, siempre se lo permito, dentro de unos límites establecidos, claro está. Le hablo mucho, juego con él cuando mi hijo está tranquilo o no me está reclamando, y en las noches le seguimos sacando a pasear como siempre. Y cada vez que voy a buscar algo a alguna parte de la casa, le invito a venir conmigo, aunque él lo hace sin llamarle porque siempre está muy pendiente.

Y lo que más me gusta es que es protector con mi hijo. Se ha acostumbrado a sus quejas de rabia o su llanto de hambre, así que cuando llora de dolor por alguna razón, que se dé un golpe él mismo con la chupa, o que se despierte llorando de una pesadilla tras una vacuna, él es el primero que viene corriendo desde donde esté para darle besos, para tranquilizarle y ver qué le pasa. Desde que mi hijo nació cada vez que llega alguien o tocan el timbre avisa con ladridos, y por supuesto, le planta cara a esas visitas que no son tan comunes si se acercan al niño y no estamos alrededor. Incluso, deja que mi hijo le abrace, siempre vigilándole porque tiende a tirarle del pelo y le hace daño, y lo que menos quiero es uno de los dos haga daño al otro.

De la forma que sea me siento feliz, me gusta que se lo haya tomado tan bien y que le deje su espacio, él en un sitio y el niño en otro, pero que cuando él sienta que le necesitan sea el primero en llegar. Ha sido todo muchísimo mejor de lo que me imaginaba y me siento muy orgullosa de ello.

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